Los talleres de Clara Obligado en Madrid tienen una continuidad y un reconocimiento que la convirtieron en una referencia en esa ciudad para quienes buscan un espacio de formación y de encuentro y la escritora los define como "una forma de amistad" y "una familia literaria" pero no es el único proyecto que tiene por estos días, ya que entre sus planes hay un libro sobre "una mujer en distintas edades de su vida".

-T: ¿Estás trabajando en un atlas?

-C.O.: Ya salió en España, es un libro muy lujoso, editado por el sello Nórdica, de tapa dura, hay que ver cuándo saldrá en Argentina. Escriben muchísimos argentinos, Mariana Enriquez, Leila Guerriero, Federico Falco, Martín Kohan, Marcelo Cohen. Fueron tres años de trabajo, coordiné a 50 autores como si fuese un taller de escritura. Es un trabajo en el margen, que es donde siempre trabajo. Se carga al boom y, al no incluirlo, quito de la zona de sombras a autores importantísimos. Las entradas y los comentarios los hacen autores que merecían estar, a quienes les pido un artículo de una página y media apasionado explicando porque hoy hay que leer a esos escritores y escritoras. Es periodismo artístico, traspasa entusiasmo, son todas primeras personas. Cada uno eligió, aunque algunos los pedí, por ejemplo, Bolaño me pareció que tenia que estar y se lo pedí a Andrés Neuman, María Negroni hizo Alejandra Pizarnik. Se llama "Equilibrio inestable" y es un atlas que el año que viene podría ser otro y lo que cuestiona es la idea de canon.

-T: ¿Cuál sería el boom hoy?

-C.O.: Creo que son las mujeres pero no como se lo entendía, como un fenómeno comercial que excluía a las mujeres, sino que hoy ellas no excluyen a los hombres, están simplemente haciendo sus carreras. Todo lo que han luchado y peleado está sudando en su literatura. Ahí está la verdadera potencia. No me gusta llamarla boom por lo que implica y creo que por ahí está en los géneros marginales, menos en la novela que sigue siendo muy comercial pero espero que se mueva también.

-T: ¿Y estás escribiendo otro libro?

-C.O.: Estoy terminando un libro de tres cuentos que me parece un género tremendamente difícil, estoy un poco en la onda de Alice Munro, una autora que me encanta. Son tres historias de un mismo personaje. Siempre trabajo en la linde de cuento y novela, trato de destruir a ambos géneros a la vez por fricción. Eso me divierte, ahora estoy en ese límite de qué es cuento y qué novela. Es una mujer en distintas edades de su vida, de manera que parecen tres mujeres distintas.

Además sigo con los talleres con mi hija y Valeria Correa Fiz, voy integrando gente, es un trabajo que me encanta. Siempre digo "cuando esté gagá avísenme que lo dejo". Doy tres veces por semana a casi 100 alumnos. Todos presenciales, salvo un grupo entero de distintos lugares, que cuando viajan nos juntamos, ellos hacen encuentros. El taller es una forma de amistad, es una familia literaria.

Invito a muchos autores, creo que he hecho mucho por los encuentros de ambas orillas y no me ha sido devuelta la cortesía, no tengo foros dónde hablar de literatura española en Argentina, sería muy bueno que nos encontráramos más. (Télam)