Cristina Kirchner

Cristina Fernández de Kirchner se presentó ante el juez Julián Ercolini y no dijo ni una sola palabra. Presentó un escrito deslindando su responsabilidad y pidiendo una auditoría de toda la Obra pública durante su periodo de Gobierno. Su estratégia es despegarse de Lázaro Báez y señalar que otras empresas tuvieron tantos contratos cómo el caso de Ángelo Calcaterra, primo de Macri.


Tras la indagatoria, en la entrada de Comodoro py, la ex presidente de la Nación expresó: "Es un disparate mayúsculo pretender que una asociación ilícita la conforman un Poder Ejecutivo integrado de manera legal" y señaló que las obras públicas las aprueba el Congreso a través del Presupuesto Nacional, y que a su vez se ejecutan por parte de autoridades provinciales.


En otro pasaje saliente de su pequeña entrevista tras su paso por los tribunales federales, dijo que lo suyo es  "una maniobra de persecución política y hostigamiento mediático contra los que representamos los procesos de inclusión, no solo acá sino a nivel regional", y se comparó con el proceso que vive Lula Da Silva en Brasil.


Luego señaló al Gobierno cómo impulsor de las causas en su contra: "Este gobierno trata de tapar el desastre económico y social que tiene el país. Pero no se puede tapar el sol con la mano". "Si mi gestión fue "una asociación ilícita", la actual sería "una asociación ilícita terrorista" porque -ironizó- "infunde terror a los ciudadanos, que tienen terror cuando llega la factura de luz y de gas o cuando van al supermercado"