Este 25 de noviembre de 2020, un día que queda grabado en la historia junto al nombre de Diego Armando Maradona, algunos escritores argentinos eligieron la herramienta que más saben usar: la palabra, para despedir a un ser que fue protagonista de la épica (como la Odisea o la Eneida) más grande de la historia argentina: la maradoniada.

El escritor Sergio Olguín le confesó a Télam que "Diego era para mí mucho más que un ídolo, o un futbolista extraordinario, o un militante contra los poderosos. Era un ser querido, alguien que estuvo en mi vida desde la infancia". Así se refiere a Maradona el escritor, fanático de Boca, autor de "El equipo de los sueños". Y agregó. "Crecí a la sombra de su fútbol y nunca más dejó de estar presente. Había resucitado tantas veces, había sobrevivido a tanta locura y descontrol, que pensaba que era eterno. No podía morirse, no tendría que haberse muerto".

El escritor y matemático Guillermo Martínez, autor de "Crímenes imperceptibles" y "Los crímenes de Alicia", envió para Télam un texto sobre la muerte del mayor ídolo de la historia deportiva que comienza así: "Maradona tiene una primera dimensión como jugador extraordinario, aguerrido, épico, (aunque entre todas sus virtudes yo prefiero sobre todo la alegría de jugar que transmitía) y una segunda dimensión mítica que tiene que ver con el camino del héroe que fue su vida. Si le decían Dios, creo que fue no sólo para subir la apuesta del Rey Pelé, sino porque se percibía en él una característica de lo divino vedada para casi todos los mortales: la de ser "todopoderoso", en la versión máxima que se ofrece aquí en la tierra".

El escritor bahiense, autor de "Acerca de Roderer" agrega: "Era una persona a la que se adoraba y reverenciaba, para quien todas las puertas se abrían, a quien los más famosos artistas, políticos, deportistas, querían conocer para rendirse ante él, casi el único nombre asociado fuera del país con Argentina, como un sinónimo o una confirmación: ¿Argentina? ¡Maradona! ¿Qué hace una persona ilimitada, que todo lo puede y todo lo tiene, en dinero, talento, carisma? Esa pregunta, que para casi todos no es más que una ensoñación, puede responderse muy pocas veces con un ejemplo".

Martínez destaca que "Fuimos, como contemporáneos, testigos cautivos en el "espectáculo del tiempo" de que Maradona casi siempre respondió con lo imprevisto, con lo verdaderamente tabú: hizo lo que se le dio la gana. Ese fue el elemento a la vez fascinante y perturbador, difícil de ver para las almas perfectas, en el flipper vertiginoso que fue su vida. Dentro de "lo que se le dio la gana" cada uno encontrará, como suele ocurrir, lo que fue a buscar, porque fue, por sus contradicciones, el segundo "hecho maldito" de la Argentina. Yo me quedo con el Maradona plebeyo que nunca fue domesticado, que no olvidó ni dio la espalda a su pasado en la pobreza, que estuvo siempre del lado de las causas populares, de las Madres y Abuelas de Plazo de Mayo, que simpatizaba con la revolución cubana y le dio una buena idea al Papa sobre lo que podía hacer con las riquezas del Vaticano. Y me quedo también con esta frase de Ana Correa que, me parece, le haría justicia en su lápida: 'Hizo feliz a mucha gente, en un país en el que tantas veces nos fue esquiva la alegría. Respeto y buen viaje'", concluye Martínez.

Por su lado, Guillermo Saccomano señaló que aunque "Diego logró llegar desde abajo nunca se la creyó, por que siempre estuvo del lado de los desposeídos y de aquellos que defendieron sus causas" y además destacó que "su tomas de posición política fueron siempre coherentes: la Revolución y las Madres. En cada uno de sus gestos y sus declaraciones se dedicó a pelear contra el sistema, y, sobre todo, no olvidar su origen. Ha muerto un luchador", aclaró el autor de "Bajo bandera".

En esa misma linea política y de compromiso social lo resalta el escritor Pablo Ramos sostuvo que "A-le-grí-a tiene las mísmas sílabas que Ma-ra-do-na. Y esta tontería me sirve para escribir unas palabras inútiles a la persona que, junto con Evita, nos dio las alegrías más grandes a todos los argentinos contemporáneos: Diego Armando Maradona".

El autor de "El origen de la tristeza" manifestó: "Hoy es un día triste y un día cansador. Todos nosotros habremos recibido muchos mensajes, pequeños videos, fotos, y toda clase de cosas por el estilo. Mensajes del tipo 'no puedo parar de llorar' 'Estoy helado', 'Estaba haciendo tal o cual cosa cuando me enteré', videos de Diego acá, allá, con la leyenda 'La única izquierda que hizo feliz a la Argentina'... hasta hubo periodistas que dicen haber tenido un presentimiento este mediodía, que la vida sin Diego no la imaginaban, y otras cosas más".

"La verdad que todo esto me resulta repugnante. No porque crea que no lo sienten, no porque piense que no es verdad, sino porque pienso que deberían cerrar un poco la boca. Deberíamos cerrar un poco la boca. No el barrio, la trucha. No llorar, o llorar en silencio y si lloramos no decirlo por whatssap. Porque toda esas palabras se convierten en un discurso sobre nosotros mismos, en un culto a la personalidad, el mismo culto a la personalidad que de alguna manera no menor contribuyó a la muerte de Alegría. A la muerte del Diego", indicó.

Y agregó: "La pelota no se mancha en los pies de Diego, nunca se manchó. Ojalá Diego hubiese encontrado paz en vida, en una isla desierta con sus hijas y con quien el quisiera. No pudo -explicó-.Todos vamos a seguir disfrutando lo que él nos deja. Despidamos al mejor jugador de fútbol de la historia, junto con el mágico González, despidamos al argentino consecuente, al que siempre estuvo del lado del pueblo, al Diego compañero, al Diego peronista, al Diego de todos, ese que en mi barrio de adopción, La Paternal, su pueblo esta llorando como al hijo más amado", concluyó.

Por su lado la escritora Claudia Piñeiro en su cuenta de Twitter se preguntó: "Vamos a llorar todo el día hoy? Sí, creo que sí". La autora de "Las viudas de los jueves" había escrito en la misma cuenta: "Y Adiós a Maradona. Parte de nuestra historia. Una gran pena . Un abrazo a quienes lo querían, tantos, especialmente a sus hijas".

Por su parte, el dibujante Miguel Rep posteó a través de su cuenta @miguelrep" una ilustración que se viralizó en todas las redes y que muestra a Maradona con una casaca azul, corazón blanco con borde rojo, saltando y tocando la pelota con la mano como en la jugada que lo inmortalizó contra los Ingleses en el mundial 86.

Otra ilustración que circuló fue la del dibujante Tute, que subió la imagen de una pelota saliendo de unos rayos detrás de una nube. El mundo de la cultura de alguna u otra forma se sumaron a estas voces, incluso con el silencio dolido de los que se le atragantaron las palabras. (Télam)