La periodista y militante por los derechos de las personas privadas de libertad Ana Sicilia consideró hoy que "a veces los libros entran como una bala", al instar a que haya más ejemplares en las cárceles, donde "pasan muchísimas cosas que no se muestran" en los medios, además de los motines que se ven en la televisión, cuestionó.

La periodista, creadora del proyecto #Librosenlospabellones, aseguró hoy que "a veces los libros entran como una bala" e instó a que haya ejemplares disponibles en las cárceles ya que "sabemos que hay falopa, que hay facas y tenemos que hacernos cargo de que haya un elemento como un libro, que no debería molestar, sino todo lo contrario".

En el marco de la serie de charlas que la agencia Télam organiza en la Feria del Libro, Sicilia habló con la periodista Romina Calderaro sobre el trabajo que realiza en las cárceles en forma ininterrumpida desde hace más de cuatro años, con el que lleva repartidos 4500 libros.

“Cuando era chica no tenía biblioteca ni libros en mi casa en Burzaco. Para mí el libro era un objeto de deseo", recordó en la charla, en la que contó que en octubre de 2017 pisó por primera vez un pabellón, en la Unidad 9 de La Plata, y explicó: "Siempre les cuento a los presos de dónde vengo a modo de presentación de cuál fue mi realidad".

“No podemos dejar de caretear ciertas situaciones que suceden en una cárcel. Los motines son lo único que vemos en la televisión pero pasan muchísimas cosas que no se muestran”, manifestó.

Al referirse a la importancia del libro en un contexto de encierro, explicó que "si bien hay bibliotecas en las cárceles, debe haber libros en los pabellones por una cuestión de acceso o distancia entre la biblioteca desde el pabellón", consideró y sentenció: "A veces los libros entran como una bala"

"No quiere decir que no funcionen las bibliotecas y, por supuesto que hay algunas bibliotecas móviles. Pero que haya un libro en el pabellón, porque sabemos que hay falopa, que hay facas y tenemos que hacernos cargo y que haya un elemento en el pabellón como un libro no debería molestar, sino todo lo contrario", reflexionó la tallerista.

Sobre los presos, aseguró que si bien “tampoco son carmelitas descalzas, deben cumplir sus condenas, las cárceles son para reinsertar al sujeto en la sociedad y eso no está funcionando". "El Estado de alguna manera está en la cárcel pero no está cuando salen en libertad", contó según su experiencia en los años de trabajo en las unidades del país.

Sicilia pone su tiempo y, a veces, su dinero para poder llevar adelante su proyecto de brindar charlas y armar bibliotecas en los pabellones de las cárceles. Trabajó en unas 50, porque está convencida de que "el libro es una herramienta de transformación personal".

"Cuando algo te hace bien lo compartís. Cuando estás en la oscuridad, al borde del abismo, el libro puede entrar e interpelar en tu vida", dijo convencida, al explicar el porqué de su trabajo. "Salgo con el alma encastrada a nivel espiritual (de los penales), con el alma puesta, quizás estaba predestinado que yo pasara por los pabellones con los libros. Me sana mucho estar ahí poniendo el cuerpo", explicó.

Allí las experiencias son muy positivas, contó y dio varios ejemplos, entre ellos, el de "Pajarito", un alumno con el que todavía está en contacto y quien se comunicó con ella al salir en libertad. "Me he cruzado con César González, Waldemar Cubilla (sociólogo y director de la Biblioteca Popular La Cárcova), entre otras personas que me dieron motor para seguir", comentó.

"No todo es 'El Marginal' en la vida real. También hay historias de lucha y perseverancia. Se puede soñar y entender que no todo es imposible", reflexionó Sicilia.

Sobre el futuro, la periodista señaló que está dando los "últimos pasos" para crear una fundación, algo con lo que sueña desde 2019.

"Nadie se salva solo, sino de manera colectiva y con el libro como bandera", concluyó, a modo de resumen de los valores que guían su proyecto.

(Télam)