Libros, escritos del Nobel José Saramago (1922-2010) y una agenda de 1986 manuscrita dan forma al legado in memoriam del escritor portugués donado por la Fundación José Saramago a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.

La española Pilar del Río, titular de la fundación, viuda del Nobel y traductora de sus obras al español, desglosó los objetos que componen el legado, durante un acto en Madrid del que participaron el director del Cervantes, Luis García Montero, y el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, informó la prensa internacional.

El tributo se compone, entre otras cosas, de una primera edición de "História do futuro" ("Historia del futuro", 1718), obra póstuma del padre jesuita António Vieira (1608-1697), considerada la primera publicación de ciencia ficción en portugués y autor reverenciado por Saramago.

La caja número 1670 del Instituto Cervantes también resguarda las pruebas de imprenta corregidas a mano por Saramago en 1980 de la obra de teatro "¿Qué haré con este libro?", donde narra las peripecias de Luís de Camões para publicar "Los lusiadas" en 1572.

Recopilados en una carpeta, el depósito incluye reflexiones sobre Fernando Pessoa, “el poeta que hizo más grande al siglo XX y a la literatura universal”, en palabras de Del Río; escritos sobre Cervantes, Borges, Alberti, Fuentes, Donoso y García Márquez, de quien el Nobel se consideraba discípulo; y un texto sobre la inutilidad de la guerra.

El archivo guarda la última edición en español de "Levantado del suelo", de 1980, considerada una de las novelas indispensables de Saramago, además de su primer éxito editorial, donde recorre la austera vida de un pueblo portugués durante seis décadas e incluye la Revolución de los Claveles.

A todas estas obras literarias, cedidas a perpetuidad a la Biblioteca Patrimonial del Instituto Cervantes, se suma en la antigua cámara acorazada del edificio un objeto muy personal que es la agenda telefónica de Saramago de 1986.

Se trata así de la primera donación de un autor portugués pero no de un escritor lusófono, porque el Cervantes ya contaba con documentos, obra y objetos personales de la escritora brasileña Nélida Piñón, señaló la prensa internacional.

Durante el acto, García Montero destacó que Saramago representa "los dos valores de la enseñanza de una lengua", es decir, “la buena vecindad entre los pueblos” y la “conciencia de que los idiomas no son solo nuestros, sino que nuestra nave debe orientarse a esa alma que vive al otro lado”, remitiéndose a la novela "La balsa de piedra", por la que “la península Iberia se desgaja (rumbo a Iberoamérica), sellando una especie de destino común de españoles y portugueses”.

En tanto Rebelo de Sousa celebró cómo “español y portugués, segunda y quinta lenguas más habladas, respectivamente, dialogan en términos personales e institucionales” (Télam)