La socióloga Esther Pineda analizó, en esta entrevista con Télam, el fenómeno de la "cultura de la cancelación" que enjuicia, cuestiona y penaliza a personalidades públicas, como el resonante caso contra la autora de la saga de Harry Potter, J.K. Rowling por sus mensajes transfóbicos en Twitter y por las lecturas que se hicieron de su novela "Troubled Blood" a fines del año pasado y también trazó un puente entre este ensayo reciente y sus trabajos anteriores.

-Télam: En los últimos tiempos se ha impuesto una corriente que bajo la denominación de "cultura de la cancelación" propone una corrección política extrema que ha llevado a impugnar ciertas expresiones culturales y que insta a fusionar el contenido de una obra con la subjetividad de su autor ¿Es lícito someter los criterios morales y culturales de todas las épocas a una sola época, la presente? ¿Es posible abolir el conflicto, o todo proceso democrático debe alojar los debates como punto de partida para discutir los sexos o los géneros con vistas a una igualdad?

-Esther Pineda: Para mí no se puede separar a la obra del autor porque la obra siempre refleja ideas, concepciones, imaginarios, expectativas, prejuicios, preocupaciones, deseos, malestares o miedos de su creador, y si bien estas están sujetas a lo que era válido o aceptable cuando se produjo, el hecho de que se sigan exhibiendo, consumiendo o leyendo en la actualidad, como ocurre con el arte, el cine y la literatura, los expone inevitablemente a su evaluación con la mirada de hoy. En todo caso, esa llamada "cancelación" no significa la desaparición de esas obras ni la desaparición del conflicto que es inherente a lo social, la llamada "cancelación" supone que hay una mirada crítica sobre ciertos fenómenos, que la población se está atreviendo a cuestionar lo que durante siglos o décadas fue incuestionable, pero sobre todo le da a los creadores y autores el mensaje de que la discriminación y la violencia ya no goza de tanta aceptación y tolerancia como en el pasado.

-T: ¿Cómo se conecta este ensayo con tus otros trabajos?

-EP: En "Machismo y vindicación. La mujer en el pensamiento sociofilosófico" visibilizo como desde el pensamiento religioso, filosófico y científico se ha instalado la idea de que la mujeres son un objeto de consumo masculino, cuyo principal interés debe ser la belleza, el amor, la reproducción de la existencia masculina y el cuidado de los otros (hijos y esposo); pero sobre todo, que la mujer es propiedad del hombre. Estas ideas son la base de mis trabajos posteriores, como es el caso de "Cultura femicida. El riesgo de ser mujer en América Latina" en el cual expongo como el femicidio tiene su origen en la creencia de que la mujer es propiedad del hombre, contexto en el que estos crímenes funcionan como una sanción, un castigo para aquellas que se atrevan a transgredir el mandato patriarcal y una advertencia para las demás. Y en "Bellas para morir" desarrollo esa premisa antigua pero aún vigente donde la mujer ha sido entendida como un objeto para la satisfacción de los imaginarios y expectativas de belleza creados por los hombres, quienes en las diferentes etapas del proceso histórico social han detentado el poder político, económico, medico, industrial y mediático para hacerlo. (Télam)