Lejos de una única imagen de mujer, sintetizada en Mariquita Sánchez de Thompson, las mujeres que tuvieron un rol destacado en los procesos revolucionario e independentista fueron heterogéneas.

No obstante, o incluso por causa de ello, casi todas las que se dedicaron a la acción política, social y urbana durante los albores del siglo XIX persiguieron, además de la libertad de la Patria naciente, su propia libertad y su igualdad respecto a los varones.

A continuación, algunas de las otras mujeres que fueron parte de la gesta libertaria:


Juana Manuela Gorriti, la primera novelista

Nació en 1816, proveniente de una familia patricia, su padre fue el general José Francisco Gorriti del gobierno de Salta. Con la derrota de su padre se exiliaron en Bolivia, donde se casó con Isidoro Belzú, que llegó a presidente de ese país y fue asesinado en las guerras civiles del continente.

Sin embargo, en un gesto de audacia incalculable, Juana Manuela había abandonado a su marido antes de su muerte para seguir su pasión por la literatura en Perú con sus hijas. A través de sus textos visibilizó a sujetos subalternos de las sociedades latinoamericanas del siglo XIX como las mujeres, los indios y los negros.

"La quena" (1845), su primera novela, es considerada el primer texto narrativo publicado por un autor nacido en el actual territorio argentino.

Con posterioridad publicó "El guante negro", "La hija del mazorquero", "Un drama en el Adriático", "El lecho nupcial", "La duquesa de Alba", "Sueños y realidades", "Vida militar y política del general don Dionisio Puch", "Panorama de la vida", "Peregrinación a la tierra natal" y "Lo íntimo", entre otros trabajos.

Fue muy respetada por el mundo intelectual peruano y cuando se produjo la caída de Juan Manuel Rosas, Gorriti empezó a ganar reconocimiento en Buenos Aires. Sus novelas giran en torno de las viudas de la Independencia, reflejando los padecimientos generados por la disputa contra España y las luchas internas posteriores. Tras la muerte de sus hijas y sus hermanos, volvió a Buenos Aires para cobrar una pensión. Falleció en 1892.


María Remedios del Valle, Madre de la patria

María Remedios del Valle: afrodescendiente, nació en 1766 en la capital del Virreinato del Río de la Plata, luchó en las invasiones inglesas y tras la Revolución de Mayo partió junto con su marido e hijos a la expedición destinada al Alto Perú al mando de Ortiz de Ocampo. Combatió en el Ejército del Norte comandado por Manuel Belgrano.

Participó en los principales combates y en las batallas de Tucumán, Salta y Ayohúma, entre otras.

Su marido e hijos no sobrevivieron a las guerras. Ella continuó atendiendo a los heridos y arriesgando la vida. Fue nombrada capitana por Belgrano. Siete veces estuvo a punto de ser fusilada.

Terminada la guerra, en las calles de Buenos Aires, el general Juan José Viamonte la reconoció: estaba pidiendo limosna, harapienta.

Desde su banca en la Legislatura pidió que se hiciera justicia y se le otorgara la pensión por los servicios prestados, lo cual recién se produjo tras siete años de insistencia, en 1828.

Falleció en 1847. Fue declarada de manera póstuma como "Madre de la patria".


Julieta Lanteri, pionera en la lucha feminista

Nacida en Italia, Lanteri llegó a la Argentina en 1879 cuando tenía seis años junto a su familia y se radicó en Buenos Aires, donde vivió en una casa que su padre heredó de su primera mujer. Farmacéutica, médica y pionera en el movimiento feminista, fue la primera ciudadana que logró votar en una elección en la cual todo el padrón estaba compuesto por hombres y llegó incluso a ofrecerse como voluntaria para el servicio militar, en un intento por reafirmar el derecho de las mujeres al sufragio, causa a la que dedicó toda su vida.

Cursó el secundario en el Colegio Nacional de Plata, que era una institución exclusiva para hombres, y se convirtió allí en la primera mujer en obtener el título de Bachiller.

En 1910, el año en el cual se desarrollaron los festejos del Primer Centenario, Lanteri se desempeñó como secretaria y formuló una postura sobre la prostitución. Un año más tarde, y en medio de la discusiones sobre la Ley Sáenz Peña de voto universal y secreto, se presentó ante la Justicia para que le reconocieran su derecho a sufragar, y para sorpresa de muchos, le fue otorgada la posibilidad de emitir su voluntad en los comicios de esos año.

Fue la primera mujer incorporada al padrón electoral en América Latina. Durante su carrera fundó junto a Cecilia Grierson la Asociación de Mujeres Argentinas en 1904. Dos años más tarde se recibió de médica, siendo la quinta mujer en conseguirlo en la Argentina. Publicó artículos en revistas de divulgación científica, en congresos y en sus prácticas políticas.

Impulsó varios congresos, entre ellos, el Primer Congreso Femenino Internacional, el Primer Congreso del Niño a nivel mundial, la Liga Por los derechos de la Mujer y la Liga por los Derechos del Niño, además de participar en la Liga contra la trata de blancas. En 1920, organizó un simulacro del voto femenino sobre el cual Alfonsina Storni escribió una crónica del que fue un hecho verdaderamente revolucionario para la época.


La dama Melchora Sarratea

Melchora Sarratea, al igual que otras damas de la alta sociedad porteña como Ana Riglos, Casilda Igarzabal y Mariquita Sánchez de Thompson, entre otras, organizaba tertulias y reuniones políticas en su casa, en las que participaba sin ser una simple anfitriona.

Esas reuniones imitaban los "salonnière" de las francesas que abrían sus espacios a intelectuales y políticos en el siglo XVIII.

Las damas participaban en los debates que se realizaban en estos salones privados mientras se gestaban las ideas independentistas. Es también una de las mujeres que continuó participando en la vida política a pesar de la oposición masculina. .


Macacha Güemes

María Magdalena Dámasa "Macacha" Güemes (Salta 1787-1866), hermana del caudillo Martín Güemes, provenía de una acomodada familia de la élite de esa provincia.

Desde 1810 ambos hermanos apoyaron a la revolución organizando milicias de apoyo a los ejércitos del Alto Perú.

En su participación en la gesta llevaron adelante la estrategia de "guerra de guerrillas", conocidos como "los infernales" del caudillo, asesinado años después. Machaca ofició de mano derecha de su hermano, y como parte de la gesta independentista en el norte cumplió tareas militares, organizativas, auxilió heridos en el campo de batalla, y llevó misiones de espionaje junto a otras mujeres contra los realistas.

Participó activamente en la vida política de Salta, y apoyó la oposición a la hegemonía del puerto de Buenos Aires. A su hermano lo apodaban el Padre de los Pobres y a ella "Madre del Pobrerío". (Télam)