La periodista y escritora ecuatoriana Natalia García Freire, autora de “Nuestra piel muerta” y “Trajiste contigo el viento” profundizó sobre el momento que atraviesa la literatura ecuatoriana en relación a sus pares latinoamericanos y compartió una anécdota graciosa sobre “Marcelo Chiriboga”, el supuesto escritor ecuatoriano que surgió como broma compartida de los escritores José Donoso y Carlos Fuentes.

- T: Formás parte de una camada de mujeres escritoras ecuatorianas junto con María Fernanda Ampuero o Mónica Ojeda, que son súper reconocidas incluso internacionalmente. ¿Cómo ves el posicionamiento de la literatura ecuatoriana en el ecosistema latinoamericano, especialmente de las mujeres?

- N.G.F: Eso que dices me da mucha alegría porque siempre hemos estado entre Colombia y Perú, entre los dos Premios Nobel, sin ser parte del boom. José Donoso y Carlos Fuentes tenían esta broma de que existía un escritor reconocido ecuatoriano, Marcelo Chiriboga... pero no existe. Fue un invento, se usaba para burlarse, y supuestamente es ecuatoriano (risas). De hecho, hay una película que se llama "El secreto en la caja" que es un falso documental sobre Marcelo Chiriboga. Y mucha gente después de ver el falso documental quería leer sus libros (risas). Siempre tuvimos esta sensación de que algo estaba mal porque siempre hubo escritores en Ecuador, lo que pasa es que antes estaba muy concentrado en los poderes culturales y en las élites. María Fernanda y Mónica han estado toda su vida dedicándose a esto. En Guayaquil, la costa, hay poetas mujeres increíbles.

Gracias a María Fernanda y a Mónica, que son voces súper potentes, eso que ya existía se internacionalizó. Pero Ecuador tiene ese problema, que los autores no salen de Ecuador y llegan a hacerse conocidos cuando publican en España. Publicamos en España y entonces luego se les presta atención en Ecuador. Ileana Espinel, por ejemplo, es una poeta increíble y no es conocida. Y muchas de nosotras somos sus discípulas. Esto es algo que se viene forjando por mucho tiempo. Ahora se empezó a mirar en los márgenes, no sólo a las escritoras mujeres sino también a escritores que no son de las grandes ciudades, sino de provincias que están escribiendo otro tipo de cosas que no es la novela europea que se escribía hace tiempo. Se están abriendo esos márgenes, y eso hace que un país como Ecuador pueda entrar ahí.


(Télam)