Menos etiquetado como candidato al título que como un equipo peligroso, el representativo inglés llegará a Qatar en posesión de varios jugadores en franca consolidación y entre ellos un espléndido asesino silencioso como Harry Kane, centrodelantero del Tottenham Hotspur.

"Harry Kane tiene fe y un alto nivel de exigencia", sabe describirlo el entrenador Gareth Southgate cuando es consultado acerca del por qué del alto rango del goleador que además, a sus 29 años, es el representativo de La Rosa.

Es que para el caso no gravitan ni los años en el documento de identidad, ni la experiencia, ni el presentismo, ni la antigüedad.

Kane debutó en la Selección inglesa el 27 de marzo de 2015 cuando contra Lituania y por las eliminatorias de la Eurocopa relevó a Wayne Rooney a los 27 minutos del segundo tiempo.

Menos de dos minutos después, exactamente 79 segundos, había convertido el primero de sus 51 goles en 75 partidos con la camiseta inglesa y desde ese bautismo su evolución fue tan paulatina como robusta, en paralelo a la regularidad goleadora en una Premier League de la que fue máxima anotador en tres ocasiones (las temporadas 2015/16 con 25 tantos; la 2016/17 con 29 y la 2020/21 con 23).

Su trayectoria, la trayectoria de Harry Edward Kane, está lejos de corresponder con una línea recta de brillos y reconocimientos. Más bien la definen claroscuros que a lo menos persistieron hasta su llegada a los Spurs.

Nacido el 28 de julio de 1993 en Walthaamstow, comenzó a jugar en las filas del Ridgeway Rovers, probó en el Watford y en Arsenal, pero lo dejaron ir y Arsene Wenger se arrepintió cuando ya era demasiado tarde para lágrimas.

En clave de futbolista con un generoso potencial la espera de un desarrollo pleno, jugó en Leyton, Millwall, Norwich City y Leicester, hasta que en la temporada 2011/2012 recaló en Tottenham y antes en White Hart Lane y ahora en Wembley Stadium florecieron su expansión y su cumbre, aunque no, desde luego, su techo.

Rápido, ubicuo, fino, certero, letal, Kane transita la cancha como desentendido de lo que pasa a su alrededor y de repente se encienden sus sensores y sus motores, pasa de 1 a 100, llega, lastima y se va.

Así ha convertido 287 goles en 485 partidos a nivel clubes, así su nombre ha tenido relieve en la carpeta del Real Madrid y de otros colosos de las grandes ligas y así se perfila como la cardinal esperanza de la Selección de los tres leones y una de las caras de mayor arraigo en el fantástico jardín de los Mundiales.

En el ranking histórico- de goleadores de Inglaterra (que en Qatar afrontará un grupo accesible ante Irán, Estados Unidos y Gales), Harry Kane ocupa el segundo escalón con 51 anotaciones, a dos de Wayne Rooney con un asombroso porcentaje de 0,68.

En junio de este año, después de marcarle a Alemania en Múnich por la Liga de las Naciones de la UEFA, dejó atrás a un prócer del fútbol inglés como Sir Bobby Charlton.

Fue el mayor goleador del Mundial de Rusia, con seis conversiones, tres de penal, una de sus especialidades.

Determinado, enfocado, metódico, feliz por su noviazgo con Katie, la chica de sus sueños desde las horas adolescentes en la escuela; padre dedicado a su hijo, Ivy, y a sus dos perros, Harry Kane es el delantero implacable al que apodan "Huracán" y el Ciudadano con tantos pero tantos matices que hubieran escapado a la imaginación del mismísimo Orson Welles.

Su primera aparición en Qatar 2022 será el próximo lunes 21 cuando su equipo enfrente al seleccionado iraní en el Estadio Khalifa Internacional. (Télam)