"La poesía puede ofrecer una mirada distinta sobre acontecimientos que usualmente son descriptos o narrados por la crónica periodística o el ensayo histórico", dice el escritor y poeta Gerardo Burton, que publica por estos días "Cantares de junio", un conjunto de poemas en los que interpela a la sociedad acerca de un hecho trágico de la historia contemporánea argentina: los bombardeos a la Plaza de Mayo ocurridos el 16 de junio de 1955, como preludio al golpe de Estado que destituyó al presidente de entonces, Juan Domingo Perón.

El poeta neuquino escribió esta obra en pandemia, a 66 años de los bombardeos y a partir de un disparador que para una gran mayoría pasa desapercibido: el emplazamiento de un avión, a modo de monumento, en el acceso central del aeropuerto de la ciudad de Neuquén. Lo empujó a escribir una inexplicable paradoja: la estación aérea se denomina "Presidente Perón" y el avión emplazado es similar a los que se utilizaron el fatídico 16 de junio de 1955 para bombardear la Plaza de Mayo y derrocar al entonces mandatario.

"¿Para escarnio de los grasas está ahí? ¿es para que no olviden el terror? ¿o simplemente

custodia el aeropuerto con nombre del presidente que no pudieron matar?", interpela Burton en "Preguntas al Gloster Meteor en Neuquén", uno de los 31 poemas que integran el libro recién editado por editorial Del Dock, un sello que dirige Carlos Pereiro y cuyo catálogo está integrado fundamentalmente por poesía.

"La poesía, además, hace un hiato en el tiempo cronológico de la historia: desde los cantares sobre el bombardeo de junio de 1955, los poemas de Gerardo Burton se abren hacia otros hechos más actuales -como los asesinatos de Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, Facundo Astudillo- y deshacen no solo la idea de episodios puntuales, sino que siguen el derrotero vivencial del poeta", destaca la contratapa del texto.

- Télam: ¿Cómo surgió la necesidad de escribir estos poemas a partir de un hecho trágico de la historia contemporánea argentina?

- Gerardo Burton: Creo reconocer dos momentos en que nació la necesidad de estos poemas: el primero, la evidente contradicción en el aeropuerto de Neuquén, que tiene por nombre Presidente Perón, y la instalación, en su entrada, de un avión Gloster Meteor. Este avión, que funciona como atractivo de los chicos que juegan en ese parque del aeropuerto durante los fines de semana, y en el que mis propios hijos jugaron cuando pequeños, estuvo pintado de gris plata y ahora tiene pintura de camuflaje. Cuando un amigo me dijo que era el modelo de los que bombardearon Plaza de Mayo en 1955, la contradicción metió su cola y generó la idea de escribir algo sobre eso.

El segundo momento fue una conversación con mi madre, hoy de 92 años. Hace un tiempo, y hablando de los bombardeos, ella me dijo "pero si vos estuviste ahí ese día". Y me contó que había ido con mi abuela al centro de Buenos Aires a hacer un trámite. Vivíamos en Núñez y yo tenía, entonces, cuatro años. No recordaba absolutamente nada y quedé totalmente sorprendido.

- T.: ¿En qué momento pudieron plasmarse en poemas esos momentos? ¿fue en pandemia?

- G.B.: Comenzó en la pandemia, en la cuarentena del año pasado. Ahí encontré la oportunidad de escribir sobre el tema. Empecé a estudiar, investigar, buscar documentales, recortes periodísticos. Todo me servía. El primer poema fue el del aeropuerto y le siguió, creo, uno donde hay citas de El Eternauta. En los poemas se entrecruzan otros lenguajes: la historieta y la música -tango, rock-; la historia y el periodismo; los cantos populares y los religiosos. Hay referencias a los salmos, también. Es una intersección de estilos y voces que relatan un hecho dramático: el atentado más importante de fuerzas armadas legales, institucionales, contra la población civil de su país. Un castigo que un grupo de civiles y militares dan a un pueblo que osó votar un gobierno popular.

- T.: ¿Cómo fue el proceso de "entrecruzamiento" de la investigación realizada con la escritura del libro?

- G.B.: Encontré una línea, un hilo conductor entre quienes protagonizaron y fueron ideólogos de estos hechos con acontecimientos posteriores: la llamada Revolución Libertadora, el plan Conintes, la proscripción del peronismo, las dictaduras del siglo pasado, el Terrorismo de Estado. Estos hechos funcionan entonces como caras distintas de un mismo cuerpo geométrico: no son ajenos, no son independientes, no son generación espontánea. En el país hay un hilo de violencia política del cual los bombardeos es sólo un ejemplo, quizás el más atroz porque en una tarde mataron a 370 personas por lo menos. Los hechos funcionan como partes de un collage, y por eso no es casual que sean collages las ilustraciones del poemario. Son un trabajo de la artista Claudia Solari.

- T: ¿Por qué la elección de la poesía como expresión de denuncia o interpelación de un hecho histórico fuerte en la política nacional?

- G.B.: La poesía puede ofrecer una mirada distinta sobre acontecimientos que usualmente son descriptos o narrados por la crónica periodística o el ensayo histórico. Permite un entrecruzamiento de lenguajes -canciones, consignas políticas, textos religiosos, citas de documentos- con una pretensión artística, de la misma manera que un músico utiliza sonidos callejeros en sus composiciones o un artista plástico incorpora objetos o fragmentos de objetos de uso cotidiano en su obra. Además, hay un trabajo sobre la palabra que le da cierta perduración en el tiempo, una posibilidad de seguir interpretando, de otorgar sentidos diferentes a una palabra que hoy significa de determinada manera. Para poner un ejemplo, las imágenes que aparecen en los salmos bien pueden utilizarse para describir estos bombardeos.

- T.:¿Tiene la poesía un valor agregado o un plus para poder comprender hechos de esta naturaleza?

- G.B.: Pienso que hay una suerte de complementariedad: nunca un lenguaje agota la realidad, aunque se intente abarcarlo todo y así embolsar la realidad en nuestros relatos. Y justamente, la poesía tiene eso: sabe que es imposible abarcar la totalidad y así su mayor potencia está en sugerir. Entonces, siempre hay algo que queda abierto, algo que falta y que será completado, apenas, por el lector o la lectora, o por quienes escuchen su lectura. Pero siempre hay algo más, algo que falta. Ahí está el atractivo, creo.

- T.: ¿Qué sentido tiene la palabra "cantares" en el título del libro?

- G.B.: Como estos poemas relatan una lucha, hay un componente épico y entonces pensé que podía asociarse a ese subgénero de la literatura española que son los cantares de gesta.



(Télam)