Con la reedición de "Las primas" y la publicación de la novela inédita "Las amigas", la obra de Aurora Venturini (1921-2015), la autora que escribió toda una vida pero alcanzó su consagración a los 85 años, recupera y disputa su originalidad en la narrativa argentina, a partir de la puesta en circulación de dos libros que reflejan una escritura impiadosa y delirante no solo por su estilo corrosivo sino por los frescos de época y la vigencia de los temas que aborda por fuera de cualquier convención, como los vínculos familiares, la amistad, los abusos y el aborto.

Cuentista, novelista, traductora, poeta, Venturini nació, estudió y murió en La Plata. Se graduó en Filosofía y Ciencias de la Educación de la Universidad de esa ciudad y trabajó como asesora en el Instituto de Psicología y Reeducación del Menor, donde conoció a Evita, de quien fue amiga íntima y por quien se hizo peronista, relato que plasmó en su libro "Eva, Alfa y Omega". Con el golpe de Estado del 55 que derrocó al gobierno de Perón, Venturini se exilió en París y allí vivió la bohemia europea: conoció a Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Violette Leduc y Juliette Gréco.

Escribió toda su vida y vivió hasta los 92 años. En 2013 publicó "Los rieles" luego de una larga internación: "Yo estuve muerta. Baje al infierno, conozco el infierno y en el libro lo cuento. Es horrible el infierno, es todo rojo. Y el diablo es un espanto, tiene diablas", le dijo a Télam con ese tono hilarante y delirante, huella de sus libros. En su mitología, Venturini también decía que fue una niña superdotada y a los cuatro años sabía escribir. Le temía a los objetos enormes y a los elefantes pero amaba las arañas. Publicó en distintos sellos y sus obras apenas se consiguen. Y hasta tuvo su documental, "Beatriz Portinari", de Agustina Massa y Fernando Krapp, que se estrenó en 2014.

En 2007 recibió el Premio Nueva Novela Página/12 por "Las primas", tenía 85 años y fue cuando encontró la consagración literaria que esperaba. La persona que le avisó del galardón fue Liliana Viola, a quien tiempo después, antes de morir, convirtió en su albacea. En esa novela que acaba de reeditarse, Venturini construye un drama de una familia disfuncional que también expone el lugar de las infancias en la década del 40: la narradora juega a estar al límite de la tontera pero las historias que cuenta son tremendas: aborto, muerte, violaciones, abusos, personas con discapacidad en situaciones complejas. A pesar del drama, la escritura de Aurora Venturini tiene un poderoso humor capaz de alojar en las mismas dosis honestidad y crueldad.

Venturini presentó "Las primas" con el seudónimo Beatriz Portinari, la musa de Dante Alighieri. Las primeras lectoras de ese manuscrito, que oficiaban de prejurado, quedaron impactadas: una, Viola, la otra Mariana Enriquez, a cargo del prólogo de esta reedición. "Ese llamado que me hiciste aquella tarde me dio la felicidad que había estado buscando toda una vida", cuenta Viola que le dijo Venturini cuando la llamó para anunciarle la distinción, como repasa en el prólogo de la novela inédita "Las amigas", una continuidad de "Las primas" o de su protagonista: Yuna Riglos, la pintora que en este texto tiene 80 años y cualquier rastro de piedad se evaporó con los signos de puntuación.

En "Las primas" la niña que se convertirá en Yuna Riglos escribe "No éramos comunes por no decir que no éramos normales", mientras que en "Las amigas" la pintora ya avanzada en edad se pregunta: ¿Y si con el apellido de entrecasa se me derrumba todo lo conseguido resultando ser un mero sueño y entonces lo único que queda es un resto de la mujer desgraciada y pobre que nunca subió ni medio escalón en la escala social y que para colmo de males se llama López? Ay por favor no lean este renglón de maleficio borrénlo o pasénlo por alto". Así de inconfundible y delirante es la escritura de Venturini.

En la novela inédita "Las amigas", unas mujeres tocan la puerta de Yuna Riglos que las recibe en su casa lejos de cualquier rastro de cariño que anuncie algún tipo de amistad. De modo que si en "Las primas" la narradora rechaza cualquier convención y compasión, lo cierto es que en "Las amigas" Yuna ya no soporta ni los puntos ortográficos y aunque llega a decir cosas como "mi insensible corazón de monstrua descendiente de monstruos repugnantes", hay una singular mirada sobre la pobreza, las mujeres y la amistad con una sensibilidad monstruosa, parafraseando a la narradora.

En palabras de Viola, escritora y periodista, "Aurora no presenta una vejez amigable. Cuando dice 'Las primas' pone en discusión completa la idea de los lazos familiares y cuando dice 'Las amigas' está poniendo en duda la amistad, la real posibilidad de comunicación entre mujeres, entre confidentes. Siempre es corrosiva", dice, mientras que la editora de Tusquets, Paola Lucantis, define su obra como "sórdida" y "con una mirada muy aguda sobre los roles de la sociedad, sobre las legitimaciones, los ascensos sociales y sobre temas como la violencia, los abusos intrafamiliares y el aborto".

La heredera de la obra de Venturini, elegida por la propia escritora en vida, conoció la existencia de 'Las amigas' en 2009 "cuando ella la empieza a escribir, así como conozco la existencia de muchísimos otros manuscritos aun no publicados. Y los conozco porque ella se había formado de mí una idea completamente inexacta, exagerada y delirante: pensaba que yo tenía un poder y una influencia inconmensurables en el mundo editorial y por esa razón, luego de no haber podido publicar durante tantos años, pensaba que iba a conseguir que se publicara en las mejores editoriales", cuenta Viola.

"Esta idea loca, que jamás le pude sacar de la cabeza aunque lo intenté de mil maneras, inclusive no atendiendo el teléfono, estaba basada en que ella sabía que yo había sido la primera que leyó 'Las primas' cuando se presentó a un concurso. Ella consideraba que yo la había descubierto y la había sacado de ese cono de silencio en el que había vivido durante 85 años y entonces depositaba en mi una habilidad, una destreza que, por supuesto no tengo", confía.

Con ediciones muy cuidadas, Tusquets prevé reeditar de acá a principios de 2022 "El marido de mi madrastra", "Nosotros, los Caserta", "Los rieles", "Cuentos Secretos", "Eva, Alfa y Omega" y además lanzará una biografía que está escribiendo Viola. "No tengo ninguna duda que Aurora me nombró albacea para que su obra se editara y reeditara después de su muerte", dice la heredera, que junto a estos títulos gestionó el podcast "Me lo llevo a la tumba" donde se pueden escuchar tres cuentos, dos inéditos, leídos por Sofía Gala Castiglione, Tina Serrano y Susana Pampín.

Y además de este rescate editorial de la mano de Tusquets, el plan de la heredera es poner en circulación la obra de Venturini en editoriales independientes porque "no es justo que la obra de Aurora se difunda sola en una sola editorial internacional o comercial. No era el motivo económico lo que movía a Aurora a publicar en un lugar u otro. Si le pedían un cuento lo entregaba sin pensar mucho dónde lo publicaba".

Para Lucantis, editora de este primer paso de puesta en circulación de la obra de Venturini, se trata de una autora "fundamental en la literatura contemporánea argentina. Va por el borde, es irreverente, no se ajusta a la norma ni a la forma, dice directamente, pelea en sus textos con los signos de puntuación y sin embargo te mantiene en vilo con el relato. Es una autora que te ofrece una experiencia literaria distinta". (Télam)