Más allá de los guiones cinematográficos e historias a ser contadas desde el lenguaje audiovisual que tiene por delante, Andrés Duprat afronta hoy otro desafío al frente del Museo Nacional de Bellas Aires, en tanto tras la larga pausa por la pandemia que generó una secuencia de cierres, aperturas y muestras canceladas, los museos tienen, según el curador y arquitecto, la posibilidad de desempeñar "un rol importante en la construcción del futuro en tanto constituyen espacios de libertad, de reflexión, de aprendizaje, de debates y de encuentros".

- Télam: ¿Cuáles son los planes que tienen al haber más previsibilidad y certidumbre con respecto al año pasado?

-Andrés Duprat: Como todos los museos del mundo, la pandemia significó un cambio profundo y aún insondable en sus consecuencias. Este fue un tiempo de repliegue y reflexión, pero a la vez de otros tipos de desarrollos más ligados al universo virtual y tecnológico.

Desde el Museo Nacional de Bellas Artes vamos acompañando la dinámica social que permite la pandemia con cautela y una dosis de flexibilidad para reaccionar y acomodarnos a los cambios de situación. En este tiempo tuvimos que cancelar muchos proyectos de exposiciones que iremos retomando gradualmente en la medida de las posibilidades. Por ejemplo la gran muestra del centenario de León Ferrari, que esperamos poder presentar a fines del año próximo.

Entre el Ministerio de Cultura de la Nación, el Gobierno de la Ciudad y la Asociación Amigos del Museo estamos recuperando y poniendo en valor un espacio para actividades culturales, gastronómicas y recreativas al aire libre con un paseo de esculturas en el parque adyacente al museo. Apuntamos a que en la primavera ya podrá utilizarse.

-T: ¿Qué se modificó y potenció en estos largos meses de pandemia?

-AD: Se modificó muchísimo nuestro modo de vida, el modo en que nos relacionamos, trabajamos, nos comunicamos, cómo nos saludamos, cómo nos vemos, etc. Hemos debido cambiar drásticamente muchos aspectos de nuestra rutina y nuestro comportamiento social . Y nos ha costado acostumbrarnos a las nuevas reglas. Veremos qué nos depara aún esta pandemia en el futuro, además del dolor, las muertes, el daño económico, psicológico y social.

Es importante que cada uno desde su lugar, analice el contexto de génesis que la produjo en el afán de no repetir determinadas conductas y acciones y pensar futuros diferentes para la humanidad. Y los museos pueden tener un rol importante en la construcción de ese futuro en tanto constituyen espacios de libertad, de reflexión, de aprendizaje, de debates y de encuentros. Debemos trabajar en esa dirección. (Télam)