Con "Pumper Nic: nacimiento, auge y decadencia de un sueño americano argentino", un texto que recorre la historia del desaparecido local de comidas rápidas y desliza analogías con los ciclos económicos que hacen serpentear a la Argentina entre la ilusión y el desencanto, la periodista argentina Solange Levinton resultó ganadora de la tercera edición del Premio de No Ficción Libros del Asteroide, al que se postuló entre otros 288 manuscritos para contar el devenir de "un negocio increíble en tiempos muy convulsionados que después se convirtió en un tótem nostálgico" para muchas generaciones.

Un jurado integrado por Jordi Amat, Daniel Capó, Leila Guerriero, Daniel Gascón y el editor Luis Solano escogió la obra de la periodista argentina como la ganadora de esta tercera edición y dio a conocer hoy su decisión en un fallo donde pondera "la originalidad del proyecto, su calidad literaria y la exhaustiva labor de investigación periodística de la autora", así como "su capacidad para retratar la compleja realidad política de Argentina a finales del siglo XX a través de una historia familiar sorprendente y única".

El premio otorgado por Libros del Asteroide, la editorial independiente española fundada en 2005 por Luis Solano que se caracteriza por un cuidado catálogo donde se alojan joyas como "El mal dormir" -la obra del español David Jiménez Torres que resultó ganadora en la edición anterior- se distingue de otros galardones de no ficción del mundo hispanohablante por ser otorgado al proyecto y no a obra terminada, y tiene una dotación económica de 7.000 euros.


Pumper Nic, el faro emotivo de una generación


Fue -y es- uno de los íconos imborrables de los 80, postal de una Argentina que se convertía en plaza destacada para un modelo de negocios que instalaba una idea revolucionaria en la oferta gastronómica local: el "fast food", un menú sencillo que prometía simplificar la operatoria y los tiempos de espera de un restaurante tradicional, y pretendía unificar el paladar en un par de insumos de cocción simple, papas fritas y hamburguesas. Así, con más expectativa que detractores llegó en 1974 a la Argentina la firma Pumper Nic.

Convertida en el punto de encuentro o escala obligada para salidas familiares, reuniones entre amigos, transacciones económicas y hasta presentaciones artísticas -el grupo Soda Stereo eligió de hecho uno de sus locales para presentar su disco debut en 1984- la cadena llegó a contar con 70 locales a nivel nacional, un éxito de doble filo que aportó una rentabilidad inesperada pero que al mismo tiempo atrajo a la competencia. Así, la radicación de firmas similares -sumado a la disputa legal que tuvo con una de ellas, Burger King, por el uso del logo- sellaron un ocaso que terminó en 1999 con el cierre del último local que quedaba en pie.

Dos décadas después de su capitulación final, la periodista Solange Levinton funde investigación y memoria emotiva para recrear la historia de la cadena que supo rebautizar a las papas fritas -las famosas Frenys- y que con su éxito fugaz abonó el terreno para la instalación de otras factorías de capitales extranjeros que coparon el nicho de la gastronomía al paso. La autora, que se desempeña en la agencia Télam desde hace 18 años cubriendo notas de las secciones Sociedad y Espectáculos, entendió que más allá de sus componentes emotivos, la historia de la marca escondía una trama de audacia y desafío: "Su idea insolente de ofrecer hamburguesas en el país del bife de chorizo fue un negocio millonario y una burbuja capaz de sobrevivir a todo tipo de crisis", dice.

"Me dio ganas de conocer más y sin tener en claro para qué (al principio no estaba segura en qué se iba a convertir), empecé a hacer entrevistas. ¡Tres años después acá estoy!", dice Levinton a Télam, coautora también del libro “Voltios: la crisis energética y la deuda eléctrica”. Y agrega: "En síntesis: el libro es la historia de esta empresa argentina que fue un negocio increíble en tiempos muy convulsionados y después se convirtió en un tótem nostálgico para todas las personas que alguna vez fuimos".

-Télam: ¿El disparador de este libro fue emocional, en tanto implicó recuperar un espacio que seguramente tiene algún vínculo con tu memoria emotiva, y eso luego fue puesto al servicio de una hipótesis o fue una génesis guiada por la curiosidad o el olfato periodístico?

-Solange Levinton: Diría que fue una mezcla de las dos cosas. Lo que me pareció interesante de Pumper Nic es que siendo una empresa gastronómica siempre aparece vinculada al recuerdo emotivo de quienes tuvimos la experiencia de ir a comer ahí.

En mi historia personal Pumper Nic era el lugar donde me llevaba mi abuela después del colegio a principios de los 90. Si bien no tengo recuerdos específicos de ese ritual que compartimos, hoy sobreviven en mi memoria esos almuerzos con ella en el local de Caballito como escenas muy preciadas de mi infancia.

Un día en enero de 2020, mientras pensaba en esas salidas, me di cuenta de que conocía muy poco la historia de esa marca que muchos de mi generación recordamos con cariño. Sabía que era una empresa argentina, que había sido el primer fast food del país y que Burger King le había ganado un juicio por el logo. Eso que comenzó como un googleo recreativo rápidamente empezó a despertar mi interés. Si bien no hay mucha información en Internet, me sorprendió descubrir dos cosas: la nostalgia que despertaba esa marca que desapareció antes del cambio de milenio casi sin que nadie se diera cuenta; pero también que su historia no comenzaba en la década del 80 como yo pensaba, si no que había nacido a fines de 1974 y terminaba al filo del nuevo milenio; es decir, atravesaba el gobierno de Isabel Perón, la dictadura cívico-militar, el gobierno de Alfonsín y moría en el último mandato de Menem.

- T: ¿Cuáles son las posibilidades que se abren cuando se parte de un significante específico, como es en este caso un local emblemático de comidas rápidas, para dar cuenta de un tema tan complejo como el ciclo económico de un país en un determinado período? ¿El surgimiento, esplendor y ocaso de Pumper Nic es una metáfora "soñada" para explicar a la Argentina?

- S.L: Una de las primeras cosas que me resultaron atractivas de esta historia es que Pumper Nic no solo fue el primer fast food del país, sino también una empresa de capitales nacionales capaz de sobrevivir con muchísimo éxito a décadas de crisis salvajes. En ese sentido creo que por momentos fue un reflejo de la historia del país pero también funcionó como una excepción muy llamativa a su contexto.

- T: Además de las herramientas periodísticas seguramente hubo que poner en juego una suerte de arqueología para reconstruir un espacio del que no queda ningún rastro pero que al mismo tiempo se resignifica en muchos otros locales de comida rápida que hoy forman parte de la geografía habitual de las ciudades ¿Cómo fue ese trabajo de reconstrucción?

- S.L: El trabajo de reconstrucción de esta historia se fue armando a través del relato de sus protagonistas: empleados, dueños y consumidores. Pero también con el propio material (videos, fotos, archivos personales) que muchos -sorprendentemente- todavía atesoran.

Respecto a los emprendimientos actuales podrían encontrarse muchas similitudes pero hay algo que nunca podrá repetirse: Pumper fue el primer fast food en Argentina y eso, sumado al romanticismo de las primeras veces de las cosas, convirtió la experiencia de salir a comer hamburguesas en un hecho único e irrepetible.

- T: ¿Cuándo se te ocurrió que podría funcionar para presentarlo a un concurso? ¿Ya lo tenías terminado cuando surgió esa posibilidad o, como suele ocurrir, en algunos casos la aparición de esta convocatoria sirvió para dinamizar la marcha del libro?

- S.L: Me enteré de la convocatoria cuando recién estaba dándole forma a la escritura del proyecto y aún no tenía un objetivo concreto más allá de terminarlo. Conocía la editorial y la idea de presentarme me parecía un buen incentivo para, como decís, dinamizar la marcha del libro. La verdad es que lo hice sin expectativas, pero con la ilusión de pensar que es una historia capaz de trascender el ámbito local

- T: Participaste anteriormente de "Voltios", un trabajo coral que recorre qué pasa en una ciudad -en este caso Buenos Aires- cuando hay un corte masivo de luz. ¿Te interesa explorar hitos o fenómenos retomándolos desde el lugar en el que el periodismo cotidiano los abandona, es decir, más allá de sus consecuencias más visibles e inmediatas? ¿Creés que la crónica de largo aliento es hoy el refugio para el oficio que cada vez tiene menos incidencia en los medios tradicionales, que cada vez más empiezan a reemplazar a periodistas por influencers o twitteros?

- S.L: No fue una búsqueda puntual. En el caso de "Voltios", que fue un trabajo colectivo, surgió a partir de la premisa de por qué se corta la luz en Buenos Aires. Acá, en cambio, surgió de un recuerdo personal que me empujó a conocer e interesarme por una historia que desde el principio me resultó deslumbrante.

Respecto a la crónica de largo aliento, creo que me permitió un acercamiento al tema de la investigación con otro registro, otra profundidad y un ritmo alejando de la urgencia que exigen los portales. La crónica me parece uno de los pocos espacios del oficio que quedan para hacer un abordaje de historias y temas por fuera de la urgencia y la velocidad que imponen las tendencias en redes y los portales. Como lectora, son abordajes que valoro y me interesan por fuera del universo de noticias interesadas más en el click que en contar historias, aunque cada vez son menos los espacios que existen para hacerlo.


El jurado del Premio de No Ficción Libros del Asteroide eligió como obra finalista a "Heroína", un proyecto de la periodista Rebeca Yanke centrado en la epidemia de la heroína en el País Vasco durante el conflicto terrorista que radiografía, a su vez, cómo era la juventud de la región durante los años ochenta del siglo XX.

(Télam)