La representación de lo popular, lo subalterno en ficciones de los últimos años pero también los análisis que hace la academia de esas cuestiones es parte de lo que plantea Pablo Alabarces en su libro "Pospopulares".

-T: Al analizar la serie "El Ángel" hacés hincapié en la matriz simbólica-dramática de la prensa popular y en cómo, retomando a Guillermo Sunkel, ésta carga las tintas sobre un sujeto popular-representado garantizando un reconocimiento fácil, ¿cómo funciona esa matriz para pensar la producción nacional de ficción o documental que llega a plataformas como Netflix?

-P.A.: La matriz simbólica dramática, tal como lo señala Sunkel, fue una muy buena idea y creo que todavía tiene cierta validez pero hay que excederla porque ya es difícil reconocer una prensa popular en el sentido en el que Sunkel podía leerla en los 80 o todavía podíamos verla en los años 90. Es difícil ver la prensa. Uno se encuentra con diferencias en los canales de noticias: no es lo mismo TN, La Nación + o Crónica TV que siempre tiene ese pliegue que la vuelve como continuidad del viejo diario y lo vuelve prensa o televisión popular. Pero la manera en la que los medios tradicionalmente centrados de clases medias se hicieron cargo de esa matriz de representación es desde cierta homogeneización sobre las clases subalternas donde el predominio del estereotipo es absolutamente abusivo. Entonces lo que tenemos es que lo que eran las viejas matrices de representación propia de lo que era la prensa popular o prensa amarilla o televisión popular ahora salen de ese nicho y se esparcen por otro sistema de representación. En el ejemplo de Tévez, en cierta continuidad con "El Ángel", tenemos otra biografía de un sujeto subalterno pero un sujeto subalterno que no exhibe su subalternidad ni se muestra orgulloso de ella sino que, por el contrario, la cancela y la vuelve mero estereotipo narrativo para una serie de Netflix. Esta plataforma no se preocupa por este tipo de problemas sociales, culturales y políticos. Aclaremos: Netflix es la plataforma, la productora es Torneos y Competencias con lo cual entra a jugar también esa contaminación con ciertas tradiciones de la prensa deportiva. Habría mucho más para ver en toda la prensa contemporánea. En el libro me detengo en una visión más latinoamericana en el hecho de que la mayoría de las biografías son sobre lo que llamo "sujetos infames". Y el tema es qué tipo de infamia es la representada y lo que aparece fundamentalmente es el crimen. El narcotraficante es la figura predilecta de esa representación latinoamericana de la pantalla de Netflix.

-T: Señalás que no hay ponencias sobre Leo Dan y muy pocas sobre Juan Gabriel, Sandro, Palito Ortega o Roberto Carlos. A lo largo de estos años como investigador y docente, ¿qué rescatás en la modificación de los objetos de análisis de los estudios culturales?

-P.A.: Todavía hay muchísimo para trabajar sobre estas figuras y podría seguir la lista. Hay poco escrito sobre Gilda para hablar de alguien que parece haber superado cierto límite de clase. Ha sido objeto de alguna tesis de doctorado pero se podría haber escrito mucho más sobre ella. Ha habido cierta transformación en los últimos años porque estos objetos ya no se piensan como ilegítimos en la plano de academia latinoamericana, por supuesto que todavía hay alguna resistencia y algún desprecio, mirada por encima del hombro pero he dirigido tesis de doctorado sobre la cumbia, las fanáticas de Arjona, la prensa amarilla y todas con becas de instituciones científicas sea la universidad o el Conicet. Es más, hablando de los estudios sobre fútbol, durante mucho tiempo dije "ya están aceptados, ninguno va a ganar ningún premio" y sin embargo hay tesis que han ganado premios en Brasil. Mi libro de 2014 "Héroes, machos y patriotas" fue segundo premio de ensayo nacional sociológico entonces quiere decir que está ganada una legitimidad y cierto reconocimiento. Diría que la academia latinoamericana tiene dificultades enormes para entender el mundo popular y especialmente el mundo de estos consumos culturales que funcionan como consumos relegados o culposos, como se ha dicho en algún momento. (Télam)