Nuevo round en el peronismo bonaerense: ¿cuánto más se puede tensar la cuerda?
Mariana Portilla
La primera reacción fuerte tras la Asamblea Legislativa no vino de la oposición sino del propio oficialismo. El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, salió a responderle a la diputada provincial Mayra Mendoza luego de que cuestionara públicamente al gobernador por no mencionar a Cristina Fernández de Kirchner en su discurso.
“Es una opinión, no la compartimos”, lanzó Bianco en declaraciones radiales, marcando la postura del Ejecutivo provincial. Y fue más allá: aclaró que el eje del mensaje de Axel Kicillof “estaba puesto en otro lugar”, centrado en las consecuencias del modelo económico de Javier Milei y en la situación social bonaerense.
La respuesta no fue improvisada. Llegó tras las críticas directas de Mendoza, quien había manifestado su preocupación por la falta de una referencia explícita a lo que definió como la “proscripción” y “detención ilegal” de la ex presidenta.
Apertura del período 154° de sesiones ordinarias en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. pic.twitter.com/jgXUg1h2qw
— Mayra Mendoza ☀️ (@mayrasmendoza) March 2, 2026
El reclamo camporista y la línea del Ejecutivo
Mendoza había planteado que esperaba “una muestra de solidaridad” hacia Cristina Fernández de Kirchner y sostuvo que el silencio del gobernador resultaba llamativo en un contexto político atravesado por la discusión judicial en torno a la ex mandataria.
En la misma sintonía, la diputada bonaerense Soledad Alonso también expresó que le hubiese gustado escuchar “una referencia contundente y comprometida” hacia quien definió como la principal líder del espacio.
“Esta apertura tuvo una particularidad: es el primer año de nuestra líder, la principal referente de la oposición, injustamente detenida y proscrita. Me hubiese gustado escuchar un mensaje del gobernador hacia Cristina, alguien que hizo posible que millones de argentinos y argentinas pudieran vivir y proyectar un futuro con mayores oportunidades", dijo a GRUPOLAPROVINCIA.COM la legisladora de Campana.
Bianco intentó desactivar la escalada. “Ninguna polémica para mí. Si la quieren establecer otros, bienvenidos, pero nosotros no vamos a entrar en ninguna discusión”, afirmó. Y ratificó que el compromiso del espacio con Cristina fue expresado en otras oportunidades, aunque dejó en claro que el discurso tenía otro foco.
La definición -como venimos contando desde este medio- marca una línea política: priorizar la confrontación con la Casa Rosada por sobre la discusión interna.

Un discurso contra Milei y en clave económica
La apertura del 154° período de Sesiones Ordinarias estuvo atravesada por un tono marcadamente opositor al Gobierno nacional. Kicillof cuestionó el rumbo económico, habló de caída del consumo, freno en la industria, crisis en la construcción y deterioro del empleo.
Desde el Ejecutivo provincial sostienen que la Provincia funciona como “escudo y red” frente al ajuste nacional. Bianco detalló que Buenos Aires enfrenta un recorte de 15 billones de pesos en transferencias y que el impacto total, considerando caída de coparticipación y recaudación propia, alcanza los 22 billones, equivalente —según indicó— a medio presupuesto anual.
El discurso se dio además en un contexto complejo: el inicio del ciclo lectivo estuvo atravesado por medidas de fuerza. La Provincia ofreció un incremento salarial del 3% en la última negociación, mientras reconoció que los sueldos vienen perdiendo frente a la inflación.
El conflicto docente aportó tensión adicional a una jornada que ya venía cargada políticamente. Desde distintos sectores del oficialismo se pidió acelerar una solución para evitar que el desgaste impacte en la gestión.

La interna que asoma rumbo a 2027
Más allá de la coyuntura, el episodio dejó al descubierto una discusión estratégica más profunda. Kicillof negó estar lanzando una candidatura, pero su discurso fue leído en clave nacional y con proyección a 2027.
Bianco reforzó esa idea al señalar que el objetivo central es “construir una fuerza política de oposición a Milei” y ampliar la base de sustentación más allá de los sectores tradicionales del peronismo.
La omisión sobre Cristina, en ese marco, no fue un detalle menor para el kirchnerismo duro. Mientras el gobernador apuesta a ensanchar el espacio y focalizar el debate en el modelo económico, parte de su propia coalición exige gestos políticos más explícitos hacia la ex presidenta.
La tensión, por ahora, convive con la unidad formal. Pero el cruce público entre dirigentes del mismo espacio deja en evidencia que el reordenamiento interno del peronismo bonaerense está lejos de cerrarse.

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