La perla que lleva una escultura de Paul Gauguin realizada en madera durante su estancia en la Polinesia no fue adicionada por el artista, sino que fue agregada 30 años después, según manifiesta en su diario de vida el amigo del creador, George Daniel de Monfreid, un hallazgo que se da a conocer ahora tras una investigación realizada por el historiador francés Fabrice Fourmanoir.

Se trata de la escultura "Idolo con una perla", que pertenece al Museo d'Orsay, de París, y que representa una deidad tahitiana, tallada por Gauguin en 1892, cuando vivía en la Polinesia.

Si bien Gauguin (1848-1903) es famoso por sus pinturas, se considera que fue el escultor más radical e imaginativo de su tiempo, que mezclaba motivos europeos y polinesios. La escultura representa a una mujer desnuda en posición de loto, sentada en un nicho, que es observada desde atrás por la cabeza más grande de otra mujer.

La mujer en la posición de loto budista tiene rasgos faciales polinesios, pero los elementos budistas de la escultura son asiáticos, en lugar de tahitianos, ya que el artista creía, erróneamente, que la religión tahitiana y el budismo compartían orígenes orientales comunes.

El historiador de arte francés Fabrice Fourmanoir, antiguo residente en la Polinesia, seguidor de Gauguin e investigador de la autenticidad de las obras del postimpresionista, se mudó de Tahití a México, y allí estuvo estudiando los diarios de Monfreid, que acaban de ser adquiridos por el Musée d'art Hyacinthe-Rigaud de Perpiñán, que organiza una gran exposición sobre este amigo del artista.

Fourmanoir encontró una referencia clave a la escultura de Gauguin en el diario de Monfreid, quien el 6 de enero de 1928 escribió: “Fui a Bourgeois, que tuvo la amabilidad de perforar una pequeña perla que yo guardaba, y voy al [Museo] de Luxemburgo para colocarla en la frente del pequeño ídolo de Gauguin”. Se supone que Bourgeois era un joyero parisino.

En ese momento, la escultura iba a ser expuesta en el Museo de Luxemburgo de París, y no está claro el motivo por el cual Monfreid agregó la perla a esa escultura.

Según las investigaciones, el artista había regresado a París tras su primera estancia en Tahití en 1893, un año después de realizar su famosa escultura cilíndrica, que luego se la dejó a su marchante, Ambroise Vollard. Pero en 1900, Gauguin ordenó a Vollard que enviara todas sus esculturas no vendidas a Monfreid, quien actuó como su agente en Francia hasta su muerte en 1929. En 1951 la hija de Monfreid prometió donar "Ídolo con una perla" al Museo de Louvre y luego pasó al Museo de Orsay.

Una fotografía de la obra, de 1894, muestra en vez de una perla esférica, un objeto plano de tamaño similar, en la frente de la mujer esculpida, que fue interpretado como la representación del tercer ojo de Buda, reforzada por las piernas cruzadas de la imagen.

El historiador Fourmanoir cree que la escultura tenía un objeto más plano en el original de Gauguin y que, una vez en Francia, se despegó de la obra o fue retirado deliberadamente, para ser reemplazado por Monfreid con una pequeña perla de precio modesto, según The Art Newspaper.

Desde el Museo de Orsay señalaron que no tienen la certeza respecto del objetivo perseguido al ubicar esa perla en la escultura.

"No podemos dar una respuesta clara y definitiva sobre la perla sin un examen más detenido de la obra de arte", dijo un representante de ese importante museo parisino que es muy poco probable que retire la perla, ya que forma parte de la historia de la escultura.

Si bien Monfreid era considerado un amigo leal de Gauguin, que lo ayudaba desde Francia cuando estaba en la Polinesia y luego de la muerte del artista colaboró con la preservación de sus obras, los estudios de Fourmanoir sobre el diario privado lo llevan a cuestionar esto.

El 23 de agosto de 1903 Monfreid escribió que se había enterado ese día de la muerte de Gauguin el 8 de mayo, y en una referencia asombrosamente breve, y aparentemente sin emoción, registró la pérdida de su amigo. (Télam)