A Ángela Pradelli le interesa la exacta distinción "entre lo que es y no es ficción" porque lo que pone en primer plano es la escritura como una práctica que le da "aire" y es desde esa idea que aborda los testimonios de quienes encapsularon experiencias dolorosas en un silencio que se volvió insoportable hasta convertirlas en una voz nueva con capacidad de redimensionar el pasado.

-T: En el último apartado "La palabra del testigo" es donde más aparece tu perspectiva, ¿cómo la pensaste?

-A.P: Me parecía interesante rescatar la figura del testigo y su lengua cuando no puede dar testimonio y cómo preserva esa lengua. Escucharlo a Pietro es muy fuerte, estuvo 60 años sin hablar. Cuando empezó a hablar se notaba mucha claridad.

-T: ¿En qué estás trabajando ahora?

-A.P: En este libro de testimonios de víctimas de la Shoah, es duro pero la escritura tiene eso: aun cuando los temas tengan esa aspereza te da felicidad escribirlos y ya una vez que entraste no podés salir. También me da mucha felicidad encontrarme con quienes dan su testimonio, con cada uno pasa algo diferente. Por ejemplo, le tomé a dos hermanas francesas que viven en California y una había escrito un libro, había dado muchas veces su testimonio en escuelas y un día me llamó y me dijo que su hermana que nunca había hablado quería dar su testimonio. Me emociona que quiera dar por primera vez su testimonio porque es una palabra estrenada de su experiencia, de su dolor, de su memoria.

-T: Estás trabajando en otro libro de testimonios, ¿no extrañás la ficción?

-A.P: Hace mucho que ya no hablo de literatura sino de escritura, que es donde encuentro el aire. Mucha gente piensa que esto es ficción y me encanta la confusión porque no creo en los géneros, me gusta que cada uno piense en una idea de ficción distinta. Por ejemplo, sin el libro de testimonios de los nietos recuperados no podría haber escrito la novela "La respiración violenta del mundo". Es muy raro lo que pasa con el testimonio porque la persona lo lee y puede no encontrarse en esa voz, en cambio escribís una historia de ficción y se conmueve tremendamente porque siente que es su historia. No hay una raya gruesa entre lo que es y no es ficción. ¿Cuántas escenas de ficción jugamos nosotras en un día entero? (Télam)