Alejandra López se expresa a través de la fotografía, pero no cree de ningún modo en el mítico dicho que pregona que "una imagen vale más que mil palabras: sostiene, por el contrario, que las palabras otorgan el marco de interpretación para que una imagen no sea desvirtuada, porque "si vos no reponés el contexto, la imagen puede ser cualquier cosa".

- Télam: ¿Hoy se publican muchas más autoras mujeres que cuando empezaste?

- Alejandra López: Sí, y me pone muy feliz. Cuando te dan ejemplos para demostrar que antes también se publicaban, son la excepción que confirma la regla. Y no es que no estaban esas mujeres, es que no había lugar para ellas. También ahora hay muchísimas fotógrafas, cientos de chicas. Antes tenías que ir a los empujones.

- T.:¿Creés que verdaderamente una imagen vale más que mil palabras? Porque muchas veces las fotos son engañosas…

- A.L.: Yo como vengo fuertemente de la prensa creo en la foto con epígrafe, pero creo que es una deformación profesional. El epígrafe completa la foto, el contexto es importantísimo. El retrato zafa bastante de esa necesidad del epígrafe porque con el nombre de la persona y a veces la profesión, alcanza. Pero en el resto de las fotos, no tengo dudas de que es necesario el epígrafe. Si vos no reponés el contexto, la imagen puede ser cualquier cosa.

- T.: ¿Hay alguien a quien quieras fotografiar que aún no hayas hecho?

- A.L.: Muchas. Pero trabajás en periodismo y fotografías o entrevistás a gente que admirás. Y no siempre la gente que admirás es la más interesante para tratar o para fotografiar. Hay gente que me ha encantado fotografiar y descubrí en sesiones de fotos y gente que admirás mucho y pasa al revés, cuando la conocés por ahí no es tan interesante la experiencia.

Hay escritores a los que me interesaría fotografiar, por ejemplo Camila Sosa Villada. Y de afuera, soy mega fan de Michel Houellebecq, un hombre con una imagen poco trabajada. Tiene pocas fotos que en general han sido sacadas rápido... No le debe gustar nada. Tiene una imagen difícil, un poco desagradable.

La obra de Emmannuel Carrère me parece deslumbrante pero no me lo imagino interesante para una sesión de fotos. O sí, no sé... De Francia también me encantaría retratar a Delphine de Vigan. Pero para mi corpus de trabajo me interesa más la literatura argentina.


Lo dicho. Alejandra es una alquimista. Maneja la técnica a la perfección, pero la clave de sus retratos es la ternura y la curiosidad con la que va al encuentro de su fotografiado. O dicho de otro modo, cómo mira ella.

(Télam)