Juan Mattio (Buenos Aires, 1983) dice que su reciente novela "Materiales para una pesadilla" no nació como una historia de ciencia ficción pero alcanzó esa forma cuando apareció el personaje de Haruka, esa programadora que cree que el diseño "es aliado del cambio y de los débiles" y pone en marcha una red social virtual con un sector especial: Die Toteninsel, donde es importante el derecho a hablar con nuestros muertos.

-T: ¿Se convirtió en una novela de ciencia ficción o te propusiste indagar en esa clave?

-J.M.: Hasta que no apareció Haruka, no pensaba esta novela como de ciencia ficción. Estaba la máquina de la dictadura y del pasado, la figura de Jemand, no estaba el futuro y la continuidad de esa máquina. No me planteé escribir una novela de ciencia ficción hasta que se estructuró así y empecé a trabajar con este material, por supuesto impactado por lo que estaba leyendo y discutiendo en ese momento. Hay una definición de Jameson que me gusta mucho que es que la ciencia ficción es la forma en la que una colectividad examina con temor o con expectativa el futuro. ¿Cuántas prácticas sociales nos quedan disponibles como comunidad para pensar el futuro? Si alguna vez la política fue eso creo que pasamos de una política futurista a una realpolitik cada vez más inmediata, más atada a los eventos de la semana, del mes con menos capacidad de proyectar sociedades distintas. En ese marco, creo que la ciencia ficción puede ayudar. En un momento de futuros cancelados como dice Bifo Berardi, de fin de al historia, de que el capitalismo es invencible, la ciencia ficción viene a traernos preguntas sobre qué tanto se puede mover esto que parece quieto. No mi novela, el género es necesario. No tenemos tantos ámbitos para pensar el futuro colectivo. Además analizar la preminencia de la distopia en este momento es también pensar en el miedo que tenemos del futuro. La ciencia ficción es uno de los ámbitos que nos va quedando para pensar el futuro de la sociedad.

-T: Sos uno de los integrantes de Proyecto Synco. ¿De qué se trata?

-J.M.: Se define como un observatorio de ciencia ficción, tecnología y futuro. Intenta hacer es que los distintos lenguajes, que van desde el artículo clásico al uso de viñetas o entrevistas en forma de comics o alrededores, ayuden a pensar esos cruces entre un presente enrarecido por la hipertecnología, donde abrimos el celular con la huella digital, y las posibles derivas de esos horizontes tecnológicos. Proponemos a la ciencia ficción como ámbito de reflexión para pensar futuros porque la idea de un futuro es reaccionaria, hay que empezar a pensar en futuros disponibles. Proyecto Synco toma su nombre de una experiencia que surgió en Chile, bajo el gobierno de Salvador Allende, cuando convocaron a un informático que con 500 teletipos construyó la primera herramienta de control en tiempo real de la economía. Las empresas que habían sido nacionalizadas por el gobierno de la Unión Popular contaban con un sistema que les permitía ver la producción en tiempo real. Eso fue disuelto y destruido por Pinochet pero ahí hay un rasgo de la tecnología no al servicio del capital sino de otras formas de relación social que nos parece interesante pensar como posibilidad. (Télam)