(Por Marina Sepúlveda) El Centro Cultural Kirchner (CCK) exhibe hasta el 8 de marzo próximo las obras seleccionadas en la primera edición del Premio Adquisición de Artes Visuales 8M, 94 piezas de artistas mujeres y LGBTIQ+ de todo el país que proponen "despatriarcalizar" las colecciones públicas nacionales, visibilizar lo sesgado y abrir otras narrativas culturales, según reflexionan los jurados Feda Baeza y Andrea Giunta y dos de las artistas galardonadas, Marina De Caro y Mariela Scafati.

El balance de la primera edición del premio que ilumina una narrativa particular en el salón de La gran lámpara, representa “un gran impulso para el Palais de Glace, para su colección y para despatriarcalizar los patrimonios de las colecciones nacionales”, dice Baeza en diálogo con Télam.

Con Salones Nacionales "mayormente sesgados en términos de participación igualitaria de los géneros”, si bien la discusión de paridad en el Palais de Glace se dio con una encuesta en 2018 que ese mismo año modificó el reglamento de los salones, una nueva modificación, aplicada sobre el reglamento del Salón Nacional 2022, profundiza en la búsqueda de un equilibrio y garantiza "un 5% de un cupo travesti trans no binario para identidades que están aún más sesgadas dentro de esas participaciones”, ejemplifica la directora de la institución creada en 1911.

Por lo cual, manifiesta Baeza, la adquisición del 8M refuerza la "apuesta política del Palais” mediante la perspectiva de género como elemento importante en la reconfiguración de “los relatos museográficos en términos generales dentro de la institución”, y a su vez postula que la “colección azarosa” se sustrae a esa lectura canónica de la Historia del Arte. Al tener disciplinas como la cerámica y el textil en su acervo, lo que plantea es “una cuestión un poco contra hegemónica o lateral” que se alimenta con estas 16 adquisiciones que resultaron ganadores del certamen, pero que se constituye con un 80 % de obras de artistas varones.

“Es posible despatriarcalizarlo todo", afirma Scafati ante la consulta de Télam. Y dice: “Me presenté a este premio 8M consciente de que había que hacer algo colectivamente para visibilizar las desigualdades, también, en las artes visuales".

"Los feminismos en Argentina procuran ir más allá de los cupos, proponen repensar los roles de las instituciones, qué patrimonio queremos construir, de qué manera lo cuidamos, cómo deseamos gestionarlo y mostrarlo. La cantidad de mujeres, lesbianas, travestis, trans, no binaries y gays que se han presentado son la demostración clara de la necesidad de revisar los modos patriarcales naturalizados durante tanto tiempo. Reconozco que es un proceso lento pero también un cambio vital y rotundo. Al silencio no volvemos más”, agrega la artista.

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Marina De Caro plantea que “hay muchos temas alrededor de la idea de despatriarcalizar el patrimonio y la vida misma”. Para ella, el Premio “es una primera estrategia necesaria pero no un fin en sí mismo. Es una acción necesaria frente a un reclamo y una necesidad de activar los cambios con perspectiva transfeminista”.

Por eso agradece que la secretaria de Patrimonio, Valeria González, haya escuchado en su momento el reclamo del colectivo Nosotras Proponemos, cuando hizo notar que las 47 obras del patrimonio nacional seleccionadas para engalanar la Residencia Presidencial de Olivos eran todas hechas por varones, ninguna por una mujer.

“El patrimonio puede entenderse como la huella de una época, un archivo de formas de pensar, imaginar, conceptualizar y de desear otras maneras de hacer, proyectar y narrar mundos”, por lo cual “incorporar obras de artistas mujeres, lesbianas travestis trans y disidencias implica visibilizar esas producciones y solo a partir de ahí podremos llegar a producir cambios en los relatos y narraciones históricas y estéticas de nuestra cultura”, acota.

Entonces, “despatriarcalizar es una palabra aún muy grande para llevarla a cabo con un premio pero el deseo ya está activado” porque “el patrimonio es mucho más que adquirir obras, un patrimonio es tal, sólo si se activa socialmente y comunitariamente con programas y pedagogías que nos permitan pensar con el arte”, concluye De Caro.

Baeza señala que esta 'despatriarcalización' de las colecciones se va a producir “en la medida en que nosotres como conjunto social podamos pensar en otros modos de repartir el saber y el poder que implica ese equilibrio de identidades y géneros diversos. Y en ese movimiento general utópico, que nunca tiene una finalidad porque siempre existe un horizonte de desigualdad, en esa búsqueda direccionada al futuro, las colecciones son instrumentos para generar otros relatos culturales”.

"Los museos pueden ser una puerta de entrada para esa transformación cultural -remarca Baeza- porque se fractura el sentido común de las imágenes y los museos tienen la posibilidad de mostrar corporeidades e identidades que no están presentes en la circulación de los imaginarios sociales masificados”.

Giunta, por su parte, manifiesta que la lectura y el balance del 1° Premio Adquisición de Artes Visuales 8M "son altamente positivas”: incluye la incorporación de obras de “artistas que inexplicablemente no estaban representadas en las colecciones de museos nacionales y que fueron exhibidas en el país y el exterior”.

También afirma que las políticas de exhibición deben acompañar estás adquisiciones para que no queden relegadas a los depósitos, como se hizo con la muestra “El canon accidental” en el Museo Nacional de Bellas Artes que curó Georgina Gluzman: “más del 50% de las obras expuestas pertenecían a la colección del museo y en algunos casos nunca se habían exhibido”.

“Despatriarcalizar no es solo adquirir, premiar o enriquecer las colecciones, sino también exponer las obras, permitir que el público las vea”, reflexiona la historiadora del arte especializada en género.

La importancia del premio para artistas mujeres y LGBTI+ “expresa la lucha compartida de los feminismos” y “produce una visibilización e inclusión que erosiona las bases de la discriminación patriarcal -sostiene- La violencia simbólica que involucra su escasa representación y ausencia es también fundamento de la violencia real. Femicidios y travesticidios se producen sobre la naturalización del odio, fuertemente representado en el mundo del arte por blogueros y youtubers misóginos y transfóbicos. Precisamos entender que la discriminación y la instigación al odio son la antesala del crimen y la violencia hacia los cuerpos”.

Las postulaciones al inédito premio marcaron la cifra récord de 4651 carpetas, una evaluación difícil que en principio designaría ocho premios de 500.000 pesos cada uno, pero gracias al impulso del Banco de la Nación Argentina se duplicó la cantidad: se reconocieron a 16 artistas por ocho millones de pesos en premios.

"Todavía es necesario avanzar muy fuertemente -dice Baeza- En las presentaciones participaron artistas de muy reconocida trayectoria pero también activistas, colectivos, artistas de escenas regionales”, desconocidos para el jurado.

“Por un lado estaba estimular esas trayectorias menos conocidas, darles un lugar, pero también pensar en el aspecto de una colección y de cómo se conforma ese patrimonio: es una mirada que piensa en el presente pero también en el futuro. La continuidad del 8M es central. El año que viene esta política va a seguir desarrollándose. Aspira a constituirse como un instrumento valioso para la comunidad artística, que traspase las distintas gestiones”, indica Baeza.

A su entender, “muches de les artistes que se presentaron en esta convocatoria tendrán posibilidades de ingresar en las próximas”, además de que confían “que la difusión de este premio logre promover especialmente a la comunidad artística más impactada por no haber tenido acceso a estos espacios de la cultura”, concluye.

Con un jurado integrado por Cecilia Merchán, González, Diana Broggi, Baeza y Giunta, las artistas premiadas fueron: Marcela Astorga, Azul Blaseotto, Xil Buffone, Eugenia Calvo, De Caro, Rosana Fuertes, María Luján Funes, Karina Granieri, Lucrecia Lionti, Mariana López, Rosalba Mirabella, Marcela Mouján, Andrea Nogueira Pasut, Fátima Pecci, Lucrecia Plat y Scafati.

El concurso organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación con apoyo del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad y el CCK, busca revertir la conformación patriarcal del patrimonio cultural nacional y la situación crítica de la paridad de género en las colecciones públicas.

Mientras se espera el lanzamiento de la convocatoria para la segunda edición, a mediados de enero, se puede recorrer la muestra en Sarmiento 151, CABA, con entrada gratuita. (Télam)