A 100 años del nacimiento del alemán Joseph Beuys (1921-1986), un retrato gigante de este artista y ambientalista, considerado uno de los creadores más radicales del siglo XX, modificará el paisaje de Kassel, ciudad icónica para su producción, donde junto al argentino Nicolás García Uriburu plantó 7 mil robles dentro de una acción artística.

La obra será realizada a lo largo de esta semana por el berlinés Yongtak Choi en la fachada de la Escuela de Formación Profesional Arnold Bode de esa ciudad, en honor asimismo a quien fuera director de la primerísima edición de la vanguardista feria del arte contemporáneo Documenta, en 1955, donde 23 años después, en 1982, Beuys y García Uriburu emprendieron esa histórica gesta ecológica.

El retrato conmemorativo será una copia fotorrealista distanciada de Beuys, informó la agencia alemana de noticias DPA, y "su disposición sobre la superficie del muro ofrecerá a los observadores la posibilidad de toparse con el artista a una misma altura", comunicaron los responsables de esta iniciativa de arte urbano que acompañarán estudiantes de la Escuela Arnold Bode .

Este mural es parte de las actividades que se realizan en Alemania dentro del Año Beuys, que comenzó el 27 de marzo cuando 24 músicos interpretaron durante 24 horas obras de Erik Satie, un compositor que interpelaba al artista, como "coreografía acústica del mundo".

Es también este retrato parte de las exposiciones, conferencias y seminarios que se realizan en 20 museos de toda Alemania, centradas en la documentación sonora y visual de su obra, conscientes de que exponer a Beuys no es fácil, porque los objetos que guardan en sus depósitos son restos de performances: pizarras garabateadas, bloques de grasa.

Beuys, quien hubiera cumplido 100 años el 12 de mayo último, expuso siete veces en Documenta y a lo largo de su vida hizo más de 130 exposiciones individuales, 50 instalaciones y 70 acciones.

Su mito de origen, improbable, subsiste en su potencia simbólica: tenía 20 años, o casi 20, cuando piloteaba un avión Stuka para la Luftwaffe, la temible fuerza aérea del nazismo, y lo alcanzó un proyectil ruso que lo hizo caer sobre una aldea en Crimea. Inconsciente, fue rescatado por nómadas tártaros, que lo cubrieron de fieltro y grasa animal durante ocho días para curarle las heridas y evitarle una muerte segura por congelamiento.

Este episodio habla de los materiales que Beuys usó recurrentemente en su producción, efímera por vocación, y de su mirada sobre el mundo, que no separaba la vida del acto artístico: para él todo humano era un artista en potencia y cualquier actividad humana podía ser arte.

"No podemos confiar en la vieja idea académica de formar grandes artistas, que es sólo un golpe de suerte, pero sí en la idea de que el arte y los conocimientos adquiridos del arte pueden formar un elemento que fluya de nuevo a la vida”, decía.

De hecho, fue despedido de a Academia Estatal de Arte de Düsseldorf donde se formó, cuando ya trabajaba como profesor, en 1972, por recibir a cientos de estudiantes en sus clases, sobre la base de su teoría “plástica social”, según la cual todas las personas tienen un potencial creativo a descubrir y usar para el bien común.

Es en Düsseldorf donde desarrolló su intensa y polémica vena pedagógica, hermanando la didáctica y la plástica con la política; y es dos años después de haber sido despedido, en 1974, que funda junto al premio Nobel alemán de Literatura, Heinrich Böll, la Universidad Libre Internacional.

Autor de "Llamamiento a la alternativa" -manifiesto que en 1978 describe un mundo en crisis para el que propone nuevos modelos económicos y laborales-, se interesó en la antropología y el chamamismo, fue profesor de arte, ecologista militante y activista social convencido de la importancia de la vida en armonía y de intervenir en el futuro, y con sus acciones efímeras, no siempre comprendidas, llevó al arte a las calles.

(Télam)