(Por Milena Heinrich) Con ilustraciones de Isol Misenta, salió una reedición de "Animalia", el libro de cuentos de animales, insectos y otras criaturas fantásticas de Julio Cortázar que seleccionó Aurora Bernárdez agrupando esa fauna cortazariana curiosa y extraña que se publicó en distintos textos y que en este nuevo volumen sigue expandiendo el universo del gran cronopio junto a la imaginación de la artista.

La criatura anfibia, exótica y tierna, que causó obsesión en el narrador de "Axolotl", el relato que Cortázar (1914-1984) publicó en "Final del juego", inaugura esta antología, tal como la pensó Aurora Bernárdez (1920-2014), la albacea literaria del escritor: al comienzo del volumen, el rostro con antenas de ese pequeño y hasta simpático anfibio dibujado por Isol con sus trazos tan auténticos se presenta con esa mezcla de sapo, pulpo o reno. La imagen anticipa pero no enuncia, en el sentido de que no cierra.

A modo de bestiario mitológico o fantástico, en este libro hay conejitos, tortugas, ratas, oso de los caños, tigres, hidra y un camello. Como en ese primer relato del axolotl del volumen publicado por Alfaguara, Isol acompaña cada uno de los veintiún cuentos que integran "Animalia" jugando con las plasticidades de las artes visuales, tanto al comienzo como al cierre de cada relato. "Los míos -dice la ilustradora a Télam- son procedimientos parecidos a los que él hace en sus cuentos, tomar algo de lo real y usarlo como mirando a través de un espejo deformante que lleva a otro plano nuevo y extraño".

Más que una intervención de coautoría sobre el texto, lo que propone la autora es una conversación. "Mi mayor interés y preocupación fue pensar cómo hacer algo que acompañara esas ideas conceptuales de los cuentos, sin arruinar ninguna sorpresa manteniendo cierto extrañamiento, que por otra parte, es muy propio de mi obra también", dice.

Premio Astrid Lindgren Memorial Award, Isol es una autora integral que en sus libros construye narraciones gráficas, como hizo en "La costura", uno de sus últimos trabajos que va a presentar en la Feria del Libro, junto a otra de sus novedades, "Se siente un perro sentado" en coautoría con David Wapner. Es también una artista que explora otros formatos, como la música, ese género que también convocaba la atención de Cortázar.

Para "Animalia" fue convocada por la editorial y la propuesta le pareció "desafiante, por la estatura de la obra de Cortázar y porque sus cuentos tienen un juego con el lenguaje que mantiene algunas cosas en el misterio, dejando mucho para la imaginación del lector", cuenta.

-Télam: ¿Cuál es tu relación con la obra de Julio Cortázar?

-Isol Misenta: Leí todo Cortázar entre los 14 y los 20 años. Pero algunas cosas se leen diferente en diferentes épocas, de acuerdo a las experiencias que una tiene o no, a la mirada y los momentos, en ese sentido fue súper interesante releerlo. Desde chica el estilo compinche de Cortázar con sus lectores arraigó muy fuerte en mí, su humor, su mirada divertida y sensible, también su fascinación por lo que podría haber de ese otro lado misterioso. Me enamora su estilo que toma frases y dichos de la jerga urbana y los usa sin remilgos, su amor por sus amigos artistas, el mundo parisino y sus estampas de Buenos Aires, y cómo puede usar una voz de niño como en el cuento "Los venenos" o "Bestiario" de una manera tan real. Veo mucho de él en mis elecciones como artista.

El libro que tengo en mi estudio desde que me fui de la casa de mis padres es "Último Round", quizá porque tiene mucho material distinto, poemas buenísimos, cuentos variados, ocurrencias, dibujos de otros artistas como Folon, recortes de diarios. Hay mucha libertad allí. Contagiosa. Por eso le agradezco tanto y lo sentí cercano siempre.

-T: ¿Y cuál fue el relato que más te gustó trabajar para esta edición de "Animalia"?

-I.M: Uf, es difícil, los primeros que hice son los primeros del libro y los que tienen personajes más tiernos: "Axolotl", "Discurso del Oso" y "Carta a una señorita en París". Pero justamente se vuelven más siniestros al terminar, y eso fue lo interesante de hacer dos dibujos, al principio y fin. Me gustó mucho esa posibilidad de lo siniestro en lo tierno. En el del Oso me divirtió mucho encontrarlo tan fácil en mi baño, ¡lo veía por todos lados!

-T: Es un libro particular porque la selección la hizo hace años Aurora Bernárdez y explora la relación con la fauna, lo animal, desde un registro lúdico y fantasioso, ¿cómo concebís este volumen?

-I.M : Es interesante como antología porque muestra un arco amplio de lo hizo Cortázar en diferentes épocas en relación a estos animales, insectos y personajes inventados como el Pinchajeta. Hay cuentos muy oscuros, de locura y muerte como "Circe", que leyéndolos en el año de la pandemia se me hicieron más perturbadores que en mi adolescencia, cuando los leí por primera vez, y otros cuentos absurdos y juguetones, como "Los posatigres". Me gustan los elementos que usa porque es tierno, coloquial, gracioso, terrenal y también sensible al terror, a lo que está detrás de la fachada de lo "normal" o natural, como para utilizarlo y estremecernos.

-T: Y cuando lo llevaste a la ilustración, ¿cómo lo trabajaste?

-I.M: Me abrumó un poquito al principio porque eran muchos cuentos, y yo estaba tapada de trabajo, pero en cuanto empecé a trabajarlo me di cuenta que era una gran oportunidad para hacer cosas diferentes, muy divertido.

Fue un juego que me entusiasmó y una vez que empecé avancé bastante rápido, me sentí muy libre para experimentar plástica y conceptualmente, mientras lo íbamos viendo con la editora Julieta Obedsman. Quería hacer algo especial y que hiciera honor a los cuentos, y tuve la oportunidad de hacer algo distinto a lo que hice en otros libros, por estar en conversación con este escritor genial.

T: Cada relato está acompañado de dos ilustraciones ¿por qué?

-I.M: Me di cuenta que si ponía una ilustración al comienzo ya "acotaba" mucho un texto que aún no había sido leído, entonces pensé que debía estar al final, y tal vez poner un pequeño detalle al comienzo. De a poco fueron saliendo ideas e imágenes y descubrí que tener una secuencia de dos potenciaba muchísimo lo que podía crear. La primera imagen tira una idea misteriosa, una semilla de idea que, al terminar el cuento, podes ver "germinada" de alguna forma, con todo lo que ya leíste y quedó en vos como lector. Como narradora gráfica, trabajo mucho la idea de secuencia y la relación del texto con la imagen, y en este libro mis intervenciones son como abrir y cerrar las puertas de entrada y salida del cuento con un comentario visual.

-T: A diferencia de otros de tus libros, en "Animalia" combinás distintos formatos: dibujo, collage, objetos, fotos ¿qué te impulsó de la obra cortazariana a esta multiplicidad de formatos?

-I: Los cuentos tienen climas y texturas diferentes entre sí, al ser de diferentes épocas y libros de Cortázar, es bastante ecléctico. Y a mí me gusta mucho lo que fue haciendo con su trabajo, jugar con formatos, con géneros, con recortes de diarios, fotos, dibujos, como en "Último Round". Entonces sentí que estaba habilitada a meter diferentes materiales y técnicas en el libro.

También esta idea de lo cotidiano fantástico me hacía pensar en objetos reales y cotidianos que pueden esconder otras realidades, por ejemplo su mención a cosas como la homeopatía me llevaba a buscar mis frasquitos de glóbulos y meterlos como personajes, los bombones de Circe me llevaron a unos gatitos de chocolate que vi en la confitería, cubiertos de celofán como un cadáver... En realidad los míos son procedimientos parecidos a los que él hace en sus cuentos, tomar algo de lo real (un tratado homeopático, por ejemplo, en "Cefalea") y usarlo como mirando a través de un espejo deformante que lleva a otro plano nuevo y extraño. Es algo que también usé en "La Costura", mi último libro, usando un chal bordado como base de un cuento fantástico. También tiene un elemento de humor ese tipo de comparación. Pero en otros cuentos usé sólo elementos gráficos, porque tal vez el cuento en sí era tan extraño que me pedía algo más clásico o concreto, o cierta empatía con algún personaje. Además al ser tantos cuentos, está bueno que aparezcan distintas cosas en el libro. (Télam)