Este lunes 29 de marzo se cumplirán 20 años del anuncio de la venta de Juan Román Riquelme al Barcelona a cambio de 22 millones de dólares netos, aprobada de forma unánime por la Comisión Directiva del club, entonces presidida por Mauricio Macri.

Curiosamente, a la reunión faltaron solo dos miembros, uno de ellos fue Jorge Amor Ameal, actual presidente de Boca y compañero de dirigencia de Román, que hoy ocupa el cargo de vicepresidente segundo y encargado de la Secretaría de Fútbol.

"Esta venta le solucionara muchos problemas al club porque equilibrara sus cuentas. Si él se quiere quedar sabe que Boca tiene muchas limitaciones económicas", decía Macri a los medios, orgulloso de haberlo transferido en un mayor valor que el que había percibido River Plate por el pase de Pablo Aimar al Valencia español.

"Lo vendimos más caro porque Román es mejor", se ufanó el máximo dirigente "xeneize" de ese momento, con el cual el "10" siempre mantuvo una difícil y fría relación.

Unos 18 años más tarde la aureola del ídolo pudo más que la de el expresidente y con su participación en la lista que encabezaban Ameal y Mario Pergolini cerraron en las urnas 24 años de macrismo en Boca.

En aquel entonces, Román ya era el foco de grandes equipos debido a sus buenas actuaciones con la camiseta del "Xeneize". De hecho, el club blaugrana lo venía observando desde 1999, año en el que disputaron un amistoso con victoria de Boca por 3-2 con una soberbia actuación del 10 argentino.

En el contrato se estableció que Román seguía en Boca hasta el primer semestre del 2002. En ese lapso conquistó con Boca otra Copa Libertadores y perdió la final Intercontinental ante el Bayern Múnich por 1 a 0 en Tokio.

El 15 de julio fue presentado en el club catalán y un día antes había sido recibido por 500 hinchas en el aeropuerto de Barcelona

El entrenador del club catalán era el holandés Louis Van Gaal, quien desde el primer día le aclaró que era un fichaje del presidente del club y no un pedido suyo, reveló Riquelme con el tiempo.

"Todos estos videos son de usted, que es el mejor jugador del mundo cuando tiene la pelota. Pero cuando no la tiene jugamos con uno menos en el medio", le dijo el técnico, con brutal sinceridad, en la primera charla en privado que mantuvieron.

El estilo Van Gaal no era jugar con enganche, posición natural de Riquelme, por lo que se vio relegado a jugar como volante por la izquierda. La incomodidad en una posición que no era la suya, más la tensión creciente con el técnico holandés, hizo que Riquelme solamente jugara una temporada en Cataluña.

En total, fueron apenas 42 partidos los que disputó con la camiseta del Barcelona, la mayoría iniciados como suplente. Convirtió seis goles y otorgó 11 asistencias. (Télam)