(Por Diana López Gijsberts) "De otro planeta" se titula una selección de ciencia ficción y fantasía que acaba de publicar una editorial platense en lo que tal vez sea la primera antología de ese género, no sólo escrita durante la pandemia sino alojando esta situación que afectó al mundo y que se cuela ahora de manera directa o metafórica en gran parte de los 16 cuentos del libro: "La ciencia ficción parece hablar de futuro pero en realidad habla de un presente", sintetiza el editor Facundo Bañez.

Son 16 cuentos donde los escenarios apocalípticos o fantásticos, las hecatombes, los viajes a otros mundos y toda distopía aparece relacionada con la pandemia, porque como dice el director de Ediciones La Comuna -un sello promovido por la Municipalidad de La Plata que estuvo a cargo del lanzamiento- "la ciencia ficción siempre es una gran metáfora de la realidad".

"Mi respirar es bronco y áspero (...) En nuestro pulmones penetran gases sin nombre (...) mamá murió por no poder respirar", se lee en el cuento "Pulmones de metal" de Almendra Arteca, mientras que en "Las siete estaciones de Plotakis", Víctor Blanco cuenta: "Cinco semanas de aislamiento en el búnker bajo tierra (...) Se sumergió convencido de que sería la última cuarentena. La del virus del murciélago había sido apenas un chiste en comparación. Después vino la ofensiva bacteriológica que coronó años de guerra comercial entre chinos y norteamericanos".

Está también el cuento "La invasión", donde una plaga de moscas fue el argumento que encontró Roxana D´Auro para exorcizar, entre otras, las imágenes de niños protegidos con máscaras: "Recuerdo bien esa película vieja, viejísima... 'El niño de la burbuja de plástico' se llamaba o algo así (...) Así comenzaron a andar los niños en estos días, después de cuatro meses de encierro (...) El paisaje que proporcionan estas protoburbujas ha sido un impacto tanto en nuestra comunidad como en el mundo entero", escribe la autora.

"De otro planeta” es el décimo quinto título de La Comuna Ediciones en su nueva etapa. Fue fundada por el escritor Gabriel Bañez, un escritor oriundo de La Plata que falleció en 2009 y dejó obras como "La cisura de Rolando", "Virgen" y "Los chicos desaparecen", esta última llevada al cine con los protagónicos de Lorenzo Quinteros y Norman Briski. Su sello editorial prosigue ahora en manos de Facundo, su hijo, quien cuenta a Télam los detalles del flamante volumen de relatos.

- Télam: ¿Cómo surge la idea de publicar una antología de ciencia ficción y fantasía?

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- Facund Bañez: A principios del 2020, un poquito antes que se desatara la pandemia y en un escenario donde la palabra coronavirus aún no estaba incorporada a nuestro vocabulario lanzamos una convocatoria federal a todo escritor o escritora que quisiera participar de una antología de ciencia ficción. Habíamos dado plazo de entrega hasta junio pero debido al aislamiento por la pandemia lo extendimos hasta septiembre del año pasado. Recibimos 200 trabajos, de autores de la Patagonia, de Santa Fe, de Entre Ríos, entre otros, y fue tan rico el material que en lugar de los 10 cuentos que pensábamos seleccionar decidimos publicar 16 cuentos.

- T.: ¿Qué pasó cuando observaron que el tema pandemia aparecía de manera directa o indirecta?

- F.B.: No había sido una convocatoria sobre Covid-19 ni nada que se le parezca, pero el miedo, el confinamiento, el miedo a las enfermedades se coló en los ´escenarios tipo´ de la ciencia ficción; en algunos de manera directa en otros más metafórica, pero está y es que, como se suele decir, acá la realidad superó la ficción. Esta realidad de la pandemia supera a la ciencia ficción.

Esa idea de fin de las cosas, el aire no es aire, respirar es un sueño casi imposible y lo que parecía un futuro improbable pasó a ser un presente cotidiano. Pero cuando lanzamos la convocatoria no teníamos ni idea de lo que se avecinaba para nosotros y para el mundo. Y era la primera vez que estábamos atravesados por algo globalmente. Es decir todos sufrimos lo mismo, con particularidades sin duda, pero sufrimos lo mismo que un ciudadano en Hong Kong o en Roma. Ese miedo,, esa cuestión apocalíptica que vivimos no era visible al momento de la convocatoria pero sin duda fue muy profético, fuimos anticipatorios.

T. : La ciencia ficción encierra una crítica social. ¿Cuál sería la crítica social que atraviesa estos mundos apocalípticos?

- F.B.: La ciencia ficción siempre es una gran metáfora de la realidad. Describe un futuro incierto o distópico para hablar del presente; encuentra en el futuro el escenario ideal para hablarnos del presente. Por inquietante o aterrador que resulte, hace de ese futuro siempre una posibilidad presente. De algún modo lo decía Ray Bradbury cuando aclaraba que en sus textos no trataba de describir el futuro sino de prevenirlo.

Hay textos como "La Invasión", por ejemplo, donde se ve claro que por el tamiz de la denuncia narrativa puede pasar no sólo un drama sanitario sino también la manera en que ese drama, ese ecosistema del que somos parte, es contado y construido; en otros aparece la exclusión de modales cordiales y simpáticos como en "Los Ocupas", el estado totalitario de "Los injertos" o esa sociedad que nunca duerme en "El descubrimiento de la noche".

Más allá de esto, las diferentes lecturas que orbiten únicamente alrededor de la crítica social que encierran los relatos caen rendidas, creo, ante la vastedad que proponen las tierras ilimitadas de la ficción. Al fin y al cabo, más allá del género y de las marcas propias que le dan su estilo, en el fondo siempre se busca lo mismo: contar bien una buena historia.

- T.: La Comuna Ediciones no sólo editó libros durante esta pandemia sino que el año pasado, en plena cuarentena estricta, ofreció sus libros para aliviar en parte el aislamiento de muchos hombres y mujeres de La Plata.

- F.B.: Cuando arrancó lo peor del confinamiento teníamos unos libros que no podíamos distribuir en puntos de lectura así que decidimos poner un número de teléfono para que la gente llamara y se los llevábamos a su casa. Teníamos un stock de 200 libros y se distribuyeron todos. Había necesidad de leer, hay necesidad de leer, la gente quiere leer.

La editorial fue creada en 1998 por Gabriel Bañez, mi viejo y dejó de funcionar en el 2009 cuando muere. La retomé en abril de 2017 y hasta la fecha editamos 15 libros: de narrativa, de poetas de la región, antología de crónicas y perfiles periodísticos, la obra del poeta Horacio Castillo, entre otros. La idea es difundir autores locales, pero no es una editorial de literatura platense, no nos ponemos fronteras que no existen. Cuando uno está al frente de una editorial, uno debe ser receptivo a diferentes voces más allá de los géneros.

- T.: ¿En qué proyecto está trabajando ahora la editorial?

- F.B.: A veces hacer libros desde el Estado no es sencillo, hay que pelear presupuesto para hacer más libros. Tenemos avanzado, corregido y a punto de entrar en imprenta, "Crónica 2", que da continuidad al trabajo iniciado con "Crónicas" publicado el año pasado que convocó a 18 periodistas de la región.

Los libros los distribuimos nosotros en librerías de La Plata y CABA, no en cadenas y el precio de tapa es simbólico, ya que hay que ponerle un precio para que entre al circuito comercial. Al ser una editorial municipal lo hacemos del presupuesto que dispone la Secretaría de Cultura de La Plata y entendemos que el libro ya lo pagó la gente con sus impuestos. (Télam)