El escritor Leonardo Padura manifestó a través de una carta que las manifestaciones que se impusieron en Cuba el domingo 11 de julio son "un grito que es también el resultado de la desesperación de una sociedad que atraviesa no solo una larga crisis económica y una puntual crisis sanitaria, sino también una crisis de confianza y una pérdida de expectativas", pero aseguró que la solución no es la intervención extranjera y "mucho menos de carácter militar".

Premio Nacional de Literatura de Cuba y Princesa de Asturias y uno de los escritores contemporáneos más leídos de América Latina, Padura se refirió a la situación de su país a través de un texto difundido en las últimas horas a distintos medios de prensa, que fue escrito desde el barrio habanero de Mantilla en el que nació y eligió vivir.

"Parece muy posible que todo lo ocurrido en Cuba a partir del pasado domingo 11 de julio lo hayan alentado un número mayor o menor de personas opuestas al sistema, pagadas incluso algunas de ellas, con intenciones de desestabilizar el país y provocar una situación de caos e inseguridad. También es cierto que luego, como suele suceder en estos eventos, ocurrieron oportunistas y lamentables actos de vandalismo", escribió en el comienzo de su carta el autor de la celebrada novela "El hombre que amaba a los perros". Sin embargo, advirtió que "ni una ni otra evidencia le quitan un ápice de razón al alarido que hemos escuchado" y definió a las protestas como "un grito que es también el resultado de la desesperación de una sociedad que atraviesa no solo una larga crisis económica y una puntual crisis sanitaria, sino también una crisis de confianza y una pérdida de expectativas".

El maestro de la novela negra pidió a las autoridades cubanas que no respondan "con las habituales consignas, repetidas durante años, y con las respuestas que esas autoridades quieren escuchar".

"Lo que se impone son las soluciones que muchos ciudadanos esperan o reclaman, unos manifestándose en la calle, otros opinando en las redes sociales y expresando su desencanto o inconformidad, muchos contando los pocos y devaluados pesos que tienen en sus empobrecidos bolsillos y muchos, muchos más, haciendo en resignado silencio colas de varias horas bajo el sol o la lluvia, con pandemia incluida, colas en los mercados para comprar alimentos, colas en las farmacias para comprar medicinas, colas para alcanzar el pan nuestro de cada día y para todo lo imaginable y necesario", señaló Padura.

Además fue enfático acerca de una posible intervención extranjera: "Nadie con un mínimo de sentimiento de pertenencia, con un sentido de la soberanía, con una responsabilidad cívica puede querer (ni siquiera creer) que la solución de esos problemas venga de cualquier tipo de intervención extranjera, mucho menos de carácter militar, como han llegado a pedir algunos, y que, también es cierto, representa una amenaza que no deja de ser un escenario posible".

El autor de la saga protagonizada por el detective Mario Conde se refirió también al "bloqueo o embargo comercial y financiero estadounidense" ejercido contra Cuba, dijo que "se ha internacionalizado y recrudecido en los últimos años y que es un fardo demasiado pesado para la economía cubana (como lo sería para cualquier otra economía)".

"Se trata de una vieja política que, por cierto (a veces algunos lo olvidan) prácticamente todo el mundo ha condenado por muchos años en sucesivas asambleas de Naciones Unidas", expresó.

Padura remarcó que "para convencer y calmar a esos desesperados el método no puede ser las soluciones de fuerza y oscuridad, como imponer el apagón digital que ha cortado por días las comunicaciones de muchos, pero que sin embargo no ha impedido las conexiones de los que quieren decir algo, a favor o en contra. Mucho menos puede emplearse como argumento de convencimiento la respuesta violenta, en especial contra los no violentos. Y ya se sabe que la violencia puede ser no solo física".

"Muchas cosas parecen estar hoy en juego. Quizás incluso si tras la tempestad regresa la calma", advirtió y señaló que "las respuestas que no solo deberían ser de índole material sino también de carácter político".

"Como cubano que vive en Cuba y trabaja y crea en Cuba, asumo que es mi derecho pensar y opinar sobre el país en que vivo, trabajo y donde creo. Ya sé que en tiempos como este y por intentar decir una opinión, suele suceder que 'Siempre se es reaccionario para alguien y rojo para alguien', como alguna vez dijera Claudio Sánchez Albornoz. También asumo ese riesgo, como hombre que pretende ser libre, que espera ser cada vez más libre", finalizó. (Télam)