A fines de la década del 90, la localidad patagónica de Las Heras se volvió conocida por batir un inquietante récord de suicidios de jóvenes. El relato oficial no ofrecía una razón, al menos aparente, que pudiera explicar si estaban conectados o qué motivaba a estos adolescentes. Leila Guerriero decidió viajar, investigar y contar qué había detrás de la capital nacional del suicidio adolescente en "Los suicidas del fin del mundo".

-T.: Se cumplieron 15 años de la publicación de "Los suicidas del fin del mundo" y ahora se reedita ¿Cómo te reencontrás hoy el libro?

-L.G.: Nunca lo releí completo. No lo hice con ninguno de los que escribí porque los leo tanto durante el proceso de escritura que creo que escribirlos es también releerlos. Sé que hay gente que en las reediciones hace cambios, pero a mí me parece lo más difícil del universo. No porque sean otros, como se suele decir...Más allá de esto, "Los suicidas del fin del mundo" es un libro en el que yo puedo encontrarme. Creo que a partir de esa investigación hubo un cambio fuerte en mi estilo de escritura, un quiebre. Yo venía de una prosa muy parca y sobria y esta fue la primera vez en que me animé a un yo más explícito en una crónica larga. Hasta ese momento me había mantenido más oculta en los textos.

-T.: ¿Y en relación a la historia?

-L.G.: Cuando lo escribí, sentí que la historia de Las Heras, lejos del particularismo, era también la historia del país en algún punto. Lo que pasaba en aquel momento era fruto del proceso de privatización de los noventa, la desocupación rondaba entre el 24 y el 28%. Y estas olas de suicidios sucedían sin que nadie prestara la menor atención. Creo que en Las Heras quedaron expuestos los efectos del capitalismo más salvaje.

Y de alguna forma, esa mirada indiferente desde las ciudades grandes hacia los pueblos chicos es sumamente actual porque hay un federalismo declamado que en la práctica no se da. También había, ya por entonces, una imposibilidad de acuerdos políticos para afrontar la situación. El libro tiene actualidad en la medida que habla del confín de un país gigante. (Télam)