Releída por los movimientos feministas, por obras disruptivas como el emblemático libro "Un cuarto propio", los escritos de Virginia Woolf ofrecen una vigencia lúcida para pensar el rol de las mujeres y plantear nuevas preguntas sobre los desafíos de los movimientos, como coinciden sus tres traductoras, Laura García, Carolina Orloff y Micaela Ortelli, que trabajaron en las compilaciones y reediciones publicadas recientemente de la autora británica.

García, traductora de "Tres guineas", resalta en este ensayo de Woolf "no solo la audacia", sino también su "clarividencia", ya que lo publica "un año antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, en un momento que ella advierte como bisagra. Recordemos que la Primera Guerra implicó para la mayoría de las mujeres el ingreso al mundo del trabajo, porque tuvieron que reemplazar a los hombres que marcharon a las trincheras", sostiene.

La también impulsora de la librería y club cultural Hidalgo explica que "Woolf advierte las implicancias de este ingreso de las mujeres en el trabajo y luego en las universidades de los hombres, y no celebra para nada. Les dice a las mujeres que es el momento de hacer un mundo distinto al que habían construido los hombres: ¿vamos a ir a las universidades y vamos a hacer los trabajos que construyeron el saber y sentaron las bases materiales de un mundo que usa a las personas como carne de cañón? ¿Vamos a contribuir a la desigualdad y a la violencia?".

"La propuesta de Virginia Woolf es urgente, audaz y totalmente radical. Les dice a las mujeres que produzcan su propio conocimiento, su propio mundo, porque esa es la única manera de que podamos salvarnos a todos y todas. Ella se dio cuenta de que era un momento muy especial, en el que las mujeres podían desempeñar ese papel porque todavía estaban afuera, pero con las puertas abiertas para ingresar: para Woolf esa exclusión, en ese precioso momento de apertura, puede tomarse como ventaja para no repetir los mismos errores. Es decir, no se trata de una propuesta esencialista (las mujeres por ser mujeres pueden ser un sujeto revolucionario), sino completamente situada y contextualizada", explica la traductora.

Orloff considera que en la obra de la escritora, crítica y editora "se destaca una inteligencia formidable, extraordinaria, de una joven mujer con mucha visión no solo en términos de creación de universos sino de tono, de romper con la norma. En ese sentido hay libertad y una perspectiva crítica suprema, absolutamente propia y sin temor de expresarlo".

En ese sentido considera que su vigencia radica en que "es alguien que sigue tendiendo un impacto muy fuerte, un caudal de resignificaciones desde muchos ángulos, no solo desde el feminismo, también desde el humanismo, en términos psicoanalíticos, lo que logra antes de que se publicara el Ulises de Joyce".

"Hay varias facetas que muestran la figura singular de ella como escritora pero también como intelectual y como mujer en un circulo de artistas y de gente involucrada en el mundo artístico y en la industria editorial", subraya y enfatiza: "Fue clave para que se reformularan visiones sobre las mujeres escritoras en términos de los derechos de una mujer de ser madre o no. Hay muchos aspectos ahí que son el germen de un feminismo que la tomó como foco en el Reino Unido en los 70 y hoy sigue siendo un modelo".

Una de las traductoras de la edición de Godot de "Cuentos completos" la define como "alguien que corrió los límites, los dio vuelta y los puso sobre la mesa desde otro lado" por eso resalta que "es importante que se la entienda desde un corpus, que se lea su crítica, lo que ella leía. Es una mente extraordinaria que cambió la historia del rol de las escritoras mujeres en el modernismo pero a partir del modernismo".

Para Ortelli, "mientras el mundo sea mundo y cada vez más feminista, siempre va a seguir siendo releída y reeditada" y señala que "hace quince años era más una lectura de facultad; ahora es un súper regalo un libro de Virginia. Nunca va a dejar de ser educativa, a distintos niveles: leyéndola aprendés sobre historia, psicología, vínculos, escritura". (Télam)