La sexualización cultural que se vivió en Argentina a partir de la apertura democrática en los años 80 es abordada por Natalia Milanesio en su libro "El destape", donde plantea distintos aspectos disparados por este fenómeno, como la introducción de la educación sexual en las escuelas, la expansión de servicios de planificación familiar y el destacado rol de las mujeres.

En diálogo con Télam, la autora desarrolla esta temática y considera que el llamado destape fue empoderando a las mujeres que asociaron la sexualidad con el placer. "Las mujeres comenzaron a pensar en su derecho al placer y cómo conseguirlo y muchos varones no estaban preparados o no querían tener esta conversación", afirma.

- Télam: ¿Por qué la sexualidad fue ignorada en los estudios referidos a la transición democrática de Argentina? ¿Qué pensás que se ocultaba detrás de esa omisión?

- Natalia Milanesio: Creo que tiene que ver con una falta de atención por parte de la historia como disciplina sobre la década del ochenta, que ha estado tradicionalmente estudiada por la ciencia política y con un interés fundamental por temas como el surgimiento de los organismos de derechos humanos y la restructuración del estado y los partidos. Los historiadores tenemos mucho por estudiar y conocer sobre la historia de la transición democrática y mucho más sobre temas culturales. Por otro lado, el análisis del destape presente en mi libro implicó trabajar con fuentes poco comunes como revistas eróticas, manuales de sexología, películas porno soft y avisos personales y realizar una especie de "collage" para poder dar cuenta de un fenómeno multifacético.

- T:¿Cuál fue el rol de los activistas gays, lesbianas y feministas en el debate sobre ciudadanía y derechos humanos para lograr visibilidad y respeto?

- N.M: En medio de la euforia social por el regreso de la democracia, las feministas y los activistas gay y lesbianas hicieron un reclamo importantísimo: una democracia verdadera requiere igualdad de todos ante la ley, el fin de la discriminación y el respeto por los derechos sexuales y reproductivos-desde la libertad de decidir sobre el propio cuerpo hasta la expresión de la identidad sexual en libertad. En el regreso de la democracia, la gente gay, por ejemplo, era detenida en la calle y en lugares de socialización por la policía y extorsionada y maltratada en las comisarías tal como había ocurrido durante la dictadura. Clave en esta lucha fue definir a los derechos sexuales como derechos humanos y la importancia de estos para la identidad. La CHA (la Comunidad Homosexual Argentina, fundada en 1984) se refería al derecho a ser persona, es decir, el reconocimiento y respeto de libertades fundamentales que eran claves para la subjetividad.

- T:¿Cómo se supone que influyó la sexualización cultural en el interior de las familias y/o parejas argentinas teniendo en cuenta que durante la dictadura la idea de sexualidad estuvo asociada a la reproducción y no al disfrute sexual?

- N.M: El nuevo paradigma que asoció a la sexualidad con el placer y la identidad en vez de la reproducción y la familia puso un nuevo acento en la experimentación y en la búsqueda del bienestar personal. La idea de que tener una vida sexual placentera era importante para ser feliz y estar sano llevó a la gente a buscar información, cuestionarse sus hábitos y su pasado e intentar prácticas nuevas. Esto generó tensiones, quejas y reclamos al interior de las parejas; la búsqueda de cambio suele ser un momento de cuestionamientos y replanteos. Mucho tuvo que ver con el nuevo empoderamiento sexual femenino: las mujeres comenzaron a pensar en su derecho al placer y cómo conseguirlo y muchos varones no estaban preparados o no querían tener esta conversación, que además podía provocar dudas y miedos sobre la masculinidad.

- T: ¿De qué manera coexistieron el destape comercial y la tarea de expertos en planificación familiar y qué representación tuvo en la sociedad del momento y actual?

- N.M: Dos decretos de 1974 y 1977 prohibieron en el país actividades relacionadas a la planificación familiar, afectando seriamente el acceso de las mujeres a métodos anticonceptivos. Durante todo el período, la educación sexual en las escuelas también estaba prohibida. Con el regreso de la democracia, los expertos en salud reproductiva y educación sexual alcanzaron niveles de activismo y organización sin precedentes. El gobierno de Alfonsín hizo poco a nivel de políticas concretas, una tarea que quedó en manos de gobiernos locales y municipales e instituciones privadas como la Asociación Argentina de Protección Familiar (AAPF). Aparte de fomentar la apertura de clínicas de salud reproductiva y lograr la anulación de ambos decretos, expertos como los de la AAPF abrieron un debate público sobre una idea importantísima: el acceso a la planificación familiar y la educación sexual son derechos humanos y un factor esencial para una sociedad económica y culturalmente desarrollada. (Télam)