El conflicto que plantea el escritor Santiago Roncagliolo en su novela "Y líbranos del mal" acerca de casos de pedofilia en una congregación religiosa de Lima se relaciona con aspectos de la clase alta peruana que, según el autor, vive con "con una idea muy endogámica que obliga a secretos y tabúes para no destruir los vínculos sociales".

En diálogo con Télam, el autor considera que entre los integrantes de esa clase social "se imponen los silencios, porque la palabra te puede salir cara".

- Télam: El tema de los secretos familiares y de la negación atraviesan la historia. ¿Hasta qué punto considerás que es propio de la sociedad peruana?

- Santiago Roncagliolo: En general las clases más altas de América Latina viven como segregadas. Estudian en colegios diferentes, viven en barrios diferentes, ponen muros para protegerse de los demás y esto genera una idea muy endogámica que obliga a secretos y tabúes para no destruir los vínculos sociales. Mientras más pequeño es el grupo, más frágil es, y en América Latina la clase muy alta se siente más desprotegida y expuesta a un mundo que los amenaza.

Es por eso que muchos escándalos de este tipo suceden en la clase alta, primero porque sus integrantes son católicos, y segundo, ya viven en una secta grande. En las sectas, como la que abordo, lo que ocurre frecuentemente es que a estos chicos el grupo les ofrece una misión, un sentido casi militar para luchar por su gente como debe ser.

De hecho, este grupo, inspirado del mundo real, tiene influencia de la falange, de las ideas de Primo de Rivera, este sentido anticomunista bélico. Entonces esa clase social, que aparece en la novela, tiene no solo que ver con la sociedad peruana, también tiene que ver con cómo las familias gestionan sus secretos.

- T.: En la novela aparece muy bien retratado el clima propio de la sociedad limeña, en este caso clase social acomodada, algo de pueblo chico, infierno grande.

- S.R.: Lima es una ciudad de 8 millones de habitantes y tiene una clase social alta que está ubicada en un barrio, en el que todos se pueden conocer y por eso se imponen los silencios, porque la palabra te puede salir cara. En un mundo tan pequeño la verdad puede destruir mucho más que si vives en un lugar mas grande, donde no solo eres por tu pertenencia familiar, eso pasa con una clase alta muy separada de los demás en Perú.

Pero también va cambiando eso, hay algo sutil que los peruanos entienden bien, que es el barrio: la casa donde vive Mama Tita, madre de Sebastián, es de viejas casas señoriales que se están derrumbando para construir edificios de tiendas de ropa.

En la novela, hay familias venidas a menos, hay gente como Mama Tita que vive aferrada a un pasado ideal, hay gente que se va cayendo conforme otra gente tiene dinero, y entre ellas están los mas conservadores que quieren conservar cosas. En el fondo, la violencia de esta gente es muy distinta, pero tiene un sentido muy similar a la de Sendero Luminoso, un tema sobre el que también escribí. Es una secta de jóvenes que sienten que se defiende contra una clase que los ataca y reaccionan formando una milicia pero con jóvenes que quieren ser más importantes de lo que la vida les ofrece. (Télam)