(Por Emilia Racciatti, enviada especial). En el mediodía madrileño, con frío pero con un sol potente, la docente, ensayista y escritora argentina María Negroni y el poeta y novelista español Benjamín Prado compartieron una selección de poesías en el Teatro Fernando de Rojas, ante la escucha atenta de un auditorio que aplaudió y celebró las lecturas en las que aparecieron nombrados y citados los universos de Alfonsina Storni, Rafael Alberti y Emily Dickinson.

Ubicado en el segundo piso del Círculo de las Bellas Artes, donde desde ayer y hasta el domingo se concentran las actividades del Festival de Literatura Eñe, el teatro se fue llenando mientras una pianista en vivo iba ambientando el lugar en el que, a las 13.15, Prado y Negroni subieron al escenario para dar comienzo a la lectura.

"Debo confesar que son horas intempestivas para la poesía", aseveró Prado y contó que no se conocían con la autora de "El corazón del daño" hasta que fueron presentados minutos antes de subir al escenario pero ya se consideraban amigos.

El autor de "No sólo fue el fuego" dijo que no quería conocerla por temor a que se diera cuenta de cuánto le había robado y enseguida marcó el ritmo del encuentro: "No vamos a hablar sino a leer, explicar poesía es de cantautor", afirmó.

Contó que no suele preparar mucho sus lecturas pero al comenzar a traer los versos que había seleccionado, proliferaban las marcas de cada hoja en la que pensaba detenerse; Negroni, en cambio, se dejó llevar por el azar a la hora de ir leyendo.

El primer poema elegido por Prado (Madrid,1961) fue "Plan" cuyos versos dicen: "No escribas para que te conozcan sino para sepan quien sos". Acto seguido apareció Alfonsina Storni, a quien el escritor definió como una de sus poetas preferidas y leyó un poema que le costó y, después de muchas vueltas y reediciones, salió.

Otro de los autores homenajeados por Prado fue Javier Marías, fallecido en septiembre de este año, a quien le dedicó "Viaje al reino de redonda". Previo a la lectura del poema que nunca había leído en público recordó que el autor de "Mañana en la batalla piensa en mí" le había regalado "Tarántula", el primer libro de literatura de Bob Dylan, luego de un viaje y él, en recompensa, le dedicó esos versos que ahora compartía: "Claramente yo salí ganando", bromeó.

Negroni inauguró sus lecturas leyendo su poema que da título al encuentro: "Habla el río sin principio ni fin" y fue envolviendo el ambiente con el peso de cada una de las palabras de esos versos a medida que pasaba las páginas sin marcar con los poemas que iba recuperando.

Prado, por su parte, evocó a otra figura: la de Rafael Alberti, a quien conoció en un bar, "donde surgen las mejores amistades", dijo y leyó "El vividor", dedicado al escritor y poeta español, miembro de la generación del 27.

En ese momento un zumbido se apropió del sonido del teatro y pese a los numerosos intentos de los organizadores por cortarlo, se instaló hasta el final del encuentro y solo se cortaba en los momentos en los que los aplausos lograban taparlos.

"Es un poeta no invitado", aseguró Prado y continuó con otra lectura, "El inmigrante", pero no sin antes decir que le molestaba cuando un país no recordaba y primaba la falta de memoria: "Si un país no recuerda el sufrimiento que pasó, le infunde sufrimiento a otro", aseveró.

En el intercambio que marcó el pulso del encuentro, Negroni volvió a tomar la palabra y antes de leer anunció que se trataba de la lectura de uno de los poemas de su libro "Archivo Dickinson", un trabajo que nació por azar, cuando encontró un léxico digitalizado de todas las palabras que utilizó la poeta estadounidense en su obra.

"Seleccioné las que iban conmigo y comencé a escribir", expresó y leyó "Riqueza", "Reverencias", entre otros poemas.

La lectura finalizó con un aplauso que pareció tapar y lograr olvidar el zumbido que acompañó las voces de Prado y Negroni.

En la puerta del teatro, la autora de "Pequeño mundo ilustrado" conversó con Télam sobre el Festival que está llevando a cabo su edición número 14 con el lema "Natural", que tiene a Argentina como país invitado de honor, con actividades protagonizadas por autores que viajaron especialmente como la misma Negroni, Gabriela Cabezón Cámara, Pablo Katchadjian y Eduardo Sacheri, con el apoyo de YPF y Fundación Medifé, y otros que residen hace años en España como Patricio Pron, Andrés Neuman, Clara Obligado y Martín Caparrós.

Es la primera vez que Negroni asiste al Eñe, y su agenda estuvo cargada: tuvo una charla con el poeta español Juan Carlos Mestre, en la librería Enclave, y otra, anoche, en Cafebrería, con Esther Peñas y Lola Vives. La que compartió con Prado es la primera que fue solo lectura.

Pero además, la directora de la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) participó como asistente en otras actividades como las de Cabezón Cámara y Pron, en la Biblioteca Regional, o la de Zambra y Katchadjian, en la Biblioteca Nacional.

"Hay muchísimo movimiento, veo mucha gente en las actividades. En las que estuve, en casi todas los asistentes eran españoles y algunos argentinos que viven acá. Lo veo parecido al Filba en Buenos Aires", dijo comparándolo con el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires que se realiza anualmente en diversas sedes al mismo tiempo en la Ciudad de Buenos Aires.

La autora de "Oratorio" resaltó la presencia argentina en esta edición del Eñe y sostuvo que el festival "tuvo una representación diversa, hubo referentes de poesía y narrativa. Aunque venga una persona fomenta a toda al literatura argentina, la cita, la pone en circulación", señaló.

Además, la ganadora de las becas Guggenheim y Fundación Octavio Paz, celebró la posibilidad de "volver a los festivales, a los espacios vivos después de la pandemia".

En esta edición del Festival Eñe, la agenda se dispersó en diversas sedes y a las tradicionales, como el Círculo de las Bellas Artes, la Biblioteca Nacional o el Instituto Cervantes, se sumaron las librerías como La Mistral, Olavide, Lata Peinada, Alberti y Tipos Infames.

(Télam)