Una escultura de cabeza de mujer con rostro blanco, que cambia sus propiedades cromáticas, a partir de los materiales reciclados, nanopartículas y materiales reactivos que la componen, de la artista tandilense Gabriela Pedro, se exhibe en la Galería Arroyo de la ciudad de Buenos Aires.

Bajo el nombre de “arte inteligente” la artista creó "Nina 1", la obra que cambia sus propiedades cromáticas en tres instancias diferentes: toma color al sol, cambia los tonos con una luz led especial y vuelve a blanco con luz natural interior.

La escultura está realizada con materiales reciclados y pigmento inteligentes e incluye una caja de madera de la que sale una mano que sostiene “un secador de pelo lámpara”. La luz artificial que activa una de sus propiedades de color se enciende con un control remoto. En todos los casos el rostro vuelve a blanco en ambiente interior con luz natural.

La artista comenzó a investigar materiales no convencionales e innovadores a partir de 2012, cuando tomó contacto con la tecnología a través de su trabajo como periodista.

“Hoy, casi una década después, y gracias a la colaboración invaluable de científicos que me asesoraron y brindaron materiales, logré una serie de obras que, a base de prueba y error, adquieren diferentes propiedades ópticas, en respuesta a estímulos externos, como la luz, el frío, el calor o la corriente alterna” afirma la artista.

La curiosidad por el resultado cromático de las mezclas data de su infancia, cuando con sus hermanos, a la hora de la siesta, abrían a escondidas cápsulas de grageas multicolor que su padre como visitador médico acumulaba en la casa tandilense, y mezclaban esos polvitos con jarabes para observar el liquido rojizo al sol, desde la copa de un aromo, cuenta Pedro.

“Concibo el arte como lo tangible e intangible que hay en mí para expresar creativa y armónicamente, sensaciones, emociones y sentimientos que me provoca el entorno. Hoy habitamos un mundo que está en la puerta de la cuarta revolución industrial, también conocida como Industria 4.0, basada en la revolución digital. Es la cuarta etapa industrial más importante que se ha verificado desde el inicio de la revolución industrial en el siglo XVIII.

De este modo, a través de lo que personalmente llamo “Arte Inteligente” me propuse utilizar nuevas tecnologías para expresar cosas diferentes y es así que logré, entre otras, esta obra que cambia de color al sol o con un control remoto, sin mediar computadora alguna”, explica Pedro.

La pieza que se exhibe, única hasta ahora en el país con estas propiedades, se expone hasta fines de julio, de lunes a viernes, de 11 a 18, en Arroyo 830, de la ciudad de Buenos Aires. (Télam)