Mirá la entrevista exclusiva de GRUPOLAPROVINCIA.COM conAlejandro Finocchiaro.

¿Cómo interpreta los resultados de las urnas en las PASO, donde Juntos hizo una gran elección a nivel provincial?

En realidad, hay que interpretar la provincia de Buenos Aires y también hay que interpretar la elección a nivel país, no se puede escindir lo uno de lo otro, no es que ha sido la provincia de Buenos Aires un fenómeno aislado.

Lo que se ha notado es el hastío de la sociedad hacia un Gobierno que no tiene gestión y que cuando ha intentado gestionar lo ha hecho en contra de la gente. Es decir, no ha podido resolver cosas que no requieren una gran complejidad, como por ejemplo, armar un plan de vacunación.

Pero cuando ha tenido que enfrentar desafíos como qué pasa con nuestras escuelas ha optado por no gestionar. No gestiona la vacunación, no gestiona las escuelas, ahora cuando se le ha ocurrido gobernar ha liberado 5 mil presos peligrosos.

Ha intentado expropiar una empresa privada, lo cual genera un antecedente horrible porque eso quiere decir que mañana pueden ir por tu casa o por tu automóvil o por lo que tengas puesto encima.

Que cuando ha intentado gestionar ha intentado cambiar el sistema judicial para ir por la impunidad de determinados miembros del Gobierno. No está conectado con las cosas que le pasan a la gente, y para estar conectado simplemente hay que escuchar.

La gente hoy necesita seguridad, ¿por qué? Porque la roban, la matan, la asesinan y la violan continuamente. Ni siquiera hace falta que el Presidente o el Gobernador estén en la calle. Hace falta que prendan la televisión a las siete de la mañana.

La gente hoy necesita seguridad, ¿por qué? Porque la roban, la matan, la asesinan y la violan continuamente.

Ni siquiera hace falta que el Presidente o el Gobernador estén en la calle. Hace falta que prendan la televisión a las siete de la mañana. La gente quiere que sus hijos vayan a la escuela, y no es la gente de clase media, la gente de clase alta, la gente de menos recursos. Toda la gente quiere que sus hijos estén en la escuela.

Han cerrado alrededor de 90 mil PyMEs. Cuando hablo de PyMEs hablo también de negocios, una ferretería, una pizzería, un kiosco.

Se han perdido cientos de miles de puestos de trabajo o se están por perder y la gente lo sabe. Eso es lo que le preocupa a la gente. Por supuesto, cuando además de todo esto un Presidente incumple la ley, una ley que él mismo había decretado y miente, bueno, a todo ese hastío sumale la indignación. Porque un Presidente no me puede mentir.

En este sentido, ¿esperaban los resultados que recibió Juntos en las urnas o lo sorprendieron?

A ver, no sé si podíamos predecir la magnitud del resultado. Pero sí nos dábamos cuenta que nos iba a ir bien, de la misma manera que en el año 2019 presentíamos que las cosas no estaban bien.

También es verdad que en el momento de las PASO sí nos asombró la magnitud de ese resultado adverso. Pero ya caminando la calle uno se daba cuenta. Bueno, ahora caminando la calle vos te dabas cuenta.

Y una de las cosas que logramos hacer, especialmente, y ahora sí hablo de la provincia de Buenos Aires, con Santilli, y además por su lado, por supuesto, Facundo Manes, es transformar esa apatía de la gente en una sana indignación que lleve a una esperanza.

Porque la verdad que la apatía y el desinterés no sirven para nada. Porque al final, si vos tenés un problema pero te desinteresás, el problema crece y después no te podés quejar porque vos no participaste.

Lo que se logró fue que esa apatía se transformara en indignación y la indignación en esperanza, porque no hay que quedarse solo con la indignación. Nosotros tenemos que ser capaces de poder cambiar este rumbo que tiene el país. Tenemos que ser capaces alguna vez los argentinos de salir de la decadencia.

¿Cómo analiza los cambios en el Gabinete nacional?

A ver, claramente… No voy a utilizar la expresión golpe palaciego porque lamentablemente en la historia del siglo XX en la Argentina la palabra golpe tiene una carga negativa muy profunda por un montón de cosas que han pasado, pero sí esta maniobra palaciega de la Vicepresidente básicamente lo que hizo fue mostrar muy cruelmente, con una crueldad diría yo extrema, quién manda en la Argentina, mostrar quién no manda.

Y finalmente están los ministros que la Vicepresidente quería que estuviesen, tanto los que les son propios como aquellos que ella ha sugerido, como es el caso del jefe de Gabinete, Juan Manzur.

Yo lo veo como un Gabinete que está puesto para retener lo que se sacó en las PASO, para no seguir perdiendo, no para ganar.

Pero hay algo que es muy interesante de analizar en este Gabinete. No es un Gabinete que hayan puesto para intentar ganar una elección, porque no hay figuras destacadas, no hay figuras que tengan imagen positiva frente a nuestro país o que ejemplifiquen la ejecución o la esperanza de ejecución de determinadas políticas públicas que a la gente le entusiasme.

Han puesto toda gente del riñón de partido, con experiencia en gestión, después si esa experiencia es buena o mala es otra discusión, y básicamente yo lo veo como un Gabinete que está puesto para retener lo que se sacó en las PASO, para no seguir perdiendo, no para ganar.

Es interesante esto que sostiene porque desde el Frente de Todos manifiestan y no tienen dudas que en noviembre este resultado se va a revertir y que van a poder sumar votos, teniendo en cuenta a la gente que no fue a votar en las PASO. ¿Considera que ese número de personas es trascendental para los cambios en el resultado?

La verdad no lo sé. Pero la verdad que el Frente de Todos tiene esta lógica de que en campaña vale todo, entonces ahora, como dijo Gollán, “hay que tirar platita”, porque con la platita la foto de Olivos hubiera pasado inadvertida.

Y no se dan cuenta que la platita ya no sirve porque la gente va a agarrar la platita si tiene necesidades, pero lo que los argentinos quisieron decir en estas PASO es no queremos más la política de supervivencia, el plan no me alcanza, el IFE no me alcanza, no me alcanza con que me sigan dando limosnas y dádivas.

No alcanza con que me des 60 cuotas para comprar una heladera que no puedo llenar o que no puedo tener ni medianamente llena o que apenas puedo poner un alimento.

Yo quiero que me des una esperanza de futuro. Quiero pensar que voy a poder tener trabajo, que voy a poder superarme, que en virtud a mis méritos voy a poder progresar, que voy a poder salir de esta barriada donde vivo y alquilarme una casita en frente, que después voy a poder comprarme un terrenito y voy a poder hacerme la casita, que va a haber movilidad social ascendente.

Entonces, de nuevo, para preocuparse de las elecciones, si tanto le preocupan al Gobierno lo mejor es ocuparse de la gente, entonces, seguridad, empleo, producción, educación, salud, esas son las cosas que le importan a la gente.

Si se ocupasen de eso verdaderamente tendrían mejores resultados.

¿Qué opinión le merece la llegada de Jaime Perczyk al Ministerio de Educación?

Bueno, Perczyk, a diferencia de su antecesor, es una persona que conoce el sistema educativo. Él es profesor de Educación Física, ha dado clases, fue seis años viceministro del ministro Sileoni en el Gobierno de Cristina Fernández, es o fue rector de la Universidad Nacional de Hurlingham, fue secretario de Políticas Universitarias.

El problema que hoy tiene el ministro Perczyk es que hereda una catástrofe única en el mundo.

Una persona que conoce el sistema. El problema que hoy tiene el ministro Perczyk es que hereda una catástrofe única en el mundo. Realmente va a tener que enfrentar esto con políticas muy firmes, muy decididas y muy planificadas, porque uno de  los problemas que tiene este Gobierno es que no planifica.

De repente se pierden las elecciones y ahora nos podemos quitar el barbijo. O podemos abrir salones de fiesta o podemos volver a la presencialidad plena a las escuelas.

En la provincia de Buenos Aires, la presencialidad era criminal hasta hace un tiempo. Y ahora va a haber clase los sábados, pero no saben con qué docentes tampoco.

¿Cómo tomó esta decisión del Gobierno provincial de reforzar la presencialidad o los contenidos en aquellas personas, niños, niñas, que no han podido estudiar durante la pandemia?

Son clases de apoyo, ¿no? Es decir, es eso lo que están hablando. Yo siempre voy a estar a favor de que los chicos estén adentro de un aula. Y cuanto más horas mejor, dentro de lo que es lógico y razonable, mejor. Ya que yo no critíco. Lo que critíco es esta política espástica, esta política que sale sin planificar, de golpe.

De hecho, ustedes fíjense que el Gobernador Kicillof cuando estaba leyendo esto decía “bueno, no sé muy bien qué quiere decir…”, tres veces lo dijo. ¿Saben por qué? Porque acá la ministra no habló con el Gobernador. Se ve que el jefe de Gabinete llamó a cada ministro y le dijo: el Gobernador va a hacer anuncios, traigan un anuncio.

De hecho, dicen que va a haber 30 mil docentes los sábados pero tienen que crear nuevos cargos para esos 30 mil docentes, y además el chico que ya viene desvinculado de la escuela, que empieza a vincularse pero no hay ningún plan pedagógico para que se lo vincule porque nadie que está tanto tiempo afuera de la práctica escolar…

El Gobernador no es nuestro jefe, o el Presidente de la República. Son nuestros empleados.

No es que uno llega, lo sienta y dice, bueno, como decíamos ayer y sigue con la clase. Nunca hubo un plan pedagógico, ni a nivel nacional ni a nivel provincial. Resulta que ahora, los sábados va a estar con un docente que no es su docente de todos los días.

¿Y cómo va a ser esto? ¿Va a ser por materia? ¿No va a ser por materia? ¿Cada chico va a poder plantear una duda? Es todo tan, tan improvisado. Tan improvisado que indigna, porque al final todos pagamos impuestos para que esta gente gobierne y gestione.

Y el Gobernador no es nuestro jefe, o el Presidente de la República. Son nuestros empleados. Nosotros les estamos pagando el sueldo para que ellos hagan algo con los impuestos que pagamos y no hacen nada.

Le consulto por la conformación del nuevo Congreso. ¿Cuáles son los temas que considera fundamentales tratar a partir del año que viene?

En primer lugar tenemos que ir con leyes que propendan a darle seguridad a la gente. Tenemos que elevar las penas para los delitos más graves, los delitos violentos. Tenemos que quitar las excarcelaciones de esos delitos; no puede estar librado a la potestad del juez que una persona que, por ejemplo, secuestró y mató, pueda quedar excarcelada.

Tenemos que trabajar sobre un nuevo régimen de responsabilidad juvenil. Tenemos que trabajar sobre empleo joven. Y todo va de la mano. Tenemos que darles incentivos a las empresas para que tomen jóvenes, por supuesto, descargándoles o desgravándoles de los soportes que hacen, casi un 60 o 70 por ciento más de lo que le pagan a su empleado.

Estoy convencido de que hay que reformar la ley laboral. Hoy en Argentina, tomar un empleado es una aventura muy parecida a escalar el Aconcagua. Y eso no puede ser.

Estoy trabajando en una ley que declara como derecho humano básico la educación y regule el derecho de huelga en el sistema educativo.

Hay mucha gente que tiene trabajo para dar pero no toma empleados y se pierde la oportunidad de crecer además. ¿Por qué? Porque teme perder el esfuerzo de toda su vida en seis meses en un juicio.

Tenemos que declarar una ley de emergencia educativa, porque realmente no hay ningún país en el mundo que haya cerrado el sistema escolar como lo cerró la Argentina. Ningún país en el mundo. Tenemos que establecer que por ley las evaluaciones educativas se hagan con periodicidad. No puede ser que eso lo decida un ministro.

Personalmente, estoy trabajando en una ley que declara como derecho humano básico la educación y regule el derecho de huelga en el sistema educativo. Regule, no quite.

No puede ser que una persona como Baradel decida que en el año 2017 los chicos pierdan un año lectivo entero a causa de los paros.

Un proyecto de estas características tendría resonancia en los gremios educativos, ¿no?

Bueno, pero yo soy un educador. Y los educadores siempre pensamos en el objeto de nuestro desvelo que son los chicos.

Toda política pública educativa tiene que tener como eje a los chicos, el bienestar de los chicos, que los chicos aprendan, que los chicos incorporen valores, que se formen como ciudadanos.

A mi realmente me importa muy poco lo que piense CTERA o Baradel, yo me quedo con el derecho de los chicos.

Cuando una política educativa no tiene como eje a los chicos, no es política pública educativa.

Entonces, yo no estoy hablando de cercenar el derecho de huelga, lo cual no se podría hacer porque sería inconstitucional. Estoy hablando de poner mesura.

Entonces, a mi realmente me importa muy poco lo que piense CTERA o Baradel, porque cuando lo que está chocando son dos derechos, el derecho a los chicos a educarse y tener un futuro o el derecho de Baradel a hacer un paro ,yo me quedo con el derecho de los chicos.

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