A la hora de sumergirse en el proceso creativo de una novela gráfica, la escritora portuguesa -residente en Argentina- Julia Barata se enfrenta tanto al mundo del texto como al de la imagen y en ese sentido, para ella, "el mayor desafío está en no repetir" y lograr "un equilibrio" entre ambos lenguajes para que confluyan armónicamente en la historia que se desea contar.

- T.: El recurso de la utilización de metáforas es frecuente y efectivo en la literatura. ¿Cuáles son los desafíos que encuentra la novela gráfica en trabajar ideas de manera metafórica?

- J.B.: En la novela gráfica, como se trabaja con la narración literaria y el dibujo, hay una división de por donde se manifiesta cada parte del discurso. Para conseguir que el dibujo no sea solo una ilustración del texto o viceversa, se divide. Son dos mundos que caminan de la mano. Hay algo que está en el texto y por ahí el dibujo va a darle la contradicción o aportará una sutileza. El mayor desafío es no repetir, entender cuál es el discurso del dibujo y cuál es el del texto. A veces algunas cosas resuelvo con el texto y pienso en decirlo, hay otras veces que no, el texto viene con otra función y el dibujo lo describe. Ese equilibrio entre el texto y la imagen es el principal desafío.

- T.: Muchas imágenes no necesitan diálogo para tener sentido. Por ejemplo, la madre encerrada dentro de la computadora portátil y el niño que la alimenta a través de la pantalla desde afuera o el dibujo de una cama vacía sobre el final de la novela. ¿Cómo trabajás estos simbolismos?

- J.B.: El dibujo permite mucha metáfora, y la metáfora tiene una forma distinta a la literatura, porque tiene que ver con la imagen gráfica. La protagonista en la computadora es una metáfora de estar absorto, de no estar presente del todo. Se trata de buscar las formas del dibujo que puedan explicar una sensorialidad, o sentimientos.

- T.: La protagonista celebra a las escritoras latinoamericanas como Mariana Enriquez durante una charla con una amiga, ¿se podría pensar que se trata de un homenaje a la literatura latinoamericana?

- J.B.: Creo que sí, personalmente siento un homenaje a la literatura latinoamericana que es diferente de donde vengo. Noto una mayor libertad en la forma de escribir, un roce entre la escritura y la oralidad, menos prejuicio, un mercado editorial más amplio, que da lugar a una generación más joven con otros discursos. No es que he sido una super lectora pero es un hecho que descubrí y que conecté con literatura latinoamericana, que me abrió la cabeza. Me gusta el tipo de voz que tienen, menos institucional.

También hay una nueva generación de escritores en Portugal, que yo no conozco tanto porque llevo acá diez años pero para mi la literatura latinoamericana fue un mundo muy inspirador. La narrativa también inspira la novela gráfica, una se embebe de todos lados. A veces no es muy claro de dónde viene la inspiración pero los disparadores vienen de libros, del cine, de cosas muy diferentes que después se meten en la coctelera.


(Télam)