La muestra “Ferrari infinito” reúne más de cien obras gráficas realizadas por León Ferrari durante las décadas de 1970 y 1980 e incluye litografías, xerografías y aguafuertes que podrán verse desde el jueves próximo en el primer piso del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), ubicado en avenida del Libertador 1473 de la Ciudad de Buenos Aires.

Las piezas curadas por Carolina Jozami -experimentaciones que desarrolló con la línea, la escritura y la abstracción- dan cuenta de los temas recurrentes en la trayectoria Ferrari (1920-2013), como la existencia urbana; la estrategia, lógica y pensamiento en tableros de ajedrez y laberintos; el lenguaje y estructuras de la comunicación; o la civilización occidental cristiana.

La exposición, que se realiza en el marco del centenario del nacimiento del ganador del León de Oro de Venecia, meca del arte contemporáneo, "multiplica y difunde el legado de un artista fundamental, lúcido testigo de nuestro tiempo”, destacó el director del museo, a Andrés Duprat.

Asimismo, celebra el ingreso a la colección MNBA de una importante donación de obras provenientes de la Fundación Augusto y León Ferrari y anticipa dos muestras: de julio a diciembre el museo exhibirá “León Ferrari. Colección MNBA” y en 2022 presentará “León Ferrari. Recurrencias”, la exposición antológica que se postergó a causa de la pandemia.

Gran parte de la obra ahora expuesta fue creada durante los años en que Ferrari residió en Brasil, adonde se exilió en 1976, época en la que comenzó a usar imágenes estandarizadas de Letraset, técnicas de reproducción mecánica como la fotocopia e incursionó en el arte correo

“En San Pablo Ferrari desarrolló una serie de obras que proponían una renovación de los lenguajes y del concepto de obra de arte y que buscaban llegar a nuevos públicos y a sectores excluidos, intentando romper con el circuito tradicional del arte”, explicó Duprat.

Se interesó en esas técnicas porque "permitían mayor democratización y acceso a la cultura, en oposición a la idea de obra única e irrepetible propiciada por la ortodoxia del mercado”.

En ese afán por democratizar el arte, no dudó a la hora de numerar al infinito varias de sus series de grabados: “Este gesto, además de marcar una distancia con la lógica mercantil del arte, reflejó la voluntad inquebrantable de comunicar al infinito la idea de un mundo más justo”, agregó Jozami.

Del 25 de marzo al 27 de junio, “Ferrari infinito” podrá visitarse en la sala 33 del primer piso del Museo, con entrada gratuita y reserva previa de turnos a través de la página web: www.bellasartes.gob.ar.

Creador multifacético, fue uno de los artistas argentinos más originales y relevantes de la historia reciente. Autodidacta, comenzó a trabajar en los '50 con cerámica y tallas en madera para incorporar luego las escrituras abstractas que realizó toda su carrera.

En 1965, produjo una de sus piezas más controvertidas, “La civilización occidental y cristiana”, una imagen de Cristo crucificado sobre un bombardero estadounidense que contenía una potente denuncia a la relación entre religión, política y violencia en la cultura occidental.

Dejó la Argentina a causa de la dictadura y se radicó en San Pablo, Brasil, donde continuó sus experimentaciones vanguardistas y volvió a Argentina en los '80, con el retorno de la democracia, para instalarse definitivamente en Buenos Aires. (Télam)