Con cartas, documentos, papeles y borradores, el sociólogo Néstor Gabriel Leone aborda en "Soplar sobre cenizas" la historia de Raymond Wilmart, el enviado de Karl Marx a la Argentina luego del Congreso de los Trabajadores de La Haya en 1872 y cuenta cómo fue la primera recepción de "El Capital" en nuestro país.

En el texto, un Wilmart anciano reconstruye su vida ante un interlocutor joven en cinco encuentros, que funcionan como capítulos y dan cuenta de hasta qué punto su salud se va deteriorando, por un lado, y de que la historia no puede pensarse de forma lineal.

"Wilmart es un personaje increíblemente poco conocido y de una gran complejidad", recupera Leone, licenciado y profesor de Sociología, doctorando en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y magister en Periodismo por la Universidad de San Andrés.

"Es un personaje que estaba dando vueltas en mi cabeza desde hacía tiempo. Por lo complejo, por lo contradictorio, por lo fascinante y, a su vez, por lo poco conocido. No hay prácticamente nada escrito sobre él. La primera vez que reparé en su nombre fue en alguna relectura de `El farmer´, la novela de Andrés Rivera. Allí se hace un breve perfil en la voz de Rosas, desde Southampton, en su exilio, casi burlonamente. Es un apunte marginal de Rivera. Luego aparece en dos libros de Horacio Tarcus: su diccionario biográfico de las izquierdas y Marx en Argentina. En este último están las tres cartas que le envía a Marx desde Buenos Aires que, de alguna manera, son el disparador de la historia", cuenta Leone, en diálogo con Télam.

El autor advierte que esas cartas son parte de los documentos, papeles, borradores y recuerdos que el personaje atesora y que son una incomodidad para el estatus familiar ya consolidado. "De hecho, las cartas que Marx le envía fueron quemadas por su familia. Porque ese revolucionario que había llegado para quedarse no más que unos pocos meses se entrelaza con la elite. Se enamora de una joven de la `alta sociedad´ cordobesa y se termina quedando. Pero no es un mero converso. Es un hombre en tensión, en permanente contradicción. Pensé que la mejor forma de trabajar esos matices no era una biografía o un ensayo histórico, sino una novela. Tomé datos claves de su vida y me pregunté cómo hubiera reconstruido su historia desde la ancianidad atravesado por esos espectros, por esos fantasmas", cuenta sobre cómo articuló la novela a partir del material histórico.

"Soplar sobre cenizas" también es la historia de la primera recepción de El Capital en la Argentina. "Wilmart llega a Buenos Aires en octubre de 1872. En pocos meses más se cumplen 150 años. Una Buenos Aires que venía de la fiebre amarilla y un país gobernado por Sarmiento. Con Marx tiene un vínculo muy fuerte a través de su yerno Paul Lafargue. De hecho, vive un tiempo en su casa en Londres. Y, desde allí, Marx le envía los primeros ejemplares de El Capital, en fascículos, en su edición francesa. La novela cuenta esa historia", explica Leone.

Suma, además, que el texto también aborda la sensación de desamparo y de decepción que atraviesa a ese Wilmart recién llegado, cuando no encuentra obreros ni sujetos para la revolución: "Él tenía la misión de reorganizar a los comuneros que habían escapado de la represión de la Comuna de París y no obtiene los resultados que esperaba. Son temas que me interesan, pero que están tratados desde la ficción, no desde la sociología". La historia, suma Leone, transcurre en plena Década Infame, un momento de grandes cambios en la Argentina y el mundo, donde también entra en crisis el universo de ideas del personaje para mirar las cosas.

Para las ciencias sociales es habitual poner a dialogar textos, pero en la literatura esa licencia aparece siempre más velada en la interliterariedad. En "Soplar sobre cenizas", dialogan Marx con "Una excusión a los indios ranqueles" o con las obras de Ángel Della Valle. " Mansilla lo conoce apenas llega al país, cuando se alista en el ejército de línea como voluntario para participar de la represión de la rebelión de López Jordán en Entre Ríos. Ya ese dato muestra que las ideas que traía no se alejaban demasiado del dilema sarmientino de civilización y barbarie, cosa que después revisa o le hago rever en su mirada desde los años treinta. Y Mansilla, en sí mismo, me parece otro personaje fascinante", explica el autor.

En el texto también aparecen "La vuelta del malón", de Della Valle, y "Ocupación militar del Río Negro", de Juan Manuel Blanes como una forma de repensar críticamente la primera caracterización de Wilmart. "Pero también la novela dialoga con `El poema conjetural´ de Borges o la tragedia de Macbeth. Ingresan de distintas formas en ese diálogo que tiene con ese interlocutor para hablar de la traición, de la violencia, de los mandatos y de la barbarie que, como dice sobre el final, `acecha desde la trinchera de la civilización´. De alguna manera, también, le ayudan a resignificar esos recuerdos y aquellos papales y su mirada del pasado", sostiene Leone. (Télam)