El artista plástico Daniel González, autor de la monumental obra de arquitectura efímera "#WhatsUpArgentina. Mi casa-Tu casa" que se exhibe en el museo marplatense MAR, aseguró que su interés es "generar experiencias colectivas capaces de crear nuevos estados de conciencia".

En el Museo del Barrio de la 5° Avenida de Nueva York creó, en 2011, un gigantesco pop-up museo-disco-club con inflables, música y luces, que logró activar la entrada, ventosa y expulsiva del museo.

"La gente entraba prácticamente corriendo pero con esa intervención se creó un block party (fiesta callejera) permanente que duró los seis meses de la Bienal de Nueva York", recordó González, de 55 años.

Y, resaltó que "ese espacio de transición se convirtió en un lugar de convivencia donde se reunían a bailar, comían, se juntaban a charlar, leían. Esos cambios son lo que logran las arquitecturas efímeras".

Antes creó una ciudad flotante en Chapultepec, México, y en Milán transformó una grúa en un cohete.

"Mi casa tu casa" tuvo su preámbulo en los eventos colaterales de la última bienal europea itinerante Manifesta, realizada el año pasado en Palermo y reconocida por no escuchar al mercado, trabajar cooperativamente sobre el terreno y escapar de banalidades y academicismos dentro del arte actual.

La arquitectura efímera que surgió del interés de crear espacios de interacción capaces de torcer miradas y conciencias a través del arte impactó con fuerza en González desde muy atrás en la historia del arte.

Al respecto, señaló que "cuando se designaba a los papas o se coronaba a algún rey se le adjudicaban a un artista o arquitecto, como Bernini o Rafael, obras para celebrar el jubileo. Puentes de madera, fuentes, calesitas a tracción humana, objetos de arte que funcionaban para que los poderosos celebraran junto al pueblo".

"En ese momento las categorías sociales se nivelaban y con ellas las categorías económicas: todos comían, bebían, bailaban y festejaban por igual. Y esas máquinas de divertimento eran los elementos de la catarsis. Lo que busco es generar esas catarsis, construir elementos capaces de transformar conciencias", afirmó el artista que reside entre Verona y Nueva York y que por estos días visita la ciudad donde nació su experiencia artística.

González transitó Mar del Plata en su adolescencia, ahí estudió en la escuela industrial y creó las primeras esculturas para vestir -piezas hechas a mano, numeradas de 1 a 50 que vendía con la idea de que cada comprador era un performer-; un proyecto que, remasterizado, fue reconocido en Europa en esta última década y que le sirvió de antesala a premios como el Pollock 2017, por sus "pinturas de lentejuelas". (Télam)