Desde la particular mirada sociológica, feminista y latinoamericana, Esther Pineda, autora de "Bellas para morir", explica a Télam la proyección de la violencia estética hacia el cuerpo de las mujeres y la "premisa antigua pero aún vigente donde la mujer ha sido entendida como un objeto para la satisfacción de los imaginarios y expectativas de belleza creados por los hombres".

-Télam: ¿Qué es la "violencia estética" de la que hablas y cuáles son sus alcances?

-Esther Pineda: La violencia estética son los discursos, representaciones y prácticas que presionan a las mujeres a cumplir con los estereotipos de belleza, pero también son las formas de discriminación y violencia que se ejercen contra las mujeres que no responden al canon de belleza o que se niegan a cumplirlo; esto tiene consecuencias de carácter social porque en algunos casos excluye a las mujeres de los espacios por no responder a la estética dominante, por ejemplo, las mujeres bajitas, gordas, negras o mayores a quienes se les niega un empleo en el área de atención al cliente porque se espera que quienes atiendan al público cumplan con los estereotipos de belleza; consecuencias psicológicas porque la presión por acercarse al canon de belleza produce ansiedad, depresión, inseguridad, frustración y complejos en las mujeres; pero también tiene consecuencias físicas porque una cantidad importante de mujeres han sufrido afecciones, enfermedades, infecciones, mutilaciones, complicaciones o la muerte tras la inyección de biopolímeros o la realización de cirugías como la colocación de implantes o la liposucción.

-T: Según tu caracterización, conviven como paradigmas estéticos el de la "pin up" (cuerpo voluptuoso) con cuerpos muy delgados, anoréxicos. ¿Cómo se entiende esto desde los consumos, considerando que la diversidad de cuerpos es tan variada en nuestro continente?

-EP: El problema con el canon de belleza es que convierte lo excepcional en norma, la belleza de pocas se le impone a la mayoría, que es diversa, y deja a esa mayoría por fuera de las posibilidades de consumo de estos productos y servicios con los que son bombardeadas por los medios de comunicación, la publicidad y la industria de la moda. Por ejemplo, las mujeres de medianas y grandes proporciones no consiguen ropa de su talla, y las mujeres de piel negra no consiguen maquillaje para su tono de piel o productos para su cabello rizado, esto las obliga a sentirse mal consigo mismas, a creer que algo está mal con ellas, en el caso de las mujeres negras o indígenas lleva al endorracismo que es el rechazo y desprecio de su herencia étnico-racial por el racismo vivido, a descalificar sus facciones y rasgos, a querer cambiarse; las lleva a adelgazar porque es la única manera de entrar en esas tallas muy pequeñas que la industria de la moda les ofrece, a blanquearse la piel y alisarse el cabello. Pero al mismo tiempo, esta industria de la belleza y la moda que excluye a las mujeres del consumo de determinados productos y servicios las hace consumidoras de otros, por ejemplo, las lleva a consumir fajas y fármacos adelgazantes, a realizarse bypass o liposucción, a aplicarse cremas blanqueadoras de la piel, desriz para el cabello, a comprar extensiones o pelucas.

-T: ¿Cómo contrasta el modelo ideal de belleza a alcanzar con la publicidad, la cosmética y la industria de lo "saludable"?

-EP: Los medios de comunicación promueven dos grandes estereotipos de belleza, el de la pin up voluptuosa y el de la modelo/miss extremadamente delgada, pero al mismo tiempo los medios a través de sus contenidos y en articulación con la industria cosmética, farmacéutica y quirúrgica le vende a las mujeres los métodos de cómo alcanzar esa figura promocionada; el de la pin up se consigue de la mano del cirujano, y el de la modelo/miss desde el consumo "saludable" de los productos sin grasas, calorías, carbohidratos o azucares (que son vendidos a precios más elevados que aquellos que si los contienen aunque sean de la misma marca) y de la adopción del "fitness" como un estilo de vida; pero lamentablemente la narrativa de lo "saludable" y el "fitness" también es utilizada para alimentar la gordofobia y la idea de que quienes no cumplen con la exigencia de delgadez es porque mantienen consumos y practicas poco saludables, irresponsables o sedentarias. (Télam)