Una versión china de "Don Quijote", que el que el traductor Lin Shu reescribió en 1922 a partir de la versión inglesa de la novela de Miguel de Cervantes y en la que a diferencia de original el excéntrico protagonista reaparece "menos loco" y más romántico, se publicará por primera vez en español en una edición bilingüe que en las próximas semanas llegará a la Argentina.

Cuando se cumple el 405 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra aparece "Historia del Caballero Encantado", tal el nombre de la obra, que constituye la primera versión o interpretación en idioma chino de Don Quijote y tiene la particularidad de que fue escrita por Lin Shu a partir de lo que lo que le fue relatando de la edición en inglés su amigo Chen Jialin, ya que el autor no hablaba ni leía español ni otro idioma occidental.

Esta singular adaptación al chino acaba de ser trasladada al español por la sinóloga española Alicia Relinque y próximamente estará en librerías de España y Latinoamérica de la mano de las editoriales Ginger Ape y Mil Gotas.

La traducción, presentada hoy en la sede del Instituto Cervantes en Madrid, llega así como un fascinante viaje de ida y vuelta, en el que algunas cosas cambian pero el fondo permanece, como deja ya traslucir el comienzo: "En la Mancha había un lugar, un lugar cuyo nombre no es preciso que mencione, a medias situado entre Aragón y Castilla...".

Durante la presentación, la traductora explicó que Lin Shu se apoyó en una versión inglesa del siglo XVIII que elimina las numerosas referencias directas a Dios. También entre los "recortes" de detalles y artificios efectuados por el traductor está la completa desaparición de Cide Hamete Benengeli, ese historiador "arábigo y manchego" que, según el juego metaliterario de Cervantes, es el verdadero autor del relato de las aventuras de Don Quijote.

"El hecho de no haber accedido al ejemplar original distorsionó bastante la traducción, aunque eso nos permite cambiar la mirada sobre la obra -reconoció la traductora-. En las versiones inglesas, la palabra Dios casi siempre desaparece, ellos buscaron maneras de eliminar esa referencia y por eso Lin Shu no podía ver a Dios en muchas de las partes de la novela".

La relación entre el hidalgo y su escudero también se ve resignificada, y es que siguiendo la tradición confuciana de veneración por los maestros, Quisada -como se llama en esta versión el caballero- tiene una relación con Sancho Panza de maestro y discípulo. "Creo que aquí hubo un error de interpretación con la palabra 'master', que en inglés quería decir amo y Lin lo traduce como 'maestro'. Además, la idea del escudero no existe en China, se habla de un 'criado que va montado a caballo'", señaló Relinque.

Los detalles más irreverentes y escatológicos desaparecen también. El resultado, en palabras de la especialista, es un Quijote "menos loco" y más romántico pero sin embargo siempre hondo y fiel al inagotable personaje.

Otra interpretación distinta al texto en inglés es la traducción de la palabra 'cure' como 'el que cura', en lugar del personaje del cura. "Así, en la quema de libros quien le aconseja a Alonso Quijano como amigo no es el cura, sino un médico -es decir, una persona con conocimientos de ciencia", indicó.

"He leído cosas nuevas en el Quijote de Cervantes gracias a las cosas que no decía o que decía de más Lin Shu", dijo la traductora, mientras que el cervantista chino Chen Kaixian acotó: "La gran fuerza de la obra no desaparece por el traslado de un idioma a otro".

La "Historia del Caballero Encantado" se publicó en su momento en chino clásico, con añadidos caprichosos por parte de Lin Shu, tales como citas de la tradición literaria local, que de inmediato hicieron el libro muy atractivo.

"Fue todo un acontecimiento", aseguró Zhao Zhenjiang, hispanista y catedrático de la Universidad de Beijing, destacando que el traductor transmitió lo que quería expresar Miguel de Cervantes, al apostar por esta novela con la que buscaba "hacer reír a los muchachos, pensar a los adultos y llorar a los ancianos".

La traducción al chino y su reedición suponen además un poderosísimo ejemplo de lenguaje performativo, atendiendo a la dedicatoria que Cervantes dirige al conde de Lemos en la segunda parte del Quijote en 1615. En ella, el escritor español fantasea nada más y nada menos con que acaba de recibir una carta del "grande emperador de la China", en la que éste le propone dirigir allí un colegio donde se lea la lengua castellana y, concretamente, la historia de don Quijote.

Un detalle significativo es que en ese principio aparece Rocinante como un caballo veloz. "De golpe y porrazo Alonso Quijano estaba montado en un caballo magnífico, pero esto es algo que a mitad de obra cambia y Rocinante vuelve a su ser: ese caballo torpe que provoca que se caiga el Quijote", indicó Relinque con humor.

"Lin intentó renovar la tradición y batalló por ello", explicó la traductora, que aprecia la labor de su antecesor chino. "Solo la élite que había viajado a otros países y conocía otras lenguas podía acercarse a la obra de Cervantes. Fue entonces cuando, en su afán de dar a conocer la literatura extranjera al tiempo que renovaba la propia, Lin abordó la ardua tarea de su traducción", agregó.

"Con este proyecto se quería comprobar qué tipo de transformación había habido en la figura del Quijote tras su paso por la cultura. La figura cervantina en sus transformaciones a lo largo del tiempo nos ayudan a comprender el contexto histórico y la diferencia y diálogo entre distintas civilizaciones", destacó el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero.

(Télam)