Pactada la pelea de unificación que pondrá negro sobre blanco quién es el mejor superwelter del planeta, el bonaerense Brian Castaño marcha hacia el compromiso más trascendente de su carrera y el que, como mínimo, representará el acontecimiento de mayor relevancia de cuantos tendrá como protagonista a un boxeador argentino en el año en curso.

Y más aún: el casillero de una noche de suma expectación está vacante desde las últimas páginas de Marcos Maidana con Floyd Mayweather en 2015, de Lucas Matthysse con Manny Pacquiao en 2018 y un poco más atrás Sergio Maravilla Martínez con Miguel Cotto, junio de 2014 en el Madison de Nueva York.

Desde luego, pulsan distancias que merecen ser salvadas: Mayweather, Pacquiao y Cotto están muy por encima de la dimensión que ostenta el texano Jermell Charlo, rival de Castaño el 17 de julio próximo.

Tampoco, por lo menos hasta que las circunstancias operen como enmienda o flamante dato de peso, Castaño es parte de esa elite que sí contuvieron el santafecino Maidana, el chubutense Matthysse y el quilmeño Martínez.

Claro que es precisamente “El Boxi” de Isidro Casanova el peleador argentino que desde un lustro a nuestros días está perfilado para dar un exponencial salto de calidad.

Aun cuando en sus primeros pasos en el profesionalismo sufrió desniveles y pese a todo lo que se hizo esperar una madurez boxística que se deduce de su madurez estrictamente personal.

Se recibió de primera serie frente al cubano Erislandy Lara y superó con holgura el examen con el brasileño Patrick Teixeira cuando ganó su segundo campeonato del mundo en la categoría de los casi 70 kilogramos.

Y eso en una clave de intensidad distanciada del boxeador argentino promedio de estos tiempos: Castaño se entrena al ritmo de los mejores estadounidenses, que ya es decir, y su rigor arriba del cuadrilátero (cantidad y calidad de golpes, dominio del centro del ring) es propio de las marquesinas más ponderadas.

¿Qué peligro supone Jermell Charlo para Castaño?

El múltiple campeón originario de Lousiana es un áspero peleador de la media distancia, con resultados significativos en el segundo nivel, con buenos resultados en el primer nivel y un reinado valorado que al tiempo no ha dejado de sufrir vicisitudes.

No serán menores las referencias de que fue derrotado por el experimentado Tony Harrison, se vio forzado a sobrellevar momentos de marea baja con el dominicano Jeison Rosario y habría que ver si ellos expresan una medida más alta que Castaño.

Va de suyo que el 17 de julio será Charlo quien subirá al ring en condición de favorito y dueño de casa, pero en el riesgo mismo anidará la recompensa que, tal como lo llama su manager Sebastián Contursi, buscará el “Pibe Brian”: dar el presente en las altas cumbres del boxeo argentino. (Télam)