El interés por la estructura, las ganas de explorar las potencialidades de la lengua y de inventar nuevas restricciones son algunos de los aspectos que reconocen Eduardo Berti, Daniel Levin Yvert y Valérie Beaudouin al momento de describir aquello que los convocó pero también los mantiene como entusiastas integrantes de Oulipo.

¿Cómo funciona este grupo? "Las reglas son bastante especiales: no se cooptan muchos integrantes (hubo 41 en las seis décadas del grupo) para que siempre existan entre 12 o 15 personas activas; los nuevos integrantes solo pueden cooptarse por unanimidad; si alguien se auto-postula pierde automáticamente el derecho a formar parte del grupo; una vez que alguien entra al grupo, es oulipiano para siempre: no hay forma de renunciar y, más aún, se es oulipiano aun después de muerto", grafica Berti.

De hecho, explica que "Oulipo celebra una reunión privada de trabajo todos los meses, generalmente en París (el francés es nuestro 'idioma vehicular'), y todos los miembros fallecidos son 'excusados por razones de fuerza mayor'".

"En Oulipo compartimos un interés por la estructura, un deseo de explorar la potencialidades de la lengua, de inventar nuevas restricciones que nos puedan llevar a territorios nuevos de la lengua. Ese es el marco común, y cada uno va desarrollando su universo en propio", dice Beaudouin.

Mientras que Yvert define la tarea del grupo como la posibilidad de "ofrecer a los escritores -incluidos los escritores 'potenciales', es decir, aquellos frustrados y/o atormentados por la página en blanco- estructuras que puedan tomar prestadas para iniciarse en la escritura creativa. Pero también creo que aportamos algo al lector, un espíritu de connivencia e ingenio que puede hacer de cualquier texto una aventura llena de (sólo) potencial".

En su caso el acercamiento fue en un curso de literatura francesa contemporánea en la universidad, en el que hablaron de Georges Perec y "El secuestro". "Resulta que un año antes había preparado una cinta de mezclas, ignorando por completo la existencia del Oulipo, cuyos títulos y nombres de artistas no contenían la letra E. Así que fue amor a primera vista", expresa.

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A Berti lo invitaron en 2014, a la vez que convocaron también a Pablo Martín Sánchez, novelista español. Los dos son los primeros (y únicos, hasta hoy) oulipianos de lengua española, después de otros miembros provenientes de otros idiomas aparte del francés, como Oskar Pastior (alemán), Italo Calvino (italiano), Harry Mathews, Ian Monk y Daniel Levin Becker (inglés).

"El trabajo de escritura suele ser solitario, de modo que resulta insólito y maravilloso compartir reuniones de trabajo y de reflexión con personas tan inteligentes. Las reuniones son siempre estimulantes. Uno sale de ellas con nuevas ideas, fortalece o pule gérmenes de ideas. No creo que mi ingreso a Oulipo haya marcado un cambio drástico en mi manera de escribir. Pienso que me pasó lo que, en el fondo, les ocurre a todos los miembros: que, al unirse al grupo, descubren o confirman cuán oulipiano era lo que estaban haciendo desde antes", explica Berti sobre su trabajo en el marco del grupo.

En sintonía, su compañero Yvert dice que con su llegada a Oulipo "desarrolló y tal vez justificó su atracción por la restricción, la forma, la estructura". "Como dijo Harry Mathews, 'me sentí como alguien que siempre ha renegado de un hábito vergonzoso y finalmente descubre que es perfectamente honorable'. Y me puso en contacto con un hermoso equipo de espíritus afines que reconfortan el trabajo, a menudo solitario, de la literatura", manifiesta.

Beaudouin se acercó a través de Jacques Roubaud que fue su director de tesis. "Estudié la estructura rítmica y métrica del verso francés con herramientas informáticas. Lo que me interesaba era descubrir las relaciones entre el ritmo del verso y lo que dicen los versos. Por ejemplo, cómo, en el teatro de Racine, se transforma el ritmo del verso cuando aumenta la tensión dramática", relata entusiasmada. Eso fue en 2003 y como estaba analizando lo que estaba ocurriendo con internet se encargó de "reflexionar sobre lo que significaba la escritura digital y de cómo pensar un sitio web que reproduzca el espíritu y los valores del grupo". Con esa premisa, llegó y se instaló.

Para ella, lo decisivo es "tener un lugar en el que todos los miembros le dan una importancia primordial a la forma, a la estructura, un espacio en el que se pueden leer las obras del punto de vista arquitectural". (Télam)