El artista austríaco Hermann Nitsch, pionero del arte radical de los años 50, conocido por sus obras en las que empleaba fluidos humanos como sangre, vísceras y orina, falleció ayer a los 84 años.

Los medios europeos se hicieron eco de la noticia de la muerte de Nitsch, recordado por sus performances extremas y su trabajo en el 'body art', un amplio legado que incluye música, moda y escenografías pero que será identificado sobre todo, por sus pinturas con fluidos humanos.

"Hermann Nitsch murió en paz a la edad de 83 años después de una grave enfermedad", señaló su familia en un comunicado, tras el fallecimiento del artista en un hospital de Austria.

Nacido en Viena en 1938, Nitsch tenía 15 años cuando asistió al Instituto de Investigación y Enseñanza Gráfica de la capital austríaca. A fines de la década de 1950, sus primeras obras con temas religiosos lo inspiraron a concebir la idea de un espectáculo ritual de sangre, una obra de arte total que consistía en música, teatro y pintura que dominaría su trabajo hasta su muerte.

Nitsch fue un miembro clave del movimiento artístico Aktion de Viena -o Accionismo vienés- que practicaba violentos rituales artísticos que involucraban sangre, heces y crucifixiones, a menudo como una declaración contra el fascismo austríaco.

Su propia "Aktion" provocativa a principios de la década de 1960 tomó la forma del "Teatro de los misterios de las orgías", una actuación basada en la matanza de animales y los sacrificios religiosos. Es que el Accionismo Vienés desafiaba cualquier tradición estética del arte europeo.

Hay imágenes asombrosas que están asociadas para siempre con el artista austríaco: las altas paredes del Pabellón de la Secesión de Viena, en los años 70, empepadas en rojo sangre después de una sesión de action painting, con escenificaciones de hombres crucificados y sesiones de tortura.

"Quería dar a mi audiencia una experiencia sensorial directa. Las obras tenían instrucciones concretas para que los espectadores probaran, olieran, miraran, escucharan y tocaran. Entregábamos carne, vísceras y frutas a la audiencia para que tocaran y sintieran. Esparcíamos olores, quemábamos incienso y otros materiales, vertíamos sangre, combustible, vinagre, leche, orina, gasolina, trementina, amoníaco y agua caliente por todo el escenario. En todo esto consistía el Teatro de Orgías y Misterios, en superar el lenguaje", escribió Nitsch en su biografía.

El artista había participado en dos ferias de arte "Documenta" en Kassel, Alemania, y en 1975, la artista de performance radical Marina Abramovic participó en uno de sus rituales.

Los espectáculos más recientes del provocador de culto Nitsch incluyeron una exhibición en Sicilia, Italia, en 2015, que presentaba animales muertos en crucifijos, lo que llevó a grupos de derechos de los animales a acusarlo de blasfemia e incitación a la violencia.

El legado del artista está asegurado: dos museos llevan su nombre en Italia y Austria y la Fundación Nitsch tiene su sede en Viena.

A lo largo de su carrera, ha expuesto sus obras en el Centro Pompidou de París, el Macba de Barcelona, el Moderna Museet de Estocolmo; los museos Leopold y Albertina de Viena, en tanto sus performances se han representado en Viena, Nueva York, Londres, La Habana y Leipzig, entre otras ciudades. (Télam)