Para ajustarse al signo de los tiempos y aumentar su presencia en el ecosistema digital, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) decidió sacar a la venta un conjunto de 29 obras maestras de artistas como Pablo Picasso, Jean Auguste Renoir o Francis Bacon por las que espera recaudar al menos 70 millones de dólares que serán destinados a digitalizar la colección del espacio y aumentar su disponibilidad de obras en formato NFT.

Las pinturas y esculturas que saldrán a la venta pertenecían al empresario y coleccionista William Paley, cuyo acervo es gestionado por una fundación que lleva su nombre y acaba de comunicar que contrató a la firma Sotheby's para subastar 29 de sus 81 obras en el MoMA.

La fundación anunció en un comunicado que la mayor parte de la recaudación se destinará a ampliar la presencia digital del museo, desde el posible lanzamiento de su propio canal de streaming hasta la posible compra de más arte, digital o de otro tipo.

Entre las obras que formarán parte del lote de subasta se encuentra la cubista "Guitarra sobre una mesa", que Pablo Picasso pintó en 1919. El cuadro, que antes de llegar al museo estaba colgado sobre la chimenea del dormitorio de Paley en Manhattan, se ofrecerá por al menos 20 millones de dólares el 14 de noviembre en Nueva York.

Otra de las piezas destacadas de esta colección es el tríptico de pequeño formato de Francis Bacon de 1963, "Tres estudios para el retrato de Henrietta Moraes", que se ofrecerá por al menos 35 millones de dólares el 14 de octubre en Londres, dijo Sotheby's. Estos dos artistas aportan las piezas de mayor relieve de la operación, que tendrá lugar en la casa central de Sotheby's, en Londres.

La mayor parte del dinero se destinará a ahondar en la digitalización del museo, según adelantó el diario The Wall Street Journal. El periódico aseguró que hay planes para lanzar un canal propio de streaming y de mejorar la colección de arte digital, posiblemente NFT. En los planes del museo para el dinero obtenido de la venta está también sumarse a la incierta revolución de los NFT.

La historia de Paley con el museo es larga: se unió al patronato en 1937 y fue un gran coleccionista de arte contemporáneo cuando aún cuando esta afición no era tan bien considerada entre los más ricos. Llegó a ser presidente y presidente emérito del órgano de dirección del MoMA, así que cuando murió su legado no fue precisamente una sorpresa, tampoco que lo donara sin condiciones. El museo estaba autorizado a conservar las obras pero también, llegado el caso, a venderlas. La fundación Paley ha participado en la operación, también en la selección de las obras que saldrán a la venta, donde además del Picasso y del Bacon hay pinturas de Renoir, un Derain de época fauvista y un lienzo Henri Rousseau, así como esculturas de Rodin y Maillol.

Sin duda, la pandemia alteró el sistema de gestión y exhibición de los museos y el MoMA no escapó a este escenario: tras la reapertura de sus puertas, la institución optó, como el resto de las instituciones estadounidenses, por un regreso lento y precavido, y los niveles de público no han vuelto aún a los previos a la pandemia. Según datos del espacio, las visitas han caído un 40% en la institución neoyorquina.

La Covid-19 puso a los centros ante el espejo de su digitalización. Todos se lanzaron a ofrecer exposiciones online, charlas por Zoom, podcasts y recorridos guiados con curadores por streaming. Eso les permitió también darse cuenta de que no todo vale en el mundo virtual, que es lo mismo que decir que todo cuesta. De ahí que el MoMA se disponga a cambiar joyas del viejo arte tangible por la urgencia de actualizar su imagen digital.

La medida subraya los esfuerzos extraordinarios que los museos y sus principales donantes consideran que deben hacer para ampliar la influencia de los museos en Internet, ya que las instituciones culturales están luchando por recuperarse de la caída de la asistencia provocada por la pandemia.

El año pasado, el contenido online del MoMA en su propio sitio web y en su canal de YouTube, así como a través de sus seguidores en las redes sociales, como Instagram y Weibo, atrajo a 35 millones de personas, frente a los 30 millones que había antes de la pandemia. (Télam)