(Por Fernando Bianculli, enviado especial) La asistencia a los estadios del Mundial Qatar 2022 se instaló en el eje de discusión durante las cuatro primeras jornadas de la competencia debido a la disponibilidad de asientos y a la sospecha de ingresos liberados en determinados partidos, situaciones que colisionan con los datos oficiales entregados por la FIFA.

Ninguno de los 10 primeros juegos celebrados en el país del Golfo contó con aforo completo, ni siquiera el inaugural entre el anfitrión y Ecuador, como tampoco el de la Argentina y Arabia Saudita, que fue uno de los más buscados en las instancias de venta.

La insuficiencia de fanáticos, comprobada por la observación visual de los asistentes, resultó mucho más alarmante en otros partidos jugados en el grupo de los seis estadios de menor capacidad.

El primer llamado de atención se registró el domingo, día de la apertura, en el majestuoso Al-Bayt de la localidad del Al-Khor, único escenario desconectado de la red de metro, que representa el medio más directo para llegar a la cancha.

Al comenzar la fiesta inaugural, dos horas antes del partido Qatar-Ecuador, las gradas presentaban localidades libres, lo que fue relacionado en el momento con la dificultad para llegar al estadio, cuyas adyacencias estaban atestadas de tránsito vehicular.

Sin embargo, el contexto se mantuvo al inicio del juego y se agravó en el descanso y durante el transcurso del segundo tiempo con la partida de un considerable número de asistentes, acaso apurados por evitar lo que resultó un tortuoso regreso a la ciudad de Doha, distante a 55 kilómetros.

Los partidos del día siguiente, que completaron la primera fecha de los Grupo A y B, confirmaron la incómoda realidad: los estadios no se llenan. Una de las imágenes más preocupantes para la organización se registró en el estadio Al Thumama, sede de Países Bajos-Senegal.

También en Inglaterra-Irán, disputado en el Khalifa Internacional, donde se produjeron fallas en el reconocimiento de las entradas, admitidas por FIFA en un comunicado.

En ambos casos, hubo hinchas que pudieron acceder a las tribunas sólo con la acreditación de la tarjeta Hayya, el requisito de ingreso al país que puso el gobierno de Qatar para los visitantes, según denunciaron medios internacionales que cubren la Copa del Mundo.

Sugestivamente la FIFA dio a conocer datos relativos a la capacidad de las estadios y a la venta de tickets en lo que pareció una respuesta, sin referencia directa, a la cuestión de la asistencia instalada en la agenda del Mundial.

Por un lado, comunicó nuevos aforos ampliados: Lusail (88.966 espectadores); Al Bayt (68.895); Khalifa Internacional (45.857); Ahmad bin Ali (45.032); Education City (44.667); Al Janoub (44.325); Al Thumama (44.400) y Estadio 974 (44.089).

Asimismo, un vocero de la entidad con sede en Zúrich recordó que hasta el día de la inauguración se llevaban vendidas 2,95 millones de entradas para todo el torneo, cuya final será el domingo 18 de diciembre en Lusail.

Según los registros de la organización, el detalle de asistencia en los 10 primeros partidos fue de Qatar-Ecuador (67.372 espectadores); Inglaterra-Irán (45.334); Países Bajos-Senegal (41.721); Estados Unidos-Gales (43.318); Argentina-Arabia Saudita (88.012); Dinamarca-Túnez (42.925); México-Polonia (39.369); Francia-Australia (40.875); Croacia-Marruecos (59.407) y Alemania-Japón (42.608).

Los datos no se corresponden con la impresión visual que entregan las gradas, algunas con amplios sectores despoblados, lo que genera alarma al considerar que ya se presentaron las selecciones de los países que encabezaron el ranking de venta: Qatar, Arabia Saudita, Estados Unidos, México, Gran Bretaña (que integran Inglaterra, Escocia y Gales), Argentina y Francia.

El emirato árabe, con una población aproximada de 2,8 millones de habitantes, se preparó para recibir 1,5 millones de visitantes durante el Mundial 2022. En algunos países de Europa Occidental y del Norte hubo llamados a boicotear la competencia por la política de derechos humanos existente en Qatar. (Télam)