Los funerales de cantantes como Sandro y Juan Gabriel son parte del reciente libro de Pablo Alabarces "Pospopulares", ambos realizados en espacios institucionales centrales de la vida política y cultural de Argentina y de México: el primero en el Congreso y el segundo en el Palacio de Bellas Artes.

Cuando el titular del Seminario de Cultura Popular y Masiva de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires cerró su trabajo y el libro ya estaba en imprenta, se murió Diego Armando Maradona. Sobre ese funeral, sobre la figura del eterno 10 de la selección nacional y sus ecos en la esfera pública que siempre desbordaron la agenda futbolística, Alabarces habló también en esta entrevista con Télam.

Para el investigador y docente, el uso abusivo que hacía Maradona de su voz "excedía el guion de la cultura de masas" y no duda en señalar que "lo más maravilloso era de qué modo excedía ese guion".

-T: Hablás de funerales como los de Juan Gabriel o Sandro. ¿Qué lectura hacés hoy del funeral de Maradona?

-P.A.: Maradona se murió después de que el libro haya entrado en imprenta porque sino hubiera entrado. Cuando hicimos una conferencia de presentación en diciembre empecé hablando del funeral de Maradona. Por supuesto que vuelve a aparecer lo que señalé con Juan Gabriel o con Sandro: el Estado. Es un funeral de Estado. Posiblemente más marcado en el caso de Maradona que en el de los cantantes populares porque si Sandro fue velado en el legislativo, Maradona fue velado en el ejecutivo, en el punto simbólico del poder argentino como es la Casa Rosada. Debió haber sido uno de esos funerales populares que perduran en la memoria por generaciones y lamentablemente no lo fue porque se demostró que ni el gobierno nacional ni el gobierno municipal porteño son capaces de organizar un solteros contra casados en una plaza de Villa del Parque.

-T: En una entrevista con Télam dijiste que Maradona se transformó en un ícono popular sin precedentes porque vino a reemplazar al peronismo en un momento de repliegue, ¿cómo ves que se va construyendo su figura a pocos meses de su muerte?

-P.A.: Supongo que sobre Maradona no voy a volver a escribir por un tiempo. Escribí y hablé mucho en el momento de la muerte, todavía estremecido por el dolor que significó esa pérdida. Por ahora, estamos en una etapa en la que predomina el desplazamiento que había experimentado Maradona en los últimos 10 años a mera mercancía del jet set. Maradona se había transformado solo en protagonista de programas de chimentos, con pocas excepciones, con pocos momentos en los cuales ese uso abusivo que hacía de su voz excedía el guion de la cultura de masas. Durante el resto de su carrera lo más maravilloso era de qué modo excedía ese guion. En los últimos 10 años le costaba mucho eso.

Lamentablemente lo que sigue a su muerte es el tratamiento chimentero de las disputas de la herencia, la comprobación de que lo habían cuidado muy poco y muy mal, con lo cual era una muerte evitable. Eso la vuelve más dolorosa. Hay que esperar un tiempo más para ver qué pasa con su figura. Un dato: la academia se preocupa más por Maradona de lo que se ocupó los 50 años anteriores. Además de lo que publiqué periodísticamente en noviembre y diciembre hay un artículo que acaba de aparecer en una revista de sociología de la Universidad del País Vasco y ya hay una convocatoria abierta para una revista de sociología italiana y ya está en marcha un libro que recopila textos. Lo que quiero señalar es que pareciera que cierta clausura académica sobre la figura de Maradona se está modificando, en buena hora. (Télam)