Una muestra temporal del Museo Judío de Viena revisita la historia de la ciudad y la obra de la familia Rothschild, a la vez que destaca las teorías conspirativas en torno a la dinastía de origen judeoalemán dedicada a la banca que sufrió el expolio y fue blanco del antisemitismo en Europa presente durante siglos y exacerbado durante la Segunda Guerra Mundial por el nazismo.

Desde caricaturas antisemitas del siglo XIX a informaciones falsas vinculadas a la pandemia de la Covid-19, la dinastía Rothschild, que contribuyó a la época de oro en Europa, es uno de los objetivos predilectos de las teorías de la conspiración, destaca la agencia AFP, que informa que hasta el 5 de junio el museo del Judaísmo de Viena le dedica la muestra "Los Rothschild de Viena. Un thriller".

La propuesta recorre la historia de la familia de banqueros, centrada en Salomón, quien se instaló en la ciudad austríaca, e intenta comprender por qué su nombre continúa suscitando rumores irracionales y conspirativos aún hoy, pero por sobre todo, es un acto de reparación que busca rescatar sus huellas.

Originarios del gueto judío de Frankfurt, la influencia de la familia comenzó cuando un pequeño comerciante de monedas, Mayer Amschel Rothschild, envió a sus cinco hijos a instalarse en ciudades europeas en 1821, según relata la curadora Gabriele Kohlbauer-Fritz, citada por AFP.

Históricamente los judíos estaban confinados en sus comunidades y las relaciones políticas variaban de ciudad en ciudad en los que estaban asentados. Recién en 1852, en Viena, por ejemplo, pasaron a ser ciudadanos con derechos, como expresa el sitio del Museo que desarrolla la muestra.

Por otro lado, con la abolición de la censura en 1848, desde las viñetas se fue abordando progresivamente como tema una "pretendida conspiración judía mundial que de hecho se ha mantenido hasta ahora", contextualizan. A la vez que destacan, que el rápido éxito comercial fue una inspiración para los caricaturistas, según cuenta el curador Tom Juncker, convirtiéndose el nombre de Rothschild en "el rostro de la industria bancaria naciente", y señalados como los culpables, "en lugar de atribuir a los mecanismos especulativos del capitalismo (pujante) la responsabilidad de ciertas carencias del sistema", añade Juncker.

Por ejemplo, en una litografía del siglo XIX se representa al fundador del linaje, Mayer Amschel Rothschild, con una complexión opulenta y nariz aguileña, jugando con las clases dirigentes como si fueran malabares, describe AFP.

Después de 1945 tras el genocidio de 6 millones de judíos en Europa, mostrar abiertamente antisemitismo estaba castigado por la ley, y el nombre Rothschild se convirtió en "un código" para criticar el poder de las élites, indica AFP.

La agencia destaca que en el marco de la pandemia, las redes sociales reprodujeron mensajes conspiranoicos de esta índole.

"En otoño de 2020, publicaciones compartidas miles de veces en Facebook, arremetían contra la ´estafa del covid´ y afirmaban que un tal Richard Rothschild había registrado una patente para un test de diagnóstico del virus en 2015", cita AFP a modo de ejemplo.

Esta persona no tenía ningún vínculo "aunque existe la patente que describe técnicas de análisis de datos biométricos, la parte consagrada al covid" se añadió posteriormente, señalan. Pero la sospecha estaba instalada.

Al contrario, para Kohlbauer-Fritz, lejos de ser responsable de todos los males occidentales, los Rothschild contribuyeron de modo decisivo con "su gestión muy moderna".

"El Imperio austrohúngaro atravesaba recurrentes dificultades financieras y Salomon Rothschild (1774-1855) se convirtió en un sostén indispensable para la monarquía" como banquero y en uno de los principales empresarios de Austria. Su apellido sirvió como símbolo positivo de una historia de éxito judía, pero también como cliché negativo en la propaganda antisemita, dice el museo.

"Los nazis lo tomaron prácticamente todo", lamenta la curadora. La parte vienesa de la familia emigró a Estados Unidos y sus descendientes jamás volvieron. Recién en 2016 la ciudad le dedicó un lugar a los Rothschild.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, se restituyó gran parte de sus bienes robados, pero tuvieron que "donar" a la fuerza importantes obras a museos austriacos. El proceso de restitución se ha prolongado hasta hoy. (Télam)