Una exquisita pintura de Claude Monet, "El puente de Waterloo, efecto de niebla", que pertenece a la monumental serie histórica Vistas de Londres del pintor impresionista francés, será lo más destacado de la subasta vespertina bautizada "De Londres a París siglo XX y XXI" de Christie's, que tendrá lugar el próximo 28 de junio en la capital inglesa.

Realizada en 1904, esta pintura cuyo valor se estima en 30 millones de dólares, se vio por última vez en una subasta en 1939 y ha estado en la misma colección familiar desde que fue adquirida por Arde Bulova, presidente de Bulova Watch Company, en el año 1951.

De las 41 pinturas icónicas del puente de Waterloo que pintó Monet entre 1899 y 1904, 26 se encuentran en instituciones públicas, como el Museo Nacional de Arte Occidental de Tokio; la Fundación Bührle, de Zúrich; el Instituto de Arte de Chicago; la Galería Nacional de Arte de Washington DC y Kunstmuseum Bern.

La pieza "Waterloo Bridge, effet de brume", que representa el Támesis bajo una neblina efervescente iluminada por el sol, fue prestada recientemente a largo plazo al Kunstmuseum Basel, informaron desde la subastadora, la misma casa que vendió el 12 de mayo pasado otra pintura de Monet por 75,9 millones de dólares en la ciudad de Nueva York.

La obra que saldrá a la venta captura el juego de la luz del sol de la mañana desde el este en un estallido de pinceladas amarillas cuando el sol se abre paso a través de una brumosa neblina, una obra llena de "brillo radiante y una iridiscencia que rara vez se encuentra en la serie Waterloo Bridge", consignaron desde Christie's.

En esta serie, Monet celebra el carácter único de Londres, su arquitectura y la atmósfera en constante cambio, con eje en el río Támesis y el juego de luces y sombras sobre iconos de la ciudad como el puente de Charing Cross, las Casas del Parlamento y el puente de Waterloo.

"En contraste con la bulliciosa modernidad de las pinturas de Charing Cross y la solemne grandeza de las composiciones de las Casas del Parlamento, las vistas de Monet del Puente de Waterloo son meditaciones puras sobre el color, la luz y la atmósfera, que capturan de manera evocadora el carácter cambiante del famoso puente bajo diferentes condiciones climáticas, en diferentes momentos del día", dijo Keith Gill, jefa del departamento de Arte Impresionista y Moderno de Christie's en Londres.

Fueron numerosas las vistas del Puente de Waterloo que Monet plasmó en un lienzo, de maneras notablemente variadas: el pintor exploraba la escena a través de una gama de colores sutilmente cambiante, desde azules luminosos hasta violetas de delicados tonos y verdes suaves, trazando los efectos de las notoriamente caprichosas condiciones meteorológicas.

En el "Puente de Waterloo, effet de brume", Monet evoca de forma elocuente el efecto de la atmósfera que cambia constantemente en la escena, acentuando la sensación de la bruma del título mediante un intrincado juego de sombras y luces.

(Télam)