(Por Eva Marabotto) Artsaj, una república independiente y autónoma con población históricamente armenia, ubicada en el Cáucaso Sur, en el límite entre Armenia y Azerbaiyán, y que fue invadida en 2020 por esta segunda nación, es el escenario que eligió la escritora y periodista Magda Tagtachian para continuar con la búsqueda interior y el amor de su personaje Alma Parsehyan, una trilogía que comenzó hace dos años con “Alma Armenia” y que ahora se completa con esta obra titulada precisamente “Artsaj”.

Como en sus obras anteriores, el nuevo libro de Tagtachian, editado por Plaza y Janés, construye una historia de amor con personajes insertos en su época y fieles a su origen armenio. Pero lo que en “Alma Armenia” fue Armenia y en “Rojava” ese enclave de mujeres milicianas en el norte de Siria, en “Artsaj” es el territorio fronterizo entre dos naciones enfrentadas y en plena Guerra de los 44 días, que ocurrió en 2020.

En ese marco del conflicto bélico Tagtachian despliega la historia de amor de sus protagonistas, la de fraternidad de dos primas y la lucha de los personajes por sanar sus heridas y reconciliarse con su pasado.

La autora, que trabajó como periodista en la Editorial Atlántida y el diario Clarín, ya registró el pasado y la actualidad del pueblo armenio en sus obras anteriores “Alma Armenia” (Vera Romántica, 2020), “Rojava” (Plaza y Janés, 2021) y “Nomeolvides Armenuhi” editado por Sudamericana en 2016 en una edición agotada y reeditado por Plaza y Janés en 2021.

Sobre el género en el que inscribe sus novelas, al que define como “ficción geopolítica” y la posibilidad que le da la literatura romántica de reivindicar una causa que siente como propia ya que recientemente adoptó la ciudadanía armenia conversó Tagtachian con Télam. A continuación, los tramos esenciales de esa charla.

- Télam: A partir de tu trabajo con la actualidad, en este caso con un conflicto bélico muy reciente, tu literatura tiene un cuidadoso trabajo de documentación…

- Magda Tagtachian: Es un viaje emocional, espiritual, con mucha documentación. Mis libros tienen mucha investigación. Hay una historia de amor y una historia geopolítica con datos y con actualidad.

-T..: ¿Te inscribís dentro de la novela romántica? ¿Cómo definís el género de tus textos? Alguna vez hablaste de que hacías “ficción romántica con los diarios”...

-M.T.: Es una historia romántica pero con aventuras y con actualidad. Para mí es geopolítica romántica, que no sé si existe porque yo estoy haciendo ficción e historias de amor con lo que está en los diarios. Esta novela tiene los hechos que ocurrieron en 2020, entonces trabajé mucho sobre la actualidad. Yo no voy al pasado, a la historia para contar un romance, como hacen otras colegas. Yo cuento una guerra que sucedió en 2020, donde también la pandemia está presente, donde el contexto está presente. El 9 de noviembre de 2020 se firmó el acuerdo tripartito entre Rusia, Azerbaiyán y Armenia, y yo me senté a escribir.

- T.:¿Cómo viviste la guerra y cómo surgió la idea de transformarla en el escenario de las aventuras de Alma?

- M.T.: Seguí la guerra en directo, con impotencia, rabia y dolor. Con ganas de subirme a un avión y ponerme a disposición para ayudar. Mientras hablaba con amigos y colegas en Artsaj, Armenia, Argentina y la diáspora pensaba en mi siguiente novela. Mi cabeza giraba de día y de noche. Quería escribir sobre Artsaj. No podía bajar el horror al papel. Era un bollo de nervios y angustia. No encontraba el hilo para la trama ni para los personajes.

- T.: ”Artsaj” sigue el acercamiento a la tierra de sus ancestros que iniciaste con “Armenhui” y que tuvo su correlato en que te hiciste ciudadana armenia este año…

- M.T.:Sí. Soy una más de los tres millones de armenios. Lo vivo como un acto de justicia y de responsabilidad y de agradecimiento hacia mis abuelos por el legado que me dieron. Ellos fueron sobrevivientes del genocidio, no lo dijeron, se callaron y cuando llegaron a la Argentina a Armenhui la registraron e la Aduana como ciudadana turca.

- T.: Pero tu agradecimiento hacia tus abuelos también se da en esa visibilización que hacés en tus novelas de la causa armenia…

- M.T.: Si. Busco esta causa. Por eso me hice ciudadana armenia. Porque lo siento orgánicamente. Soy un pez que volvió al agua.

- T.: Sin embargo, parte de la acción de “Artsaj” se localiza precisamente en Turquía, ¿qué te generó ese hecho?

- M.T.: Turquía me genera una contradicción y un dolor, una rabia y una impotencia muy grande. Lo empecé a notar cuando los lectores, leyendo mis obras, me comentaban las telenovelas turcas. Empecé a notar el aparato de divulgación de Turquía y, concretamente, del régimen de Erdogan. Yo no tengo nada en contra de los turcos, pero sí del régimen autócrata, algo que desconocen los que ven el auspicio de Turkish Airlines en la camiseta de River, los que se van a Capadocia de luna de miel, los que toman el té en esas mansiones de Estambul que pertenecieron a los armenios y que fueron apropiadas cuando empezó la cacería y el genocidio. Me irrita que me vengan a hablar de Turquía porque entiendo que la persona que me habla no entiende que cuando compró un pasaje por Turkish Airlines y viaja alegremente a Estambul o a Capadocia desconoce que a pocos kilómetros están torturando y matando gente. Pero el Estado turco no desconoce que todas estas mansiones a donde van a tomar el té conservan muchas inscripciones en armenio. .

- T.: Desde "Rojava" sabías que querías retomar el personaje de Alma que comenzó en “Alma Armenia”...

- M.T.: En realidad primero supe que quería contar Artsaj. Primero fue el tema periodístico y después pensé cómo retomar los temas abiertos. Yo uso a mis personajes para contar la actualidad, la primera plana del diario.

Yo sabía que le debía un futuro, una vida a Alma, y conversando con una amiga se me ocurrió que la iba a llevar a Turquía. Yo no estaría del todo segura en Turquía. Por el artículo 301 del Código Penal podría ser llevada a juicio y encarcelada, como lo son los opositores al régimen de Erdogan Le pasó a Orhan Pamuk, Premio Nobel de Literatura y ciudadano turco. Hace poco declaró que tiene miedo de vivir en Estambul. La escritora de origen turco Elif Shafak, que ha visibilizado el genocidio que cometió el Imperio otomano -actual estado turco- contra el pueblo armenio, vive en Europa.

- T.:Ese viaje de tu personaje fue liberador también para vos

- M.T.: Sí. También ha sido iluminador. Yo dialogo con Alma. Ella fue tomando fuerza desde mi primera novela y fue creciendo adentro mío. Yo no me animaba a decir que era mi alter ego pero es así. Alma creció y también Magda creció. Entonces sí es sanador aunque no sé si se pueden sanar las heridas de una guerra, de un genocidio que Turquía no reconoce y que sigue perpetrando al día de hoy.

- T.. Al igual que en las otras novelas, en medio de la guerra y el sufrimiento, también está el gozo: el sexo, la música, la cocina, las fragancias…

- M.T.: Sí. Porque todo eso está presente en la cultura de Medio Oriente y atraviesa mi obra. Eso es parte de la identidad armenia. a lo que está presente en la cultura de Oriente no que tiene que ver con la sensualidad la música en las comidas cada una de las comidas de todos modos está eso también y eso atraviesa toda mi obra. Por eso evoco un poema de William Saroyan que dice: “¡Adelante, continúen aniquilando esta raza! // ¡Destruyan Armenia! ¡Miren si pueden! // ¡Sáquenlos de sus casas y envíenos al desierto! // ¡Déjenlos sin comida! // Quemen sus casas e iglesias // pero luego miren si no son capaces // de volver a reír, // vean si no vuelven a cantar o a rezar . // Y cuando dos de ellos se encuentren // en cualquier lugar del mundo // vean si no vuelven a crear una nueva Armenia”.

- T.: “Artsaj” fue la tercera parte de la saga de Alma, ¿creés que pueden seguir nuevas aventuras?

- M.T.: Es una pregunta muy difícil. No te puedo decir con certeza qué sigue. Si te puedo decir, te voy a hablar de sensaciones y sentimientos. Todavía estoy en el período de decantación. Pero yo podría seguir y me pasó que en las presentaciones los lectores me pedían que le diese una continuación. Tengo esa sensación de que tengo que seguir iluminando esta problemática armenia. Creo que si tengo algo para decir en el pecho va a ser más fuerte que yo y me voy a sentar a escribirlo. Tengo varias historias en la cabeza. Son como avioncitos que sobrevuelan. No sé cuál es la que va a aterrizar.

(Télam)