El artista conceptual chileno Patrick Hamilton presenta "El Ladrillo", un cruce de neoliberalismo y abstracción geométrica, y el argentino Lido Iacopetti hace lo propio con "La Nueva Imaginación", en el marco de una nueva programación del Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (Macba) que arrancará este viernes, con ambas exposiciones que podrán verse hasta mediados de agosto próximo.

"El ladrillo" constituye una mirada crítica y provocadora del prestigioso artista conceptual chileno Patrick Hamilton sobre el modelo neoliberal; en tanto "La nueva imaginación" es un conjunto de obras del artista popular platense Lido Iacopetti.

En "El ladrillo", Hamilton cuestiona el modelo económico-político impuesto en Chile por el dictador Augusto Pinochet y reflexiona sobre su impacto cultural y social en los años posteriores. Así, en las obras están presentes referencias a la historia social y económica, la memoria colectiva y distintos movimientos artísticos como constructivismo ruso, neoplasticismo, arte conceptual latinoamericano de los setenta y ochenta, minimalismo y arte povera (arte pobre).

"El neoliberalismo y la gran crisis económica provocada por la ideología neoliberal es algo que está presente en nuestra vida cotidiana en muchas partes del mundo. En Chile, el estallido social de los últimos años, tenía que ver con la crisis de un modelo sustentado sobre la base de ese individualismo extremo y de esa falta de derechos sociales y económicos que el neoliberalismo promueve. Este tema de la economía es algo que cruza toda nuestra vida", reflexiona Hamilton en el texto curatorial.

El hilo conductor de la exhibición, que proviene de México, es el libro "El ladrillo" (1973), escrito por economistas chilenos que estudiaron con el padre del liberalismo Milton Friedman en Chicago. El libro, presentado públicamente en 1992, "contiene las bases de la política económica implementada por el gobierno de Augusto Pinochet durante los años de la dictadura militar en Chile (1973-1990)", explica el curador Rodrigo Alonso.

"En sus páginas, los Chicago boys plantean las radicales medidas económicas que, al modo de un antídoto, debían curar a la sociedad chilena del sueño socialista, entre ellas la apertura total de los mercados, la baja de aranceles e impuestos, la reducción del gasto público y el fomento de las privatizaciones de bienes y servicios por parte del estado", informa el museo.

Hamilton presenta en el museo porteño una serie de trabajos en los que reformula los pares conceptuales equilibrio/desequilibrio, igualdad/desigualdad, regulación/desregulación, individuo/comunidad, utilizando elementos usados en la construcción tales como llanas, ladrillos y lijas; y en sus composiciones simples y económicas, el artista juega con las connotaciones de la palabra ladrillo.

"En el trabajo del artista chileno, forma y geometría nunca aparecen ´puras´. Por el contrario, se hallan asociadas a materiales, objetos, estructuras, informaciones, e incluso, a referencias artísticas y extra artísticas que las contaminan. Hamilton califica a su trabajo de ´abstracción sucia y proletaria´, aunque a primera vista la pulcritud de su realización pareciera contradecirlo", señala Alonso.

Nacido en Bélgica en 1974, radicado en Chile y actualmente entre Santiago y Madrid por trabajo, Hamilton es egresado en Artes por la Universidad de Chile, en 2007 recibió la Beca Guggenheim y su obra ha sido presentada en instituciones de todo el mundo, siendo uno de los artistas chilenos con mayor proyección internacional.

La segunda muestra que inaugura este viernes es "La Nueva Imaginación" y exhibe las obras de Lido Iacopetti (1936, San Nicolás, Provincia de Buenos Aires), declarado "Pintor Popular" por la ciudad de La Plata, donde se radicó en 1958, estudió y vive actualmente.

La exposición reúne una selección inédita de pinturas que creó para calendarios, desde 1995 a la fecha, y presenta un recorrido por distintos momentos de la producción del artista platense, con curaduría de Daniel Sánchez.

En sus obras para los almanaques, Iacopetti propone una nueva imaginación, una búsqueda de un conocimiento esencial y universal para un deseo de "dar al mundo millones de Imágenes Pictográficas como ofrenda de paz, de amor, de alegría, para contribuir con ello al logro de una verdadera e imperecedera justicia social, dado que una no existe sin la otra", según escribía en 1973.

Hace casi 30 años que Iacopetti pinta obras que luego son utilizadas para ilustrar almanaques, y, desde 2002, más de dos mil ejemplares se comercializan anualmente y los fondos recaudados son destinados a la Fundación para la Promoción del Bienestar del Niño de Pro Infantia de La Plata.

En los '60 colaboró con la revista experimental creada por Edgardo Antonio Vigo, Diagonal cero. Realizó exposiciones individuales en diversas instituciones de Buenos Aires, entre ellas en la mítica galería Lirolay, pero en los setenta se alejó del circuito porteño y pasó a exhibir en espacios no tradicionales como los comercios platenses.

Su interés por democratizar el acceso a su obra se mantuvo constante a lo largo de toda su carrera, y la reproducción en los almanaques que son adquiridos y colgados en las casas son "un verdadero hecho popular", en palabras del museo, que busca "crear un mundo donde la armonía interna del ser se identifique con el cosmos, porque esa identificación permite la comprensión y cuanto más se comprende más se ama".

En su décimo aniversario, el museo de la Fundación Aldo Rubino inaugura con la presencia de los artistas ambas muestras el 24 de junio a las 12 en Avenida San Juan 328, Ciudad de Buenos Aires, y podrán visitarse hasta el 21 de agosto. (Télam)