La actriz Malena Solda y la coreógrafa Valeria Kovadloff son las impulsoras de Proyecto Prisma, una iniciativa que combina ficción, escénicas y feminismos como perspectivas interrelacionadas, y que además de "La biblioteca sonora de las mujeres" desarrolló en plena pandemia otras dos propuestas, "Ficciones sonoras" y "Espacio de debate".

El proyecto, cuenta Kovadloff a Télam, se empezó a gestar antes de la pandemia aunque su puesta en práctica se activó en la virtualidad que impuso la crisis sanitaria. Nació de la "necesidad de ambas de generar un proyecto que nos permitiera conectar la pasión por la ficción, lo escénico, lo performático, con esta lucha por los feminismos, en el sentido de que es una época muy singular donde empieza a visualizarse la opresión y la discriminación del patriarcado en terrenos donde hasta ahora, a pesar de los feminismos previos, no se habían visibilizado", dice la gestora cultural.

Eso por lo que apuesta "La biblioteca sonora de la mujeres" que al cruzar teatro, literatura y feminismos "reivindica a las mujeres en la cultura y en el corpus" y busca "reponer el talento y la virtud de estas escritoras pero también el coraje, la resiliencia, para seguir adelante en un contexto que no las favoreció".

Además de esa propuesta, lanzaron un espacio de debate con una charla entre la investigadora y escritora suiza Melanie Gruetter Katz y la dramaturga argentina Maruja Bustamante con la moderación de la escritora Silvia Hopenhayn, y entre marzo y junio presentaron "Ficciones sonoras", en la que dieron forma a un puesta sonora, como el radioteatro pero con tecnología inmersiva de vanguardia, de obras teatrales escritas por mujeres contemporáneas de distintos orígenes y contextos.

Como define una de sus gestoras, "Proyecto Prisma intenta mostrar distintas caras de la perspectiva de género en la relación con la cultura. Lo llamamos ficción, performance y sociedad porque nos parece interesante abordar propuestas desde estas distintas posibilidades. Es decir, apelando a la ficción y al espectáculo pero también a la performance en un sentido amplio, donde el espectador no es pasivo, donde ocurren resonancias de lo que se escucha, una resonancia en los cuerpos con un correlato en la reflexión". (Télam)