En su libro "El oráculo de la noche", el neurocientífico Sidarta Ribeiro aborda en profundidad distintos aspectos relacionados con los sueños y la influencia de ese estado de la mente en las decisiones de la vida de las personas, a tal punto que considera que la siesta debería ser usada en las escuelas "como manera de aumentar la capacidad de aprendizaje".

En entrevista con Télam, el investigador y autor brasileño dialogó sobre esta obra en la que condensó 18 años de investigación científica.

- Télam: Algunos estudios revelan que dormir una siesta de media hora durante el día ayuda a renovarse y continuar con la jornada. ¿Por qué es beneficioso ese hábito?

- Sidarta Ribeiro: La siesta pone en marcha los mismos mecanismos neurobiológicos activados por el sueño nocturno, lo que incluye olas cerebrales, activación enzimática de proteínas neuronales y activación de genes que a medio y largo plazo causarán cambios persistentes en las conexiones neuronales. Estos procesos eléctricos y moleculares están en la base del rol del sueño -incluso la siesta- en el procesamiento de memorias, regulación emocional y promoción de la creatividad. La siesta es altamente positiva para la cognición y debe ser empleada en las escuelas como manera de aumentar la capacidad de aprendizaje de los estudiantes.

- T: En el libro hablás de los sueños y la creatividad artística, y la obtención a través de los sueños de imágenes o melodías musicales por parte de artistas como Dalí, Beethoven y hasta Paul McCartney. ¿Qué aspectos del cerebro entran en juego en el momento del sueño que permiten obtener imágenes que en estado consciente son imposibles de lograr?

- S.R: El sueño REM se caracteriza, entre varias otras cosas, por la reducción de la actividad en la corteza prefrontal y por una fuerte bajada en los niveles del neurotransmisor noradrenalina. Estos dos factores hacen que el procesamiento de memorias sea mucho más libre durante el sueño en comparación a la vigilia. Los bajos niveles de noradrenalina hacen que el flujo de la actividad eléctrica sea más asociativa, facilitando la reestructuración de memorias, mientras que la reducción de la actividad prefrontal reduce la actividad crítica y permite que el enredo onírico vaya hacia lo fantástico, lo absurdo, lo novedoso e innovador. (Télam)